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Sancti Spíritus dibuja un nuevo mapa energético (+ fotos)

Sancti Spíritus dibuja un nuevo mapa energético (+ fotos) Más de 20 000 viviendas y más de 2 300 entidades estatales y privadas disponen ya de sistemas solares fotovoltaicos en Sancti Spíritus. Foto: Yosdany Morejón.

Hay mapas que nacen para mostrar carreteras, municipios o accidentes geográficos. El de Sancti Spíritus que hoy actualizan los especialistas de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía (ONURE) tiene otra naturaleza: registra dónde comienza a cambiar la manera de producir, almacenar y utilizar la electricidad.

No es un documento terminado. Tampoco una fotografía fija de la provincia. Es un inventario que, según Abel Matos Trimiño, director de la ONURE en Sancti Spíritus, se actualiza prácticamente a diario porque cada nueva instalación fotovoltaica modifica ese escenario energético.

“Nosotros, a partir de las indicaciones del país, primero hicimos un levantamiento que se denomina mapa energético”, explica el directivo. El ejercicio abarcó tanto al sector estatal como al privado y permitió identificar las instalaciones solares existentes en entidades de diferentes ramas, desde la agricultura y los servicios sociales hasta bancos, instituciones de salud y educación.

El resultado más reciente manejado por la entidad habla de 635 entidades estatales y 1 735 privadas con sistemas solares fotovoltaicos, cifras que Matos Trimiño presenta como el resultado del levantamiento realizado hasta el momento y no como un registro necesariamente definitivo.

A ese universo se suman más de 20 000 viviendas conectadas al Sistema Electroenergético Nacional que también cuentan con sistemas solares fotovoltaicos, según el directivo.

Detrás de cada cifra existe una realidad doméstica y comunitaria que va más allá de la generación eléctrica. Matos Trimiño explica que muchas de esas familias no utilizan la energía producida únicamente en beneficio propio, sino que también brindan servicios a vecinos, familiares o amigos, especialmente para conservar alimentos mediante equipos de refrigeración. El panel instalado sobre una vivienda comienza así a modificar también el entorno inmediato.

La ONURE —creada como autoridad nacional reguladora y adscrita al Ministerio de Energía y Minas— tiene entre sus campos de regulación la eficiencia energética y las fuentes renovables de energía.

TRES AÑOS PARA CAMBIAR LA ECUACIÓN

El crecimiento de esas instalaciones se inscribe, además, en un marco regulatorio que obliga a mirar la energía renovable no como una alternativa secundaria, sino como parte de la planificación de las nuevas inversiones.

El Decreto 110 de 2024, publicado en la Gaceta Oficial como “Regulaciones para el Control y Uso Eficiente de los Portadores Energéticos y las Fuentes Renovables de Energía”, establece normas para el control y uso eficiente de los portadores energéticos y las fuentes renovables, tanto en condiciones de estabilidad del Sistema Electroenergético Nacional como en situaciones de contingencia.

La norma establece, entre otros requerimientos, que las nuevas inversiones consideradas altas consumidoras deben garantizar con fuentes renovables el 50 por ciento de la electricidad que consumen durante el horario pico diurno. Para los altos consumidores existentes al momento de la publicación del decreto se fijó un período de hasta tres años para alcanzar ese objetivo.

En Sancti Spíritus, explica Matos Trimiño, esa orientación se traduce en una política territorial que busca que las entidades que surjan incorporen progresivamente fuentes renovables y que las nuevas inversiones proyectadas para 2026 nazcan con una concepción energética diferente.“Todo lo que nazca hoy tiene que nacer con sistema solar fotovoltaico”, sostiene.

La frase resume una transformación que ya no se limita a colocar paneles sobre los techos. La apuesta comienza a alcanzar la forma en que se piensa una inversión desde su origen: qué consume, cómo puede generar parte de la energía que necesita y qué infraestructura requiere para funcionar cuando la red eléctrica atraviesa sus momentos más difíciles.

