El Quad navega a la deriva
Reunión de los ministros de Relaciones Exteriores del Quad el 26 de mayo de 2026 en Nueva Delhi, la India. Foto: Arvind Yadav / Hindustan Times
Después del fracaso del intento de organizar una cumbre de líderes el año pasado, el Quad —la alianza que reúne a Estados Unidos, India, Japón y Australia— celebró esta semana una reunión de cancilleres que concluyó sin acuerdos claros sobre su futuro. Concebido originalmente como una herramienta para contener a China, el bloque se enfrenta hoy a crecientes contradicciones internas, y la ausencia de resultados tangibles no hace más que alimentar las dudas sobre su viabilidad.
Pérdida de impulso
Desde que comenzó el segundo mandato de Donald Trump, el Quad ha ido perdiendo peso político y dinamismo de manera progresiva. La reunión de esta semana pretendía demostrar unidad y revitalizar el formato. «Estamos profundamente comprometidos con esta alianza. Es un eje y una piedra angular de nuestra estrategia global como nación», declaró el secretario de Estado, Marco Rubio. Pero tras la retórica grandilocuente se esconden divergencias cada vez más evidentes.
Uno de los principales escollos ha sido el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e India, los dos socios más relevantes del grupo, a raíz de los nuevos aranceles impuestos por Trump y las presiones de Washington a Nueva Delhi por sus vínculos con Rusia. La reciente visita de Trump a China —la primera de un presidente estadounidense en una década— ha generado además inquietud entre los aliados. El viaje de Rubio fue, en realidad, un intento de calmar a los socios y demostrar que Washington no abandona su apuesta por Asia.
«Se trata, en esencia, de una operación de control de daños», explica Umi Ariga, analista del Instituto Japonés de Asuntos Internacionales. La reunión del martes es «un intento de fijar una fecha para la cumbre antes de que el grupo caiga en la irrelevancia», añade Ariga.
«Desde la perspectiva de Pekín, el viaje de Rubio revela la ansiedad subyacente de Washington. Si el Quad tuviera plena confianza y estuviera estratégicamente alineado, no serían necesarias estas garantías», señaló a Al Jazeera el analista Einar Tangen. «Esa percepción es importante porque explica por qué se envió a Rubio para asegurar a India, Japón y Australia que el Quad sigue siendo relevante y que Washington mantiene su compromiso con el equilibrio en el Indo-Pacífico».
En China, la reunión de los miembros del Quad fue recibida con rechazo. «Ciertos países deberían dejar de entrometerse en los asuntos marítimos en la vecindad de China y respetar sinceramente los esfuerzos de los países de la región por salvaguardar la paz y la estabilidad. Aquellos que intenten formar pequeños grupos, avivar las tensiones y alimentar la confrontación no encontrarán apoyo», declaró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning.
Condenado al fracaso
Los problemas del Quad no han hecho más que agravarse, aunque ya estaban implícitos en la propia estructura de la alianza desde su creación. «Fundado con el objetivo de contrarrestar el rápido ascenso de China, el Quad siempre se ha mostrado reticente respecto a este objetivo. Sus declaraciones conjuntas nunca han mencionado a China por su nombre, aunque las críticas a las políticas de Pekín, como la coacción marítima, siempre están implícitas. […] Pero mucho más significativa que la timidez respecto a China es la confusión del Quad sobre su identidad fundamental. ¿Es un club de seguridad o de bienes públicos? Si es ambas cosas, ¿puede hacer ambas y cumplir sus objetivos?», se pregunta Sarang Shidore, director del programa Sur Global del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable (EE.UU.).
Por su parte, en una entrevista con RT, Maxim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Moscú, señaló que la organización atraviesa una «crisis latente», ya que cada miembro tiene una visión diferente sobre el papel de esta plataforma.
«Estados Unidos considera al Quad como un instrumento para contener a China y le interesa que este diálogo sobre seguridad se convierta en algo más riguroso, con criterios más claros de membresía y de asistencia mutua en caso de acciones militares», explicó, y agregó que Japón y Australia comparten esa visión. «Pero India ve al Quad fuera de ese contexto. Sí, tiene una relación compleja con China, pero lo concibe como uno de los muchos diálogos en los que participa. Para India, el Quad no es un fin en sí mismo, sino un medio para aumentar su presencia en la región indopacífica».
En un contexto donde Trump intenta reducir las tensiones con Pekín, la organización empieza a perder el impulso inicial. «Si sus alianzas no contribuyen al objetivo que se han fijado, resulta bastante peligroso seguir agravando las relaciones con Pekín», advirtió el analista.
En busca de un nuevo papel
No obstante, los miembros del Quad intentan encontrar nuevos objetivos, como su primer proyecto conjunto de infraestructura: un puerto en Fiyi. «Vamos a colaborar en cuestiones de infraestructura portuaria; en particular, para hacer frente a la insuficiente capacidad portuaria en las islas del Pacífico, anunciamos planes para trabajar con Fiyi», dijo Rubio.
«¿Por qué es importante? Desde 2011, Fiyi ha sido un país muy pro-China, pero en los últimos cuatro años se ha producido una tendencia inversa en Fiyi, donde Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda están recuperando posiciones», señaló Gabrielian.
En este contexto, el experto destacó que, a pesar de la crisis, la lucha contra la influencia china en el seno de la organización continuará, independientemente de la presidencia de Trump. «Es muy revelador que en todas estas medidas Estados Unidos no actúe por su cuenta, sino que involucre a los miembros del Quad. Esto indica que intentará combatir la influencia china no con sus propios medios, sino a través de las potencias locales, es decir, mediante un equilibrio de poder externo», concluyó.
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