El pago o no pago por transferencia sigue siendo un trauma cotidiano en el país a pesar de las acciones que se han emprendido para hacer cumplir lo dispuesto en la Resolución 111/2023 que define la obligatoriedad del uso de pasarelas digitales.
Una indagación de Radio Sancti SpÍritus mostró las diferentes aristas de las violaciones. Quienes intentan realizar sus compras en puntos de venta, especialmente de actores económicos no estatales, tropiezan con la negativa total o parcial.
Unos alegan rotundamente su empleo. Otros, igual violadores, aceptan la mitad del pago o se escudan bajo el pretexto de que ya se realizaron las de ese día, o el titular del teléfono por donde se realizan no se encuentra en el momento de la compra. En no pocos casos quienes las aceptan cobran un por ciento mayor sobre el precio del producto en porcientos que a veces llegan a ser escandalizantes .
Desde la óptica de los vendedores, resulta difícil aceptar el pago por transferencia ya que todas las transacciones para reaprovisionar sus puntos de los productos que ofertan se realizan en efectivo por exigencia de los proveedores.
Muchos muestran sus tarjetas llenas de dinero lo cual limita su trabajo ya que el banco no tiene liquidez para garantizar al menos una parte del que necesitan para realizar su trabajo.
Acciones recientes por parte de los grupos de bancarización bajo la supervisión del gobierno han detectado violaciones y dispuesto desde multas hasta el cierre temporal de los puntos. Mas ello no ha logrado que el pago `por transferencia se regularice.