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Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comparece ante los medios este viernes 13 de marzo

Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comparece ante los medios este viernes 13 de marzo

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comparecere ante los medios este viernes 13 de marzo de 2026, a partir de las 7:30 a.m., para abordar asuntos del acontecer nacional e internacional.

Durante su intervención, transmitida en cadena nacional de radio y televisión, Díaz-Canel confirmó que funcionarios cubanos han sostenido «recientemente conversaciones con representantes del gobierno de los Estados Unidos». El mandatario explicó que estos intercambios se enmarcan en la «política consistente que ha defendido la Revolución Cubana» y se realizan bajo la dirección del General de Ejército Raúl Castro, de él mismo y de las máximas estructuras del Partido, el Estado y el Gobierno.

El jefe de Estado detalló que el objetivo de estas conversaciones es triple: en primer lugar, «identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución». En segundo término, «determinar la disposición de ambas partes de concretar acciones en beneficio de los pueblos de ambos países». Y por último, «identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones», así como en la región de América Latina y el Caribe. Díaz-Canel subrayó que estos intercambios se desarrollan en un contexto internacional que ha facilitado el acercamiento.

En su mensaje, Díaz-Canel fue enfático al señalar que la parte cubana ha expresado su voluntad de llevar adelante este proceso «sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía, y a la autodeterminación de nuestros gobiernos», con apego al Derecho Internacional y un sentido de reciprocidad.

El presidente cubano calificó el tema como un «proceso muy sensible, que se conduce con seriedad y responsabilidad porque afecta los vínculos bilaterales entre las dos naciones», y justificó así que el liderazgo de la Revolución no haya respondido previamente a «campañas especulativas» sobre estos contactos, en alusión a reportes de prensa que anticipaban las negociaciones.

Recordó que, históricamente, en momentos de tensión con Estados Unidos han surgido personas o instituciones que facilitan canales de diálogo, y que en la coyuntura actual también se han presentado esas posibilidades para crear espacios de entendimiento.

Asimismo, profundizó en la crítica situación energética que enfrenta la isla, señalando que «hace tres meses que no entra energía al país» proveniente de fuentes externas. El mandatario explicó que, ante esta coyuntura, el Sistema Electroenergético Nacional se sostiene con la generación propia: «generamos energía con crudo nacional, termoeléctricas y fuentes renovables».

Díaz-Canel reconoció que «el tema de la crisis energética es el que más repercute en la población cubana», afectando directamente la vida cotidiana y la actividad económica. Atribuyó esta situación al recrudecimiento del bloqueo y a las dificultades para acceder a combustibles y piezas de repuesto en el mercado internacional, lo que impide mantener en óptimas condiciones las plantas existentes.

A pesar del complejo escenario, aseguró que el gobierno implementa un programa de mantenimiento y recuperación de las termoeléctricas, así como la instalación de nuevos parques solares fotovoltaicos para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

En ese contexto de limitaciones, el mandatario explicó que el gobierno se ha visto obligado a priorizar el consumo y a establecer un estricto ordenamiento de los servicios. «Estamos haciendo un uso muy racional de los recursos de los que disponemos», afirmó, detallando que se han implementado medidas para proteger sectores vitales como la salud, la educación y la producción de alimentos. Díaz-Canel añadió que esta administración cuidadosa incluye un plan de inversiones enfocado en las áreas más sensibles del sistema eléctrico, con el objetivo de estabilizar el servicio progresivamente y minimizar el impacto de los apagones en la población.

Sobre la generación actual, precisó que «hoy la electricidad se produce con las termoeléctricas, los parques fotovoltaicos y Energás», aunque reconoció que «el agotamiento del fuel oil y el diésel obligó a sacar de la generación los emplazamientos de Moa y Mariel». A esto se suma que «la inestabilidad del SEN obliga a limitar la producción de los parques solares», lo que impide aprovechar al máximo esas fuentes renovables.

El presidente cubano admitió que «la situación actual irrita a la población» y reconoció su impacto en cadena sobre otros servicios esenciales: «impacta en otros servicios como el abasto de agua, la producción, las telecomunicaciones, la salud, la educación y el transporte». No obstante, quiso enviar un mensaje de soluciones en marcha.

Anunció que «antes de finalizar marzo, quedarán sincronizados otros 100 MW en energía fotovoltaica», una adición significativa al sistema. Además, reveló que «en los próximos días estarán en funcionamiento las primeras baterías asociadas a los parques solares que servirán para regular la frecuencia del SEN», lo que contribuiría a estabilizar la red y permitir una mayor integración de las energías limpias.

Como parte de las medidas para paliar los efectos en el sector de la salud, Díaz-Canel informó que «en los próximos días arribarán al país los primeros 100 vehículos eléctricos para el servicio de hemodiálisis», un gesto concreto para proteger a los pacientes que dependen de este tratamiento y que se ha visto afectado por la crisis del transporte y los cortes eléctricos.

