Verdura y Huelga: dos grandes que inmortalizó marzo y el béisbol
Marzo quiso unir a dos grandes del box espirituano. Un día 14 de 1936, hace 90 años, nacía en La Angelina, Jatibonico, Modesto Verdura. Ese mismo día, pero hace 78 años, en Tuinucú, se oyó el llanto de un niño; la alegría entraba al hogar de Adelfa y Tomás. Había nacido José Antonio Huelga Ordaz.
Proveniente de una humilde y numerosa familia asentada en la zona de Jatibonico, Modesto Verdura Alfonso afrontó las vicisitudes de la época y fue cortador de caña, limpiabotas y obrero agrícola en general al realizar diferentes labores del campo para ganarse su sustento.
Después de concluir estas jornadas realizaba las prácticas de pelota ocupando la posición de cátcher. Un día, por casualidad pidió la pelota para lanzar, ya que al equipo se le había desvanecido su lanzador.
El primer lanzamiento, que se le fue al cátcher, arrancó de un roce la cáscara de una mata de guásima que había cerca. Así se inició en la pelota y comenzó a jugar con equipos locales, pero a su criterio fue Natilla Jiménez, quien le enseñó las técnicas que tiempo después le hicieron grande en la lomita.

Modesto Verdura.
Verdura integró el equipo Las Villas desde la primera Serie Nacional. Allí estuvo junto a él su gran amigo Owen Blandino. Posteriormente continuó su carrera beisbolera e hizo brillar la pelota cubana y su prestigio en otros terrenos internacionales.
En dos ocasiones fue el pitcher vencedor frente al equipo de Estados Unidos, pero también fue asediado por los cazadores de talento que le ofrecieron en Jamaica 80 000 dólares. Nunca pensó en la traición a su pueblo, aunque había necesidades económicas se mantuvo firme e incorruptible hasta su temprana jubilación del deporte activo.
Por su parte, José Antonio Huelga Ordaz habría cumplido 78 años este 14 de marzo, de no haber sido por aquel fatal accidente de tránsito ocurrido en la carretera de Mariel, que puso fin a su corta pero intensa existencia, el 4 de julio de 1974, cuando solo tenía 26 años de edad.
Huelga nació el 14 de marzo de 1948. Ese día, aunque en diferentes años, también se produjo el alumbramiento de otro sobresaliente pelotero, además de Verdura: Vicente Díaz Martínez (1946), y en 1968, lamentablemente, sucedió el deceso del jugador villaclareño Urbano Hernández en plena juventud.
El yayabero fue la primera gran estrella surgida al calor de las series nacionales que desapareció físicamente y uno de los tantos famosos que en cualquier parte del planeta se marcharon hacia la vida eterna prematuramente de un modo trágico.
A pesar de su paso fugaz por este mundo, en apenas siete años, pocos serpentineros en el período revolucionario hicieron tantas cosas en tan escaso tiempo como José Antonio Huelga. Su nombre estuvo ligado a una buena cantidad de momentos cumbre de nuestra pelota
En 48 horas, primero como abridor contra el fenomenal Burt Hooton, y luego en funciones de relevista, derrotó dos veces a los Estados Unidos en el play off decisivo de la cita del orbe de 1970, por lo cual fue catalogado por Fidel Castro Ruz como el Héroe de Cartagena. Este desempeño influyó notablemente en su designación como Atleta del Año en Cuba y su inclusión en la decena de los mejores de Latinoamérica.
Una tercera victoria, 4-3, a costa de los estadounidenses, se apuntó en los Juegos Panamericanos de Cali 1971. Ese mismo año dejó en dos jits a la Selección de Estrellas que enfrentó a Cuba en la clausura del certamen efectuado en nuestro país.
En campeonatos de casa ganó los partidos que le dieron a los Azucareros, epresentantes de la antigua provincia de Las Villas, el título en las campañas de 1968-1969 y 1972, y salvó el encuentro decisivo de la Serie de los 10 Millones en 1970.
También le propinó a Granjeros el sexto juego de cero jit cero carrera en nuestros clásicos beisboleros y trabajó durante 20 entradas frente a Occidentales en la I Serie de Estrellas 1968.
Resulta curioso que, con excepción de la Serie de los 10 Millones, en la que terminó al frente de los juegos salvados, el astro espirituano nunca lideró un casillero en los campeonatos nacionales; sin embargo, casi siempre estuvo entre los primeros en efectividad.
Solo en dos temporadas, la de 1966-1967 y 1968-1969, no trabajó para menos de dos carreras limpias por juego, y junto a José Ibar y Pedro Luis Lazo forma parte del trío de lanzadores que han conquistado 15 o más éxitos en un par de certámenes.
En 2016, el hecho de sumarse las estadísticas de 13 partidos correspondientes a series extras para decidir campeonatos que no estaban compiladas, al agregársele su actuación contra Mineros en el play off de 1972, hizo que los números de Huelga se tornaran todavía más impresionantes en sus siete participaciones en las contiendas del patio.
Así, en el expediente beisbolero del “Jabao”, como le decían a Huelga, aparezca ahora un balance de 74 triunfos y 32 descalabros y un promedio de carreras limpias de 1.48, el mejor entre los tiradores que han desfilado por el montículo en el período revolucionario.
Los rivales le batearon para un anémico average de 180, aspecto en el que únicamente es superado por el supersónico Maels Rodríguez Corrales, a quien en seis justas los adversarios le promediaron 177.
Otro dato asombroso es que en 881 entradas y un tercio solo toleró 9 conexiones de vuelta completa. Habrá alguien que pueda objetar que aquella fue una época diferente, que nunca enfrentó el bate de aluminio, pero, más allá de la polémica, nada podrá opacar la grandeza de las hazañas de este hombre que a pesar de su paso fugaz por la vida, siempre le hizo honor al número que llevaba en el uniforme: el 1.
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