El autofocal antivectorial es una estrategia de control epidemiológico que se activa automáticamente al detectarse un caso de enfermedad transmitida por mosquitos. Consiste en una respuesta inmediata y localizada: en un radio definido alrededor del caso, se eliminan criaderos, se aplican larvicidas, se busca activamente otros casos y se moviliza a la comunidad. No es un objeto ni un dispositivo, sino un protocolo operativo rápido y georreferenciado. Su objetivo es contener la transmisión antes de que se expanda. Se basa en la vigilancia activa y la intervención focalizada, no en campañas masivas. Es clave para el control eficaz de brotes de dengue, zika o chikunguña.