En otro orden de asuntos, el jefe de Estado se refirió a las profundas repercusiones económicas de la crisis. «A pesar de todas las medidas hemos renunciado a nuestro derecho soberano de contar con el petróleo para las actividades del país», sentenció, subrayando el costo de las limitaciones impuestas por el bloqueo y la falta de acceso a combustibles en el mercado internacional.

Díaz-Canel explicó que «la falta de energía ha disminuido nuestra capacidad productiva y ha llevado a la reorganización de los flujos de trabajo», un impacto directo en la economía nacional que obliga a las empresas y centros laborales a reajustar sus procesos. Sin embargo, el mandatario fue enfático en que, a pesar del complejo escenario, «es prioridad defender los derechos laborales y salariales» de los trabajadores cubanos.

Para ello, anunció una nueva directriz en el ámbito laboral: «debemos apostar por estrategias que permitan la reubicación laboral». Esto implica, según detalló, buscar alternativas dentro del sistema empresarial estatal y otras formas de gestión para recolocar a aquellos trabajadores cuyas plazas se vean afectadas por la contracción productiva.

En este sentido, hizo un llamado directo a la estructura sindical, señalando que «ante este escenario, los sindicatos deben actualizar su funcionamiento» para ser verdaderos garantes de los derechos de los trabajadores en las nuevas condiciones, y para participar activamente en la búsqueda de soluciones que protejan el empleo y el sustento de las familias cubanas.

Prosiguiendo con su intervención, el presidente cubano se adentró en el impacto de la crisis energética en la esfera educativa, un sector que calificó como prioritario para la Revolución. Díaz-Canel fue directo al señalar que «los problemas que hoy enfrenta la educación en sus distintos niveles para la realización del curso escolar es culpa también del bloqueo energético que se nos ha impuesto».

El mandatario explicó que las dificultades con el suministro eléctrico afectan no solo la iluminación y climatización de las escuelas, sino también el acceso a medios tecnológicos y la preparación de alimentos en los centros internos, complicando la continuidad educativa.

Ante este complejo panorama, anunció una acción gubernamental inmediata para mitigar los daños y garantizar el derecho a la educación. Informó que «en la próxima semana los ministros de Educación y de Educación Superior informarán sobre las nuevas medidas que actualizan la estrategia que se ha venido desarrollando en el último mes para llevar a cabo el curso escolar».

Díaz-Canel subrayó la importancia de este anuncio al reiterar que «esta es una prioridad» para el Estado cubano, buscando así transmitir un mensaje de tranquilidad a las familias y a la comunidad educativa, a la vez que se trabaja en alternativas para sostener el calendario académico pese a las adversidades energéticas.

En su intervención, el presidente cubano realizó un importante anuncio dirigido a los nacionales que residen fuera de la isla. Díaz-Canel informó que el gobierno anunciará medidas para propiciar la participación de los cubanos residentes en el exterior en la vida económica del país. El mandatario explicó que estas disposiciones, largamente esperadas por la comunidad cubana en el extranjero, buscan estrechar los vínculos y aprovechar el potencial de la diáspora para contribuir al desarrollo nacional.

El jefe de Estado detalló que las nuevas regulaciones se darán a conocer el lunes en comparecencia del viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, quien ofrecerá los pormenores de esta actualización de la política hacia los cubanos residentes en otros países. Este anuncio se enmarca en un contexto de reformas más amplias que incluyen los recientes proyectos de Ley de Migración y de Extranjería, publicados por el Parlamento cubano para promover la participación ciudadana y contribuir a la cultura legal.

Al referirse a este importante paso, el mandatario explicó el fundamento de la decisión: «Es nuestra responsabilidad como gobierno propiciar un espacio para que puedan participar en la vida de nuestro país». Díaz-Canel caracterizó a la comunidad cubana en el exterior, señalando que «la mayoría son personas que mantienen su identidad con la cultura y la nación», un vínculo que el gobierno busca fortalecer y canalizar hacia el desarrollo económico.

El presidente reveló que esta iniciativa es el resultado de un proceso de diálogo previo: «En el último año ha habido una actividad intensa a través del MINREX y el MINCEX han tenido varios encuentros donde los cubanos residentes en el exterior han hecho propuestas y planteado las trabas que enfrentan». Este intercambio, según detalló, permitió identificar las principales limitaciones que encuentran los emigrados al intentar invertir o colaborar con la economía cubana.

Díaz-Canel confirmó que las nuevas disposiciones ya han sido validadas al más alto nivel: «Hemos hecho un análisis en el Buró Político y el gobierno, se resuelven muchos de los problemas que ellos han planteado, y será informado próximamente». De esta forma, el anuncio del viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, previsto para el lunes, ofrecerá soluciones concretas a las inquietudes planteadas por los cubanos residentes en el exterior en estos encuentros, eliminando trabas y abriendo nuevas oportunidades para su participación en la vida económica de la nación.

En otro momento de su alocución, el presidente cubano agradeció la solidaridad recibida en medio de la compleja situación, mencionando especialmente el apoyo de México. «Hemos tenido en México un país hermano con la presidenta Claudia Sheinbaum a la cabeza», expresó, reconociendo el respaldo de la nación azteca en las actuales circunstancias.

