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El Che en el Escambray: recuerdos de un combatiente del Frente de Las Villas

El Che en el Escambray: recuerdos de un combatiente del Frente de Las Villas Desde las montañas del Escambray, el Che concibió la Campaña de Las Villas.

En las montañas del Escambray se escribió una página importante de la historia de Cuba. Allí llegó, en octubre de 1958, el Comandante Ernesto Che Guevara al frente de la Columna 8 Ciro Redondo. Desde El Pedrero, en Fomento, el Che organizó el Frente de Las Villas, impulsó la unidad revolucionaria y dirigió acciones que culminaron con la liberación de Fomento, el 18 de diciembre de 1958.

Para acercarnos a aquellos días, a las dificultades, los combates y las enseñanzas del Che, conversamos con Gilberto Álvarez Rodríguez, combatiente que formó parte de aquel frente.

¿En qué fecha llegó usted al Frente de Las Villas?

Llegué en diciembre, el 2 de diciembre fue que me incorporé a la montaña. Entonces tuvimos conocimiento de la llegada del Che a través de la lucha clandestina y de toda una serie de actividades políticas.

Supimos que el Che llegó cumpliendo una misión del Comandante en Jefe: organizar el frente. En octubre, como se plantea, el Che se reúne en El Algarrobo con los distintos frentes alzados en el Escambray: el Directorio Revolucionario, el Movimiento 26 de Julio, el Segundo Frente del Escambray y otras organizaciones revolucionarias que en aquel momento actuaban de manera algo independiente.

Él venía con la misión de organizarlos. Cada jefe planteó allí sus problemas y sus criterios. 

Creo que el Segundo Frente del Escambray, dirigido por Noel Peña y su padre, no estuvo muy de acuerdo con lo que planteó el Che. Pero, según tengo entendido, el Che le asignó la zona de Topes de Collantes, hacia La Sierrita.

Los demás frentes se unieron entonces más directamente al mando del Che, y allí comenzó la lucha. En distintos momentos fue organizando el frente: se creó la escuela de reclutas de Gavilanes, se formó Caballete de Casas y se organizó «El Pedrero» . Después comenzaron los ataques a Cabaiguán, Santa Clara y otras zonas.

Yo participé personalmente en Santa Clara, en unas acciones relacionadas con el regimiento de Leoncio Vidal. Allí se desarrollaron diversas acciones combativas, en distintos momentos y lugares.

¿Qué edad tenía usted en aquel momento?

En aquel momento tenía 18 años.

Me iba a incorporar a la lucha cuando mataron a Enrique Villegas, pero mis compañeros del movimiento me lo impidieron. Me plantearon los problemas que tenía mi mamá y una serie de factores. Después el movimiento me permitió incorporarme; en aquel momento estaba organizado aquí por el Directorio Revolucionario y el 26 de Julio, aunque el Directorio Revolucionario fue quien tenía organizada la zona.

¿Tenía usted problemas familiares en ese momento?

Sí. Mi mamá había perdido dos niñas poco antes de la Revolución. Parece que los compañeros se enteraron, no sé. Los jefes no me permitieron unirme en aquel momento, no solo por mi juventud, sino también por esa situación familiar. Después me lo plantearon, pero esa es una historia más larga.

Gilberto Álvarez Rodríguez, combatiente que formó parte del Frente de Las Villas.

¿Cómo conoció al comandante Ernesto Guevara?

Bueno, Luisito, yo era un simple soldado. Hay muchos criterios sobre el Che, porque tenía sus características y no todo el mundo tenía acceso a él, al menos los soldados.

Generalmente, algunos jefes eran quienes más se acercaban. Por ejemplo, Rogelio Acevedo: cuando cualquier compañero venía de Villa Clara o de la antigua provincia de Las Villas y tenía algún problema, se lo planteaba a Rogelio, a Ramiro y a otros jefes. No es que el Che despreciara a los soldados, pero no todos llegaban a él directamente. Ese es mi criterio.

¿Cuál fue su primera impresión sobre él?

Él era una persona a la que siempre se le respetaba. Tenía un gran espíritu de organización y se unió a Fidel. Por eso Fidel lo ascendió como uno de los primeros comandantes y lo puso al frente de la columna.

Vino a cumplir misiones tan importantes como organizar la provincia de Las Villas y la región central, y asumir responsabilidades en esta zona, porque Camilo tenía otras misiones.

¿Qué tarea cumplió usted dentro de la columna y en qué zonas de El Pedrero o Fomento desarrollaban esas actividades?

Nosotros, como le digo, éramos soldados de Gavilanes. Después cuidamos a algunas personas que habían sido detenidas allí. Por ejemplo, guardias de la dictadura que fueron capturados en el ataque de Cayajaná, en el río y el puente de Cayajaná, estaban presos en Gavilanes, y a nosotros nos asignaban esa tarea.

