En esta emisión de Calidoscopio, Mini amanece preocupada: hoy le toca dirigir el matutino en la escuela y tiene que cantar el Himno Nacional delante de todos. Teme equivocarse, quedarse en blanco o que se rían de ella, y confiesa que piensa cantarlo bajito para disimular. Dindon le advierte que el himno no es una canción cualquiera, sino un símbolo de todos.
Almanaque recuerda las efemérides del 20 de octubre: en 1868, el pueblo de Bayamo cantó por primera vez La Bayamesa, nuestro Himno Nacional, después de que los mambises liberaran la ciudad; y en 1980 se eligió esa fecha para celebrar el Día de la Cultura Cubana. La Ortografía explica el significado y la escritura de la palabra símbolo, y Primavera compara el himno con un río: si se canta bajito se apaga, pero si se entona con fuerza crece y nos une.
La Historia cuenta que la música fue compuesta por Pedro Figueredo, “Perucho”, en agosto de 1867, en su casa de Bayamo, porque los revolucionarios querían una canción de combate para la lucha por la libertad. La letra la escribió el propio Perucho el 29 de octubre de 1868, cuando las fuerzas revolucionarias tomaron la ciudad y el pueblo se reunió en la plaza. Montado en su caballo, escribió los versos y el papel fue pasando de mano en mano hasta que todos lo cantaron juntos por primera vez. Por eso el himno es como un grito de libertad y se entona con energía y orgullo en los matutinos y vespertinos.
En el laboratorio, el científico y Chito realizan una demostración con un tambor y una campanilla: la misma melodía cambia según la fuerza con que se interpreta. Así Mini comprende que el himno es una marcha de combate y debe cantarse con brío. La Piñata felicita a Erika Pereira Valdespino por su cumpleaños y envía consejos a Orlando Ortiz López y Samarita. El programa cierra con la canción “Cuba mi patria querida”. Una emisión educativa que reafirma la identidad nacional y el respeto a los símbolos patrios.