Yoelvis Frómeta: 11 años entre motores que generan energía
Yoelvis Frómeta, operador de grupos electrógenos en la Central Diésel de Trinidad, entidad que conquistó por tercer año consecutivo la condición de Vanguardia Nacional. (Foto: Yosdany Morejón Ortega).
Trabajadores como Yoelvis Frómeta, operador de grupos electrógenos en la Central Diésel del municipio espirituano de Trinidad, sostienen con su desempeño cotidiano los resultados que han llevado a esta entidad a conquistar por tercer año consecutivo la condición de Vanguardia Nacional.
Con 11 años de experiencia en el sector, Frómeta encarna la cultura del detalle y la disciplina técnica que distingue a la planta, donde la respuesta ante contingencias energéticas es premisa esencial para mantener los indicadores de eficiencia que hoy la posicionan entre las más destacadas del país.
«Es una experiencia grande, porque somos un equipo de trabajadores unidos. Nos ponemos de acuerdo en todo y todo sale adelante. Cuando hay caída del sistema, enseguida nos movemos y hacemos islas para los lugares afectados, como los hospitales y otras entidades de suma importancia aquí en la provincia», afirma el operador.
En ese entramado de decisiones donde cada minuto cuenta, la pericia acumulada por Yoelvis Frómeta se traduce en horas de servicio sostenido y estabilidad para la red eléctrica espirituana.
¿Cómo llegaste a la Central Diésel?
«Llegué a la central porque estaba desocupado, no tenía empleo, y tuve la información de que aquí buscaban operador. Siempre me gustó ser operador y colaborar con el país».
¿Nunca le tuviste miedo a esos motores tan grandes?
«No, nunca. La primera vez que los vi fue una experiencia grande, porque nunca me había enfrentado a motores así, pero al trabajo no hay que cogerle miedo. Eso sí, un susto me llevé una vez. Fui a darle una vuelta a un motor, pegué el pie donde estaba el drenaje, que estaba en malas condiciones, y se me fue el pie. Quedé trabado allí, con el motor encendido y aquella bulla. Gracias a que tenía los medios de protección: las orejeras, las botas… Mis compañeros y el jefe, al ver que yo no regresaba, salieron a buscarme y me auxiliaron».
Imagino que trabajar en una central como esta exija grandes medidas de protección.
«Y gran responsabilidad también, ¿ves? Porque son equipos peligrosos y todo el tiempo corremos riesgos. Por eso hay que tener todos los medios. Hace unos días se cayó el sistema y nosotros empezamos a trabajar. Pasamos trabajo porque estos motores ya son un poco viejos, llevan tiempo. Logramos entrar en isla, pero fue la noche entera, bajo la lluvia. Gracias a las capas que nos dan, pero el otro operador y yo nos mojamos toda la noche. Pudimos levantar los motores después de 24 horas de jornada intensa, sin dormir, pendientes de todo: de los motores, del combustible, del aceite, del líquido refrigerante… Todo eso hay que cuidarlo».
En medio del ruido constante de los motores se consolida una ética de trabajo que no admite descuidos y que explica por qué la Central Diésel de Trinidad marca la pauta entre sus homólogas en el país.
¿Qué significa para ti este lugar?
«Para mí significa todo. Es parte de mi vida. Ya le he cogido amor a esto y pienso que aquí, si Dios lo permite, me jubilo».
Hombres como Yoelvis Frómeta garantizan estabilidad y confianza para la vida cotidiana de los espirituanos, y confirman con su desempeño diario por qué la Central Diésel de Trinidad merece conquistar, por tercer año consecutivo, la condición de Vanguardia Nacional.
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Noticia, Sancti Spíritus , GEYSEL, GRUPOS ELECTRÓGENOS, Trinidad, Vanguardia Nacional