La luz al final de los impagos
Al comienzo de esta semana los mensajes y alertas en los grupos de amigos de las redes sociales se multiplicaban por el acontecimiento: “¡Revisen, revisen! Acaba de entrar en las tarjetas magnéticas de los ganaderos el pago de la leche de los últimos tres meses”.
Al fin se hace realidad la retribución a los productores por la venta del alimento a la Empresa Láctea, deuda que no debió existir nunca, pues las leyes de la vida muestran siempre que quien compra debe pagar. Es fácil entender entonces una de las causas fundamentales de los incumplimientos del plan de leche en el territorio.
El incremento de las exigencias en las contrataciones —a veces verdaderas camisas de fuerza—, las multas y amenazas a los incumplidores han motivado la venta de muchas vacas, la mayoría fuera de Taguasco, porque no siempre se compra ni se paga en tiempo aquí. Por consiguiente, son cantidades de leche que no se han podido recuperar, además del flagelo del hurto y sacrificio, motivo por el cual muchos campesinos han abandonado sus tierras.
Aunque el pago lechero ya está en las tarjetas, no podrá ser extraído hasta los próximos días. Este asunto resulta sumamente complicado porque se debe pagar diariamente a los obreros. La acumulación de la deuda obliga a los productores a vender el alimento, como decimos, “por la izquierda”, ante la falta de efectivo.
Se ha comunicado ahora que, ante las limitaciones de combustible de la Empresa Láctea para acopiar el alimento, se retoma la venta directa a las bodegas, con un precio de solo 36 pesos por unidad, del producto destinado a la cuota normada de los menores y las dietas médicas.
Con mayores volúmenes lecheros en el municipio, pienso que habrá condiciones para cubrir las entregas a los niños de 6 a 13 años, que no están recibiendo yogur.
Es esta una magnífica oportunidad para que el comité de precios establezca un valor mayor a los ganaderos, que tanto aportan al bienestar colectivo.
Entre otras prioridades, se precisa desde cada cooperativa mejorar el trabajo técnico, elevar las disponibilidades de alimento animal, porque con prolongadas sequías, escaso abasto de agua y comida, junto al efecto de los impagos, será imposible lograr mayores crecimientos lecheros. Hoy la producción está muy por debajo de las potencialidades de las tierras taguasquenses y de las exigencias del desarrollo local.
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