Yeya Pentón: de alfabetizadora a campeona
Aurelia Pentón. Foto de Archivo.
Con sólo 20 años, la inexperiencia de la vida, pero grandes sueños por realizar llevaron a la joven Aurelia “Yeya” Pentón a tomar una decisión que marcaría su vida. Corría el año 1961, y llega el llamado de la joven triunfante Revolución cubana para aquellos que quisieran alfabetizar, y ella pensó “Aunque no sé mucho de libros por lo menos puedo enseñar las primeras letras a los campesinos […]”.
Y haciendo realidad el viejo axioma cubano de juventud, bello tesoro, Yeya tomó su mochila, y se va para el Oriente cubano, Llega a Campechuela, y posteriormente a Ceiba Hueca, donde trabaja con tenacidad y logra alfabetizar a cuatro campesinos, además de ayudar en las labores del campo.
Su vocación era autodidacta, pero nunca había estudiado con profundidad, y por entonces, mucho menos, había pensado en el deporte. Oriunda de Jatibonico, creció en el seno de una familia humilde que encabezaban sus padres Pedro Pentón Madrigal y Paula Conde Marín.
Su vida en Jatibonico al lado de sus familiares no le permitía nada más que soñar con superarse y salir de la pobreza; de ahí que en cada casa donde se colocaba a limpiar piso, hacía un tiempo para leer o repasar las cosas que el colegio le negó.
En ocasiones se sentía defraudada cuando le prometían que además de desempolvar y trapear la ayudarían con los libros pero no era más que promesas, porque la realidad golpeaba de otra forma a la joven negra y los quehaceres domésticos se multiplicaban, no obstante pudo matricular en la escuela María Montejo de su ciudad natal demostrando desde muy niña gran predilección por las caminatas y las carreras.
Tras concluir la etapa de alfabetización, Yeya Pentón se traslada en 1962 a la capital de todos los cubanos, La Habana. Ingresa en la Escuela Tecnológica Julián Grimau, donde a base de sacrificio y esfuerzos aprueba el curso de nivelación y lograr alcanzar el primer año.
Una tarde mientras se encontraba en unión de un grupo de compañeros del referido plantel, algunos en tono de broma le dijeron que si ella estaba dispuesta a correr con otros alumnos en el área de velocidad, ella sin pensarlo dos veces, aceptó aquel simpático reto… y cuál no sería el estupor de los allí reunidos cuando la simpática “guajirita” becada, que había llegado a La Habana dejó atrás a los sprinters de la Escuela Tecnológica para lograr un indiscutible primer lugar.
Así, inicia su vida como deportista y corredora, destacándose en los cien y doscientos metros planos. Ya en el Gajardo de La Habana, el miembro de la comisión nacional de atletismo, Hilario Villar, observa sus innatas condiciones de corredora, y la llama a integrar la selección de las cuatro letras.
Se convierte en campeona nacional entre alumnos de la Escuela de Profesores de Educación Física, palmarés que la lleva a vestir el equipo de la enseña tricolor a histórica delegación del Cerro Pelado donde interviene en la final de 200 metros planos de los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en San Juan, Puerto Rico, alcanzando el sexto lugar en su primer evento internacional.
A su regreso, los instructores Jesús Farrés y Blas Beato comienzan a trabajar con ella en la especialidad de 400 y 800 metros planos. Meses más tarde, en el sexto Festival Internacional de Atletismo, la Pentón sitúa el récord nacional para la distancia de 400 metros en 59.4 segundos. El 5 de mayo de 1967 se celebró el Primer Campeonato Centroamericano y del Caribe en Jalapa (México). Aurelia Pentón participó en los 400 m, y además de vencer, bajó en dos segundos la marca anterior que ella precisamente había implantado. Los cronómetros se detuvieron en 57.4 segundos. Al día siguiente se inscribió en la carrera de 800 metros planos y sin previa experiencia se anexó la victoria con un registro de 2:24.1 minutos, tiempo que constituyó nueva marca nacional.
El ascenso impresionante de la ya conocida Yeya Pentón, no se detiene. En el verano de 1967 viaja a Rumanía y vuelve a superar su perfomance anterior para los 400 y 800 metros, parando las manecillas del reloj en 55.9 segundos y 2:21.0 minutos respectivamente.
El año 1967 constituye un gran reto para Aurelia Pentón, puesto que ―habiendo incursionado en los 400 y 800 m― tendría por delante los V Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá). Toma la alargada en los 800 metros planos situando el récord cubano en 2:17.9 minutos en eliminatorias y 2:15.4 minutos en la final quedando en un honroso sexto peldaño. Al regresar obtiene otro de sus más preciados galardones: graduarse como Profesora de Educación Física.
Año 1968 junto con la alegría de convertirse en una Licenciada en Educación Física en la Escuela Superior Comandante Manuel Fajardo (ESEF) de La Habana, resulta también el año de su consagración definitiva donde integra la delegación cubana a los XIX Juegos Olímpicos de México.
En la pista de Tartán situada en la Villa Olímpica “Libertador Manuel Hidalgo”, Yeya Pentón participó en 100 y 200 metros respectivamente, mientras que en 400 metros situaba la primacía en 53.3 segundos.
Durante estos juegos, en la primera eliminatoria de 400 m, y producto de una carrera colosal, registró 52.86 s, nuevo récord nacional para quedar en primer lugar entre las ocho corredoras que participaron en esa eliminatoria.