A mí me tocó cuidar, en algunas ocasiones, a Enrique, hermano de Rogelio Acevedo, que había sido herido en Camagüey. Yo lo había conocido aquí, porque estuvo escondido antes de subir a la montaña. Me tocó custodiarlo una o dos veces.

Después fuimos para Caballete de Casas, donde se comenzó a hacer un hospital de campaña en una cueva, entre Caballete de Casas y Gavilanes. Allí nos sorprendió la misión de ir para El Pedrero y luego para Santa Clara.

¿Cómo recuerda la llegada del Che y de la Columna 8 Ciro Redondo al territorio de El Pedrero, en octubre de 1958?

El Che llegó con el propósito de organizar toda la situación. Primero creó la escuela de reclutas de Gavilanes; después, en Caballete de Casas, se recibía la preparación militar. Luego pasaban a El Pedrero, donde organizaba a los distintos jefes al frente de pelotones o compañías independientes.

¿Qué condiciones enfrentaban los combatientes en aquellos días en cuanto a armas, alimentos, atención médica y persecución del ejército batistiano?

En cuanto a las armas, la situación era difícil. Muchos tenían una escopeta. Yo, por suerte, cuando me incorporé tenía una escopeta de dos cañones, de retrocarga, y no me la quitaron. La conservo hasta hoy.

Otros tenían armas marca U. Después se fueron recuperando armas mejores, como fusiles Garand, tomadas en distintos cuarteles y combates, y con ellas se fue fortaleciendo la tropa.

¿Qué papel tuvo El Pedrero como campamento y centro de operaciones del Che durante la campaña de Las Villas?

Creo que fue fundamental. Allí el Che organizó el ataque a Fomento, el ataque a Cabaiguán, las acciones en distintas poblaciones, Sancti Spíritus y Placetas. Placetas, según tengo entendido, fue reforzada porque correspondía principalmente al Directorio Revolucionario.

También se organizó la misión de Santa Clara, la toma del tren blindado. Allí participó el escuadrón 36, creo.

¿Cómo se produjo la firma del Pacto del Pedrero, el 1º de diciembre de 1958, y qué significó para la unidad de las fuerzas revolucionarias?

Se firmó con los jefes de los distintos movimientos. A partir de entonces se unieron las fuerzas y cada uno cumplió la misión que le correspondía.

Los frentes que se organizaron cumplieron su tarea en aquel momento. Fue un paso decisivo para la unidad de las fuerzas revolucionarias.

Gilberto, ¿qué recuerdos conserva de los combates desarrollados en la zona y, en particular, de la liberación de Fomento, el 18 de diciembre de 1958?

Yo no participé en la toma de Fomento, creo que Güinía de Miranda en aquel momento. Pero significó mucho para todos nosotros, porque ya el enemigo comenzó a saber que había una fuerza organizada que respondía, que tenía que entregarse y cumplir las disposiciones del mando revolucionario.

Para mí fue muy importante, porque definió la decisión del mando, con el Che al frente, de continuar las distintas acciones que se desarrollaron posteriormente. Cada jefe cumplió la misión que el Che le había planteado.

¿Qué enseñanzas dejó el Che en los combatientes del Frente de Las Villas, tanto en el orden militar como en el humano?

El Che lo conocimos desde cierta distancia; no todos tuvimos la oportunidad de estar muy cerca de él. Pero desde el punto de vista militar organizó el frente y las tropas.

Desde el punto de vista humano, vino cumpliendo las tareas de Fidel. Recuerdo que comenzó a repartir tierras en zonas como Gavilanes y Caballete de Casa. Las tierras se entregaron primero a los campesinos.

También comenzó a distribuir la ayuda humanitaria. La asistencia médica era para toda la población: los médicos atendían al pueblo, además de a las tropas. Incluso atendían a los enemigos heridos, aunque no con la misma preferencia que a cualquier miembro del Ejército Rebelde herido en combate.

¿Qué mensaje dejaría hoy a las nuevas generaciones sobre aquella historia?

Lo que puedo decir es que la labor del Che fue muy importante, porque logró organizar las tropas. Las tropas organizadas son más efectivas y tienen más éxito.

Antes cada jefe mandaba por su cuenta; con la organización se logró el triunfo en la región central y la liberación general del país.

Tiene que ver con todo el mundo, pero creo que aquella fue una de las decisiones más correctas que se tomaron en aquel momento.

Gracias a Gilberto Álvarez Rodríguez, combatiente que formó parte del Frente de Las Villas, por compartir con nosotros estos recuerdos, que son también memoria de un pueblo y de una generación que hizo posible el triunfo revolucionario.

Su testimonio nos acerca al comandante Ernesto Guevara: combatiente, compañero exigente y humano, y a la importancia de la unidad entre las fuerzas revolucionarias.

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