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Panamá: lecciones de un potente sismo

Panamá: lecciones de un potente sismo

El terremoto de magnitud 7,5 que sacudió a Panamá el viernes 9 de octubre puso a prueba las infraestructuras, los sistemas de emergencia y la capacidad de respuesta de las autoridades.

Las evaluaciones preliminares apuntan a daños materiales en varias localidades del interior del país, sin reportes iniciales de víctimas fatales.

El movimiento telúrico, atribuido por el Instituto de Geociencias al sistema de fallas Azuero-Soná, estremeció el territorio durante unos 40 segundos, según primeros cálculos, y fue seguido por más de un centenar de réplicas, algunas superiores a los cinco y seis grados, señalan reportes preliminares.

La intensidad del fenómeno provocó escenas de pánico en calles, edificios y oficinas, donde trabajadores y residentes, entre ellos varios turistas, abandonaron apresuradamente las instalaciones en busca de espacios abiertos.

Vehículos quedaron detenidos en las vías y numerosas familias intentaron comunicarse con sus allegados para conocer su situación. constató Prensa Latina.

Aunque la magnitud de los daños continúa bajo evaluación, los primeros reportes dieron cuenta de afectaciones estructurales en provincias centrales, particularmente en Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos, además de interrupciones eléctricas y dificultades en algunas carreteras.

Las afectaciones también alcanzaron el suministro eléctrico. La distribuidora Naturgy informó sobre interrupciones en Chiriquí, Herrera, Los Santos, Veraguas, Coclé y sectores de Panamá Oeste, mientras Ensa comunicó el restablecimiento de 17 circuitos afectados en Colón y la continuidad de los trabajos en Costa Abajo.

El presidente panameño, José Raúl Mulino, se trasladó a Penonomé(Coclé) para conocer las afectaciones y coordinar la respuesta institucional en las comunidades más perjudicadas.

Durante un recorrido por la zona, el mandatario aseguró que el Gobierno trabaja para ofrecer asistencia integral y señaló que las acciones abarcarían hospitales, centros de salud, cárceles y otras instalaciones que requieren inspección.

Mulino anunció la movilización de suministros, entre ellos agua, alimentos y pañales, de acuerdo con las necesidades identificadas por los equipos desplegados sobre el terreno. También pidió a la población mantener la calma, seguir las instrucciones de las autoridades y evitar la difusión de información no confirmada.

El gobernante indicó que, hasta el momento de sus declaraciones, no se habían reportado víctimas fatales, aunque reconoció que todavía faltaba información para determinar la situación en algunas zonas, especialmente en comunidades comarcales.

Más allá de las afectaciones locales, el terremoto abrió interrogantes sobre las posibles consecuencias económicas de un fenómeno de esta magnitud.

Un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), citado por el diario La Estrella de Panamá, situó entre uno y 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) la proyección preliminar de pérdidas económicas asociadas al evento.

Las autoridades también deberán examinar las condiciones de infraestructuras estratégicas, entre ellas los puentes, las vías de comunicación y las instalaciones vinculadas al Canal de Panamá, cuya importancia trasciende el ámbito comercial, pues los embalses asociados al sistema canalero contribuyen al abastecimiento de agua potable para sectores de la población metropolitana.

De acuerdo con los reportes disponibles, las operaciones de la vía interoceánica y de la mina Cobre Panamá continuaron con normalidad, mientras el Aeropuerto Internacional de Tocumen reanudó sus vuelos después de una suspensión temporal de llegadas y salidas.

La ausencia de víctimas fatales en los reportes iniciales, pese a la intensidad del movimiento y a los daños registrados, situó en primer plano el debate sobre la resistencia de las edificaciones y el cumplimiento de las normas antisísmicas.

La experiencia, sin embargo, no permite dar por concluida la evaluación de la seguridad estructural. Los próximos días serán determinantes para identificar daños que no resulten evidentes a simple vista y establecer si determinadas viviendas, edificios públicos y centros de atención requieren reparaciones, restricciones de uso o intervenciones mayores.

La revisión de las estructuras afectadas y de las normas de construcción constituye, por tanto, una tarea esencial para reducir la vulnerabilidad ante futuros fenómenos naturales.

El terremoto ocurrió en vísperas del simulacro nacional de evacuación previsto para el lunes 12 de octubre, iniciativa destinada a fortalecer la preparación de la población ante situaciones de emergencia.

Mientras continúan las inspecciones y la asistencia a las comunidades, el sismo deja una doble lección para Panamá: la necesidad de preservar las medidas de seguridad que contribuyen a proteger vidas y la importancia de reforzar la prevención, la infraestructura y la capacidad de respuesta frente a eventos de gran intensidad.

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