Posteriormente clasifica para la final, convirtiéndose en la primera latina que logra ese alto honor, en la misma obtiene un quinto lugar disminuyendo el tiempo en una décima (52.76 s) quedando solo a cinco décimas de la medalla de bronce.
Yeya en un contacto con el Comandante en Jefe Fidel Castro. Foto de Archivo.
Una hazaña altamente significativa y pocas veces visto en los anales del deporte rey lo consiguió Aurelia Pentón y fue bajar en 7 segundos ―en menos de dos años― su registro en los 400 metros: algo en verdad fabuloso y poco común.
En el período de 1969 realiza una gira por el Viejo Continente como preparación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá. En esta confrontación la gacela de las pistas regresa a la isla con varias medallas doradas.
Durante los Juegos Centrocaribe celebrados en territorio istmeño en 1970 ocupa el segundo lugar en 400 m con tiempo de 54.3 s, detrás de Carmen Trusté ―también cubana―, que hizo 52.5 s, y el cuarto escalón en los 800 m, detrás de la panameña Rosalía Abadía que a la postre ocupó el tercer lugar.
En 1971 participa en los XI Juegos Panamericanos de Cali (Colombia), donde ―después de haberse recuperado de una lesión― con 30 años de edad y esa estirpe de voluntad que identifica a los atletas cubanos, logró obtener el segundo lugar en el relevo 4×400 m junto a Beatriz Castillo, Marcela Chivás y Carmen Trusté, las cuales hicieron un tiempo de 3:34.0 minutos detrás de la cuarteta de Estados Unidos.
También participa en los 400 m planos y con ese coraje que la caracterizó alcanza un meritorio cuarto lugar, con un registro de 56.3 s.
Como preparación para los XX Juegos Olímpicos de Múnich, el 18 de agosto de 1972 en Varsovia (Polonia), detiene los cronómetros en 51.9 s, para un nuevo récord nacional. A solo tres días de la inauguración de los Juegos Olímpicos en la República Federal Alemana, Yeya Pentón integra por segunda ocasión nuestra delegación a una olimpiada y allí obtiene un décimo lugar en los 400 m con 52.02 segundos.
En 1974 acude a los XII Juegos Centrocaribe que se celebraron en Santo Domingo, República Dominicana. Allí la ejemplar atleta obtiene el primer puesto en los 400 m con un tiempo de 52.27 segundos.
Cuba hace el uno-dos-tres por intermedio de la espirituana Aurelia “Yeya” Pentón, Carmen Trusté y Asunción Acosta. En los propios juegos la estelar corredora de Jatibonico participó además en los 800 m, donde se convirtió en subcampeona centroamericana, con un registro de 2:05.43 minutos.
Sin duda, ella se instituyó en figura de referencia en la década de 1970 del siglo XXI al correr también 400, 800, 1500 y los relevos de 4 x 100 y 4 por 400 metros planos para brillar a la par de la gacela Miguelina Cobián, las velocistas Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Violeta Quesada, Silvia Chivás y la saltadora Marcia Garbey.
En los propios juegos la estelar corredora de Jatibonico toma parte además en los 800 m donde se convirtió en Subcampeona Centroamericana, con un registro de 2.05.43 minutos.
Participa durante 1975 en sus terceros Juegos Panamericanos que tienen como sede a la Ciudad de México, y allí nuestra corajuda atleta hace su presencia solamente en el relevo 4X400 m donde le tocó cerrar el mismo; y en una sensacional carrera alcanza la medalla de bronce, implantado un nuevo tope cubano de 3.31.65 minuto s, junto a Ela Cabreja, Asunción Acosta y Regla López.
Tras ser madre, para al retiro deportivo activo como atleta, y comienza como entrenadora en el Pontón ubicado en La Habana Vieja. En 1981 integró el Comité de Honor de los XIV Juegos Centroamericanos que tuvieron como sede a La Habana en 1982.
Aurelia “Yeya” Pentón tuvo el altísimo honor de haber sido elegida diputada a la Asamblea Nacional desde 1981 hasta –1985.
En el año 1982 la designaron entrenadora de un equipo de la Academia de las FAR realizando esa labor frente al Hospital Naval de La Habana del Este hasta el año 1985 que pasó a la ESPA Nacional como entrenadora.
En este prestigioso centro de alto rendimiento también desempeñó el trabajo educativo con los atletas, donde por su perseverancia, enseñanza y múltiples conocimientos, ayudó en la formación de varios atletas que posteriormente fueron figuras ilustres del atletismo mundial como Ana Fidelia Quirot por solo mencionar un ejemplo.
Siendo entrenadora de la preselección Cuba es elegida como Miembro del Comité Olímpico Cubano (COC) y de su Comité Ejecutivo desde 1993 hasta 2005.
Yeya Pentón cuando vivía en su pueblo natal, en Jatibonico, preservaba un sitial con sus medallas y la foto de Fidel. Foto de Archivo.
En el año 1998 en un acto celebrado en el Combinado de Papeles Blanco “Panchito Gómez Toro” con motivo de la liberación de Jatibonico, su terruño natal, fue declarada Símbolo Humano de su municipio junto con dos glorias del deporte de la localidad: Genaro Melero Batista (Béisbol) y Vicente Santiago García (Fútbol), ambos fallecidos.
Como colofón a su brillante carrera deportiva, en el año 1999 a través de una encuesta realizada por la Comisión Municipal de Historia del Deporte, es elegida como la deportista del siglo en Jatibonico.
Yeya decide jubilarse en el año 2002, y actualmente radica en La Habana.
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