Modesto Verdura: el “verdugo” de Sao Paulo
Abril quiso enmarcar a la pelota de Sancti Spíritus en los anales de la historia. Su protagonista, el lanzador derecho Modesto Verdura, ese “supersónico” que llegó al box por suerte del azar, pero que en 1963 se convirtió en el héroe de los Juegos Panamericanos de Sao Paulo al ganarle consecutivamente dos veces a Estados Unidos.
Hace siete años, Modesto Verdura falleció con el dolor en su corazón de no haber sido retirado oficialmente en su estadio José Antonio Huelga. Y como recordar es volver a vivir, rememoramos facetas de los inicios de Verdura en la pelota cubana y sobre aquellos dos triunfos frente a los yanquis.
Proveniente de una humilde y numerosa familia asentada en la zona de Jatibonico, Modesto Verdura Alfonso afrontó las vicisitudes de la época y fue cortador de caña, limpiabotas y obrero agrícola en general al realizar diferentes labores del campo para ganarse su sustento.
En una ocasión, Verdura nos manifestó: “Había que trabajar muy duro; en aquella época teníamos que doblar el ‘lomo’ y luego ir a jugar. Yo fui estibador 35 años en la unidad 415 de Comercio y recuerdo que Arbelio Piña, el chofer, me decía: ‘Dale a practicar que yo busco quién me cargue el camión.
“A mí me encontraron en un tajo de caña. Nosotros vivíamos en La Angelina, en Jatibonico, pero nos íbamos con el viejo hasta una colonia del central Florida. Primero yo ayudaba en el corte, después me hice machetero, pero como era un muchachón, me dejaban regresar un poco antes a calentar la comida. Y allá fueron a buscarme un mediodía para que jugara pelota.
Después de estas jornadas era que realizaba las prácticas de pelota ocupando la posición de cátcher. Modesto Verdura supo que iba a ser pitcher en Ojo de Agua, una sitiería del municipio de Taguasco en Sancti Spíritus, cuando en un partido de manigua el lanzador de su equipo no sacaba out y él decidió, por cuenta propia, abandonar la tercera base que tanto le gustaba y subirse en el box.
De su debut, Verdura hace unos años recordaba: “Jugaba tercera base, un día en Ojo de Agua, el pitcher no sacaba out, fui pa’l box, el segundo lanzamiento se le fue al catcher y le saqué una lasca a una ceiba que había atrás de home”.
Así se inició como pitcher y comenzó a jugar con equipos locales, pero a su criterio fue Natilla Jiménez quien le enseñó las técnicas, que tiempo después le hicieron grande en la lomita.
Verdura integró el equipo Las Villas desde la primera Serie Nacional. Allí estuvo junto a él su gran amigo Owen Blandino. Posteriormente, continuó su carrera beisbolera e hizo brillar la pelota cubana y su prestigio en otros terrenos internacionales.
Con los preparativos de la I Serie Nacional, Verdura fue llevado a jugar a la Regional de 1961, donde el exlanzador Pedro “Natilla” Jiménez puso atención en la velocidad del espirituano y en la forma que lanzaba. Verdura tiraba entonces con cuatro dedos de su mano derecha, algo inconcebible para la velocidad que él tenía, por lo que Natilla decidió entrenarle y enseñarle a lanzar distinto.
También lanzaba por el lado del brazo principalmente, por lo que, con control, su recta se hacía difícil de batear. Para su suerte, cayó dentro del equipo Orientales en la I Serie, donde Natilla estaba de manager. Sin embargo, las facultades de Verdura quedaron evidenciadas en la II Serie Nacional (1962-63) cuando jugó para Azucareros, temporada en la que fue colíder en juegos completos (6) (empatado con Manuel Alarcón), líder en entradas lanzadas (79.2), ponches propinados (55), colíder en ganados (7) (empatado con Manuel Alarcón), líder en promedio de ganados (.875) y en PCL (1.58).
De hecho, Modesto Verdura fue el primer lanzador cubano en obtener una triple corona en series nacionales. Por todos esos resultados, se hizo merecedor de jugador más valioso de la serie y fue además seleccionado nuevamente para integrar el equipo Cuba a los Juegos Panamericanos en Sao Paulo (1963), certamen beisbolero que lo inscribió en los anales de la historia.
El equipo cubano estuvo compuesto por Ricardo Lazo y Ramón Hechavarría como receptores, Daniel Hernández 1B, Urbano González 2B, Jorge Trigoura 3B, Tony González SS, además de Raúl “Güiro” Ortega como reserva del cuadro; en los jardines, Fidel Linares, Santiago Scott, Miguel Cuevas y Pedro Chávez. Lázaro Pérez fue como utility, hombre que podía jugar los jardines, la receptoría e incluso el cuadro.
Los lanzadores fueron Modesto Verdura, Aquino Abreu, Manuel Alarcón, Antonio “Chucho” Rubio, Franklyn Azpillaga y Rolando Pastor, todos dirigidos por el experimentado Gilberto Torres y con la ayuda de Roberto Ledo y Agustín Mayor.
De aquellos dos triunfos, Verdura rememora: “Yo le había ganado el primero 13 carreras por una, y como a los tres días nos tocó enfrentarnos otra vez. El director del equipo, Gilberto Torres, se reunió con nosotros; en ese equipo Cuba había excelentes pitchers, y dijo: ‘Menos Verdura, que ya tiró, ¿quién quiere la bola?’ Y yo le contesté: Menos Verdura no, yo mismo.
La receta de Verdura se repitió; los estadounidenses fabricaron una por wild del espirituano en la parte alta de la primera entrada, insuficiente frente a las 3 anotadas posteriormente por Cuba.
Verdura permitió 4 imparables, propinó 9 ponches y cero bases por bolas. El norteamericano Robert Jenkins fue un digno rival, el que solo permitió 6 indiscutibles.
“Ese día me sentí muy fuerte y apenas tiré la última pelota, Fidel me estaba llamando: ‘Hasta en los campos de caña oyeron el juego’, me dijo. Luego un narrador de Grandes Ligas se me acercó y me ofreció 150 mil pesos y un cheque en blanco, le dije: los 150 mil pesos los tiene Fidel en Cuba y lo demás lo tienen los otros cubanos, no sé de donde saqué eso. No jodas, chico, que yo estoy loco por llegar a Cuba”.

(Foto: Vicente Brito/Escambray)
A los 82 años, Modesto Verdura dejó de existir físicamente, pero dejó plasmada para la historia sus dos triunfos ante los Estados Unidos. La hazaña del derecho espirituano en los Juegos Panamericanos de 1963 fue igualada posteriormente por el matancero Jesús Torriente en los V Juegos, en Winnipeg, en 1967, el espirituano José Antonio Huelga en el certamen planetario de 1970, Julio Romero en la Copa Intercontinental de 1983, Euclides Rojas, en el mundial de 1988 y Pedro Luis Lazo en la XIII Copa Intercontinental de 1997 escenificada en Barcelona.
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