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Guarapo frío con sol

Guarapo frío con sol Foto: Luis Francisco Jacomino.

Todo empezó por un impulso. Aún resuenan las palabras de su suegro, instándolo a hacer una guarapera. Michael Quintero García, un productor de Yaguajay dedicado a la crianza y ceba de ganado, comprendió entonces la certeza de aquellas palabras. Y el viejo tenía razón. Había caña suficiente para alimentar el ganado y también para vender guarapo.

Aunque en principio no fue fácil encontrar un local, tras una negociación con un ocupante ilegal del mismo, se abrieron las puertas de La Aurora, una antigua casilla remozada y con las condiciones necesarias para la venta de guarapo frío. Visto así, parece un emprendimiento común, pero de inmediato aparecieron los tropiezos por los continuos apagones, lo cual no detuvo a Michael.

«Yo soy una gente que nunca está quieto. Yo dije, tengo que buscar una alternativa ya previendo lo que venía, porque estamos conscientes del deterioro que hay producto de las medidas que nos imponen. Y yo dije, tengo que tratar de buscar la solución y empecé a buscar personas capacitadas, amigos míos. Uno de ellos fue Mayito, el electricista que trabajó muchos años en el central. Yo fui y me senté con él y le dije: mira compadre, yo tengo esta idea, yo creo que ese motor pueda funcionar con corriente producida por los paneles solares. Me dijo: yo creo que sí. Nos sentamos, hicimos los cálculos. Y así empezó todo. Después fui al otro amigo mío que trabaja en la empresa eléctrica, que fue el que me lo instaló. Y entonces así fui preguntando, investigando, calculamos y dijimos: bueno, pues esto hay que echarlo por aquí, ¿ves? Y empezamos».

—¿Este emprendimiento de vender guarapo amortiza esa inversión?
«Eso primeramente se hizo no pensando en eso. En principio teníamos la incertidumbre de que el guarapo, que si gustaba, que si no gustaba, ¿ves? Pero cuando ya nos dimos cuenta, cuando empezamos con el Sistema Electroenergético Nacional, eso a la gente le fascina el guarapo. Entonces no nos sentamos a sacar cuenta. Dijimos: vamos a prestarle este servicio con la mejor calidad posible y vamos a hacer esta inversión. Si la amortizamos en 10 años, en 10 años. Si la amortizamos en 5, en 5. Y si no la vamos a amortizar, no la amortizamos. Pero vamos a ir».

Más allá de una tozudez, este emprendimiento tiene como fortaleza el cierre de un ciclo productivo, lo cual lo hace eficiente y sostenible en el tiempo, de acuerdo con las palabras de Michael Quintero García.

«Nosotros cerramos el ciclo. No dependemos de nadie. Por eso fue también el emprendimiento de la corriente. No tratar de depender de nadie. Porque ahí empiezan los problemas. Todo eso con nuestros trabajadores. El hielo lo producimos nosotros, la energía la producimos nosotros. Y hemos empezado ya a pensar, porque ya el agua está presentando problemas, en hacer un pozo también. Fíjate. Para que no exista limitante ninguna en prestar ese servicio. Solamente que sea por nuestra capacidad».

—¿El emprendimiento por qué quedó solo en la familia?
«Sí, porque nosotros somos gente muy unida. Somos gente de campo. Y entonces nos gusta hacer las cosas. Y esa es mi hermana, esa es mi mujer. Esos atrás son primos míos. Y mi papá es el que se encarga de gestionar todo eso allá, en la caña, los trabajadores y todo eso. Y el suegro mío también. Eso, mira, yo a veces se lo digo a la gente y la gente no entiende las cosas. Yo le digo: ligado a eso, hay más de 15 personas.

—¿Estás generando empleo?

Sí, ¿cómo no? 15 personas hay generando eso. Todos los días el suegro mío, a las 6 de la mañana, tiene el ayuntamiento en buen lugar. Eso vale mucho. Y entonces, así sucesivamente, lo cogen los trabajadores, van, pican la caña, la raspan. Hay otra persona que viene en el coche, la trae, la deposita. Hay los trabajadores que la muelen. Es un andamiaje que tiene que ser muy organizado para que eso funcione. Por eso es que muchas veces en la guarapera alguien a veces dice: ‘eso empezó y no se sostiene en el tiempo’. Es por eso. Y lograr un equipo es muy difícil. Y nosotros hasta ahora estamos logrando que sigamos así. Yo espero así».

En La Aurora se degusta guarapo frío, pero su propietario ya aspira a aprovechar la energía solar para incrementar ofertas en el servicio.

«Desde que empezamos nos dimos cuenta de eso también, que es una inversión muy grande para solamente guarapo. Tú dices, señor, no es fácil. Esa cantidad de dinero que vale eso, no es fácil vender solamente guarapo. Entonces empezamos otros cálculos también, buscar una freidora. ¿Qué freidora pudiéramos buscar que nos diera ese consumo? Porque es una cosa de resistencia. Y entonces ya buscamos la freidora, que sea de bajo consumo, que ande con los paneles solares, para empezar con algún frito o con alguna friturita o con pan con minuta. Para darle un valor agregado a esa producción».

Mientras el trapiche devora una tras otra la caña y brota el jugo dulce, una interrogante se impone. Donde otrora hubo un local desocupado y en desuso, hoy un emprendimiento ofrece guarapo frío con paneles solares. La Aurora dejó de ser una esquina descolorida en la calle principal de Yaguajay para endulzar la vida al transeúnte, en tiempos en que el sol se convierte en el mejor aliado para ofrecer un producto tan cubano como el guarapo de caña.

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