DEL PANEL AL VOLANTE

La incorporación de dos ecomóviles eléctricos y un triciclo privado ha mejorado la transportación logística del pediátrico espirituano. Foto: Yosdany Morejón.

En ese mapa que se transforma aparece otra coordenada: la movilidad eléctrica.

Sancti Spíritus ya cuenta con ecomóviles en la cabecera provincial, Trinidad, Cabaiguán y Yaguajay, y durante septiembre se anunció la extensión del servicio hacia otros municipios mediante un nuevo lote de vehículos eléctricos ensamblados en la propia provincia.

El crecimiento del parque plantea, sin embargo, una pregunta que parece sencilla y termina siendo decisiva: ¿dónde se cargan?

Matos Trimiño sitúa precisamente ahí una de las prioridades de la provincia. El propósito es incrementar las llamadas solineras, estaciones de carga alimentadas mediante energía solar fotovoltaica, para que los vehículos eléctricos puedan disponer de electricidad sin depender exclusivamente de la red nacional.

La experiencia ya ha demostrado el vínculo entre movilidad y energía. Según el directivo, en determinadas jornadas los ecomóviles deben interrumpir su servicio alrededor de la una o dos de la tarde porque se agota la carga disponible. Una estación solar podría modificar ese límite y, sobre todo, permitir que el crecimiento del transporte eléctrico no se traduzca simplemente en una nueva demanda sobre la red.

La necesidad no es hipotética. Una publicación especializada sobre la experiencia espirituana ya había señalado que los ecomóviles se cargaban inicialmente desde la red nacional y que el proyecto de transición energética contemplaba precisamente la incorporación de solineras para emplear energía fotovoltaica.

El propio desarrollo territorial comienza a abrir otras posibilidades. Recientemente, la radio espirituana informó sobre avances en la importación de automóviles eléctricos y mencionó proyectos relacionados con la creación de solineras para su recarga.

CUANDO CARGAR TAMBIÉN ES UN SERVICIO SOCIAL

La movilidad eléctrica adquiere otra dimensión cuando deja de estar asociada solamente al transporte cotidiano y comienza a entrar en servicios que no pueden detenerse.

Trinidad constituye uno de los ejemplos mencionados por el director de la ONURE. Allí ya funcionan 10 vehículos eléctricos destinados al traslado de pacientes que requieren hemodiálisis, servicio sensible por las distancias que deben recorrer quienes necesitan atención especializada.

La lógica es clara: un vehículo eléctrico puede sustituir parte del consumo de combustible, pero necesita una infraestructura energética capaz de garantizar su autonomía. De ahí que Matos Trimiño insista en que el desarrollo de los automóviles eléctricos y el de las estaciones de carga deben avanzar juntos.“En Trinidad, por ejemplo, tenemos 10 ecomóviles y tenemos 10 carros eléctricos”, precisa.

El desafío no termina en los vehículos. El incremento de triciclos eléctricos, motorinas y otros medios en el sector residencial también eleva la necesidad de contar con puntos de carga más ágiles. Aunque determinados equipos pueden conectarse en las viviendas, el funcionario considera necesario desarrollar estaciones de servicio rápido capaces de completar la carga en unas horas.

La ecuación comienza entonces a adquirir otra escala: más vehículos eléctricos requieren más estaciones; más estaciones requieren más generación; y más generación renovable reduce la presión sobre la red convencional.

LA ENERGÍA TAMBIÉN BAJA A LA COMUNIDAD

En Sancti Spíritus se desplegó una primera vuelta de 71 viviendas beneficiadas con estos módulos. Foto Yosdany Morejón.

La transformación que describe el directivo no queda confinada a grandes instalaciones.En distintas entidades estatales y privadas donde ya existen sistemas fotovoltaicos se trabaja, según Matos Trimiño, en incorporar puntos de carga para servicios a la población cercana. Menciona entre los ejemplos a la Empresa Eléctrica provincial, la Empresa Eléctrica municipal y la refinería Sergio Soto de Cabaiguán.

