Moraima Valdés, entre el perfume del tabaco
«Imagínate tú, son vitolas buenas que se hacen, tabacos buenos que se fabrican y se exportan». Mientras el puro cubano se inserta en los más exigentes mercados del mundo, desde un recodo fabril de Jatibonico, una mujer siente que el calor de sus manos hicieron posible esa exportación.
Ese es el aliento que mantiene Moraima Valdés Martín en su galera de la fábrica de tabaco torcido Néstor Rodríguez de ese municipio, sitio en el que permanece desde que la entidad abrió sus puertas por primera vez hace 26 años. Yo trabajaba en la papelera, quedé excedente y me ubicaron aquí. Aquí fui a Taguasco a pasar un curso y del curso me quedé.
Desde hace más de dos décadas, Moraima cumple una rutina diaria para que el tabaco inhale el mejor de los aromas. Yo el día antes dejo mi tabaco planchado para comenzarlo por la mañana. ¿Con qué lo planchas? Con las manos. Se utiliza una jicotea, se plancha y se deja preparado para el otro día empezarlo. ¿Una jicotea de las que caminas? No, de las que no caminan, de las fabricadas por nosotros mismos, con hojas de plátano y nylon, lo hicimos.
Con la experticia y la habilidad que le da su condición de fundadora de la fábrica de tabacos jatibuniquense, Moraima ya le sabe santo y seña a cada una de las miles de hojas que pasan todos los días por sus manos. 1.600 medias hojas diarias. ¿Y cómo terminan las manos suyas? Es esto todo el día. Estoy adaptada a mi trabajo. Mi trabajo sí me gusta.
Estoy despalillando y rezagando la capa por vitola para entregársela al tabaquero de tinta vitola. Eso va por tamaño, color. Porque me gusta este trabajo, rezagar. No me gusta tampoco estar cambiando tampoco de trabajo para allá y para acá. Me gusta mi trabajo.
La mujer es fuerza pujante en la rama tabacalera espirituana. De ello da fe Moraima Valdés Martín, fundadora de la fábrica de tabaco torcido de Jatibonico, Néstor Rodríguez, y para quien este olor perfuma a sus 57 años, casi la mitad de ellos con el mismo aroma. Yo estoy adaptada, yo no siento ni que tenga olor a tabaco. Bueno, seguro es el perfume del tabaco.
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