Estimulación cognitiva: el cerebro también se entrena en la tercera edad
- Programa: Vidas
- Emisora: Radio Sancti Spíritus
- Fecha de emisión: 22 / 08 / 2026
- Duración: 10
- Sumario:
En esta nueva emisión de Vidas, el espacio testimonial y de servicio de Radio Sancti Spíritus, abordamos un tema esencial para el bienestar de nuestros adultos mayores: la estimulación cognitiva. A través de una amena conversación con el psicólogo y sexólogo Félix Rafael Gutiérrez, de 73 años y aún en activo, descubrimos cómo mantener el cerebro entrenado es tan importante como cuidar el cuerpo.
El especialista, con una larga trayectoria en el Policlínico Los Olivos y en proyectos del Centro Nacional de Educación Sexual, nos explica que la estimulación cognitiva no requiere equipos costosos ni técnicas complejas. Se basa en la neuroplasticidad —la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones a cualquier edad— y se puede practicar con actividades cotidianas como la lectura, los juegos de mesa, la conversación en familia o la participación en círculos de abuelos.
Durante la entrevista, el psicólogo comparte no solo su saber profesional, sino también su experiencia personal: creció en una familia donde el cuidado de los mayores era una tradición, con bisabuela de 110 años y abuelas centenarias. De ellos aprendió que la actitud ante la vida, el diálogo y el afecto son herramientas tan poderosas como cualquier ejercicio mental. Nos invita a reflexionar sobre la “técnica de la mochila”, esa carga de preocupaciones que solo se alivia compartiendo con amor los problemas.
El programa también desmonta mitos, como el de que los mayores solo viven de recuerdos, y subraya que recordar el pasado es, en realidad, una forma válida y efectiva de ejercitar la memoria. La periodista Maydelín Rodríguez Pupo y la conductora Katia García Álvarez nos guían con calidez por este recorrido, que combina ciencia, vida cotidiana y ese toque humano que caracteriza a Vidas.
Al cierre, se insiste en que la clave está en la constancia y en elegir actividades placenteras y adaptadas a cada persona. Porque envejecer no es sinónimo de detenerse, sino de seguir creciendo, aprendiendo y compartiendo.