Díaz-Canel: Cuba libra hoy un nuevo Moncada
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez abrió su intervención en el Acto Central Nacional por el 26 de Julio transmitiendo un mensaje del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana. Raúl expresó: “Queridos pinareños, reciban este 26 de julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado con su esfuerzo, consagración a la causa y trabajo creador, el gran honor de ser sede del acto central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes”.
Díaz-Canel situó la conmemoración en el presente al afirmar que “Cuba libra hoy una batalla histórica, un nuevo Moncada”.
Comparó la gesta de 1953 con la lucha actual contra el bloqueo: “Como la Generación del Centenario que se lanzó con unos simples fusiles contra los muros de dos cuarteles, las generaciones actuales vamos contra los muros de una política renombrada que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país”.
El mandatario recordó que aquella acción, aunque militarmente derrotada, “prendería el motor pequeño que puso en marcha el motor grande de la Revolución Cubana”.
Citó a Fidel Castro, quien enseñó a buscar la victoria incluso desde los mayores reveses, y reprodujo una de sus frases del alegato de autodefensa: “Hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás. Somos cubanos y ser cubano implica un deber. No cumplirlo es un crimen y es traición”.
Díaz-Canel rindió homenaje al recién fallecido comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, ausente por primera vez en un 26 de julio desde 1959. Lo calificó como “héroe de aquella gesta y de todas las que ha librado el pueblo cubano desde entonces” y recordó que trabajó hasta el último aliento, convencido, como Fidel, de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.
Sobre Pinar del Río, el presidente destacó que la provincia ha sido sede por sus resultados, aunque precisó que, en el contexto actual, “esos no son solo logros, son pruebas de heroísmo cotidiano”.
Puso como ejemplo la tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada mil nacidos vivos y el índice de cero muertes maternas “en medio de apagones y carencias de todo tipo. Eso se llama heroísmo”.
Reconoció el protagonismo de trabajadores, campesinos, intelectuales y jóvenes en el cumplimiento del programa económico y social. Destacó que Pinar del Río es un territorio superavitario, con disminución de empresas con pérdidas, y resaltó el impulso a la producción de alimentos y la agilidad en la entrega de tierras.
Mencionó la producción tabacalera como símbolo, la labor de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca en el desarrollo territorial, y la vitalidad cultural con figuras como Sergio Saíz, Pedro Junco y Nersys Felipe.
El presidente denunció con dureza el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y las recientes sanciones contra funcionarios y servicios médicos cubanos. Calificó a los redactores de esas medidas como “una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares que tanto se hicieron temer y odiar en los oscuros tiempos medievales”.
Afirmó que Estados Unidos “ha declarado una guerra mundial contra las izquierdas y a Cuba como capital del comunismo en el siglo XXI”. Cuestionó que en ese país “está prohibido protestar contra las políticas del Estado que empobrecen a las mayorías”, mientras las élites se enriquecen obscenamente.
Subrayó que Cuba no es una amenaza: “Somos un pueblo noble, que salva vidas donde otros destruyen, que manda médicos y maestros a donde otros mandan bombas”.
Díaz-Canel expuso datos concretos del impacto del bloqueo en la salud: la tasa de mortalidad infantil subió a 9,3 por cada mil nacidos vivos, frente a los cuatro o cinco históricos; más de 118.000 pacientes de cáncer, incluidos 1.200 niños, no reciben tratamientos de primer nivel; y más de 100.000 cirugías no pueden planificarse por los apagones. Enfatizó: “Cuba es víctima de un genocidio fríamente calculado”.
Agradeció a los movimientos de solidaridad internacional, a los gobiernos que votan contra el bloqueo en Naciones Unidas, y a los grupos presentes en el acto, como Pastores por la Paz, la Asociación Cultural José Martí de Miami y el proyecto Marca Pasos. Les dijo: “Su presencia hoy aquí es un acto de coraje, porque defender a Cuba en tiempos de presión máxima significa asumir riesgos”.
Frente a la asfixia, el presidente planteó la respuesta cubana: “Estamos trabajando, estamos creando, estamos innovando”
Afirmó que la inventiva, la creatividad y “aunque les moleste, también la alegría del pueblo cubano” son las armas contra el bloqueo. Y subrayó: “La respuesta a los intentos de aislarnos y dividirnos es la unidad. La unidad es nuestra principal arma estratégica”, citando a Raúl Castro.
Reconoció que la creatividad y el esfuerzo no bastan si no van acompañados de transformaciones económicas profundas. Definió la implementación del saneamiento macroeconómico y el estímulo a todas las formas de gestión como “la batalla económica y social de esta generación”. Advirtió que los cambios no pueden desentenderse de la justicia social y reafirmó que “las decisiones económicas, políticas y sociales son y serán nuestras”.
En el año del centenario de Fidel Castro, Díaz-Canel llamó a honrar su memoria con hechos. Se dirigió especialmente a los jóvenes: “Ustedes son los jóvenes del Centenario de Fidel. Están llamados a liderar este momento desde cada barrio y cada rincón de esta isla. Participen y transformen para el bien de todos”.
Concluyó con un llamado a la acción y a la esperanza: “El llamado de hoy es a la esperanza. Como aquella mañana de la Santa Ana, enfrentamos desafíos enormes con la misma entereza, con el mismo optimismo y con la convicción inquebrantable en la victoria. Los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles”.
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