En relación con la ayuda internacional que ha llegado a la isla, Díaz-Canel quiso enviar un mensaje de transparencia y garantía sobre su gestión. Afirmó que «la ética de la Revolución es tan grande que es imposible que alguna campaña de desinformación empañe nuestro proceder a la hora de recibir y distribuir las donaciones».

El mandatario subrayó la trayectoria de Cuba en este ámbito, señalando que «tenemos una amplia experiencia en el recibimiento de donaciones. Siempre respetamos la voluntad del donante y lo anunciamos con total transparencia». Finalmente, aseguró que «nuestros sistemas de control interno supervisan todo el proceder con el recibimiento y distribución de las donaciones», en un intento de blindar el proceso ante posibles críticas o campañas mediáticas que, a su juicio, buscan desacreditar al gobierno cubano.

Ampliando el panorama de las relaciones internacionales, el presidente cubano ofreció una reflexión sobre la histórica política de Estados Unidos hacia la isla. Díaz-Canel recordó que «los gobiernos de los EE.UU. desde el inicio de la Revolución han insistido en aislar a nuestro país», una estrategia que, según su visión, ha sido una constante durante más de seis décadas. Sin embargo, el mandatario quiso establecer una distinción fundamental: «pero no es lo mismo las relaciones entre los gobiernos, que la relación entre los pueblos». Enfatizó que, más allá de las tensiones diplomáticas y las sanciones, los vínculos de amistad y solidaridad con las sociedades de otras naciones permanecen intactos.

Como ejemplo de esta dinámica, se refirió específicamente al caso de Ecuador, país con el que Cuba ha tenido históricamente lazos estrechos. Díaz-Canel afirmó con optimismo que «la amistad entre el pueblo de Cuba y Ecuador es muy fuerte», y envió un mensaje de confianza sobre el futuro de esa relación bilateral, al augurar que «más temprano que tarde esa relación se recompone». De esta manera, el jefe de Estado cubano proyectó una visión de resiliencia en la política exterior, confiando en que los lazos populares terminarán por imponerse sobre cualquier diferencia o distanciamiento a nivel gubernamental.

En su intervención, el jefe de Estado se refirió al grave incidente de seguridad que, según denunció, tenía como objetivo desestabilizar el país. «Fue una infiltración terrorista, financiada y organizada desde EE. UU., y venían fuertemente armados, lo que demuestra sus intenciones», afirmó Díaz-Canel, quien detalló que el plan consistía en «asaltar unidades militares y centros sociales para sembrar miedo». El mandatario aseguró que los detenidos, quienes «han reconocido su participación» y que «fueron ellos los primeros que dispararon contra el servicio de guardacostas cubano», están siendo procesados «con todas las garantías del debido proceso». Los heridos, agregó, han recibido atención médica y han agradecido el trato.

Díaz-Canel informó que, en un gesto de cooperación, «oportunamente se le ofreció información a la contraparte de EE.UU. y han planteado su disposición de participar de conjunto en el esclarecimiento de los hechos». Como parte de este entendimiento, adelantó que «deben visitar Cuba expertos del FBI para participar en el esclarecimiento de los hechos». El presidente también extendió el alcance de las investigaciones a ciudadanos extranjeros involucrados: «Han sido detenidos también 10 ciudadanos panameños que están siendo procesados con todas las garantías, quienes han reconocido su responsabilidad».

A su vez, relató su visita a uno de los combatientes heridos durante la acción: «Se desbordaba en explicarnos el cumplimiento del deber. Nos narró cómo fue herido, y mostró su orgullo por haber evitado la infiltración». Díaz-Canel enalteció la conducta de estos hombres, a quienes puso como ejemplo de «estos tiempos tan duros», recordando también a «los 32 que cayeron en Venezuela» y a los que defendieron la patria en esta ocasión. «Son cosas que nos enaltecen», sentenció.

En el tramo final de su intervención, el presidente cubano se refirió al reciente anuncio sobre el indulto a personas que cumplen sanciones, un tema que, según advirtió, será objeto de manipulación mediática. Díaz-Canel fue enfático al subrayar que esta medida «es una decisión soberana», desmarcándola de cualquier presión externa o negociación con otros actores internacionales.

El mandatario anticipó que «sabemos que sobre el tema habrá campañas de intoxicación que lo relacionarán con otras decisiones», en clara alusión a posibles interpretaciones que vinculen este gesto humanitario con los recientes contactos con el gobierno de Estados Unidos o con la excarcelación de 51 presos anunciada en la víspera. Sin embargo, Díaz-Canel restó importancia a estas campañas: «pero nada de eso nos preocupa, porque responde a nuestra vocación humanista, y es una decisión soberana».

De esta forma, el jefe de Estado buscó blindar la medida ante cualquier lectura interesada, presentándola como un acto de coherencia con los principios de la Revolución Cubana y no como una concesión derivada del contexto de diálogos bilaterales o presiones internacionales.

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