No se trata todavía, en todos los casos, de cargar vehículos. La experiencia incluye estaciones destinadas a cargar teléfonos celulares, equipos de cocción y otros dispositivos de uso cotidiano.

Es una forma distinta de entender una instalación energética: el sistema solar deja de ser una solución interna de una empresa y puede convertirse, también, en un punto de apoyo para quienes viven alrededor.

El directivo habla asimismo de extender el uso de la energía fotovoltaica al alumbrado exterior, especialmente en lugares donde pueda beneficiar simultáneamente a la entidad y a la población circundante.

Así, el mapa energético empieza a dibujar pequeñas islas de generación y servicios que pueden adquirir importancia durante las interrupciones del suministro eléctrico.

SALUD: DE LOS CONSULTORIOS A LAS AMBULANCIAS

Si existe un sector donde la autonomía energética adquiere un significado particularmente sensible, ese es la Salud.

Matos Trimiño enumera entre las prioridades la instalación de nuevos sistemas solares en policlínicos, casas de abuelos, casas de ancianos y consultorios médicos. También menciona la intención de avanzar hacia los bancos de sangre y las escuelas especiales.

La provincia, aclara, dispone ya de instalaciones fotovoltaicas que en muchos casos rondan los dos kilovatios de potencia, suficientes para respaldar servicios básicos, pero todavía insuficientes para cubrir toda la demanda de una institución.

La perspectiva, por tanto, apunta a incrementar capacidades.“Tenemos proyectado que entren un grupo de ambulancias eléctricas en un futuro”, adelanta el director.

No ofrece una fecha de incorporación ni una cifra concreta, por lo que se trata de una proyección y no de una disponibilidad inmediata. Pero su inclusión dentro del mapa energético revela hacia dónde pretende avanzar la provincia: no solamente hacia un transporte menos dependiente de los combustibles, sino hacia medios eléctricos asociados directamente a servicios esenciales.

La experiencia reciente de Sancti Spíritus con vehículos eléctricos destinados al traslado de pacientes de hemodiálisis constituye ya un antecedente de esa transición.

UN MAPA QUE TODAVÍA ESTÁ INCOMPLETO

El parque solar del municipio espirituano de Taguasco fue el segundo con capacidad generadora de 21.8 MW que se construyó en la provncia. Foto: Yosdany Morejón.

Quizás la imagen más reveladora de toda la conversación con Matos Trimiño no esté en una cifra, sino en su insistencia en que el mapa energético no permanece quieto.“Lo actualizamos todos los días”, afirma.

La razón es sencilla: aparecen nuevos actores, se incorporan sistemas solares, se proyectan estaciones de carga y surgen nuevas necesidades. Lo que hoy aparece como una solución localizada puede convertirse mañana en parte de una red más amplia.

El desafío consiste en conseguir que esas piezas no avancen de manera aislada. Un panel solar sin almacenamiento puede aliviar determinados consumos, pero no resuelve por sí solo toda la demanda de una institución. Un vehículo eléctrico reduce la dependencia del combustible, pero necesita una infraestructura de carga. Una solinera puede aliviar la red, pero requiere generación fotovoltaica y una planificación adecuada. Y una nueva inversión puede incorporar tecnologías eficientes desde su diseño, pero necesita que esas decisiones formen parte del proyecto desde el comienzo.

Por eso el mapa que describe la ONURE no es solamente un inventario de paneles y vehículos. Es, en esencia, una fotografía del tránsito hacia otra relación con la energía.

En una provincia donde los apagones han convertido la electricidad en una preocupación cotidiana, esa transición adquiere una dimensión práctica: producir una parte de la energía donde se consume, aprovechar el sol para mover vehículos, llevar generación renovable a servicios esenciales y acercar determinados puntos de carga a las comunidades.

“El objetivo fundamental” —resume Matos Trimiño— es “reducir las horas de apagón, extender el servicio de más horas de electricidad a toda la provincia”.

El mapa seguirá cambiando. Y cada nuevo panel, cada estación de carga y cada vehículo eléctrico incorporado añadirá una coordenada a esa transformación.

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