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Díaz-Canel: «El bloqueo energético es perverso, pero no rendiremos nuestra soberanía» (+Fotos y Video)

Díaz-Canel: «El bloqueo energético es perverso, pero no rendiremos nuestra soberanía» (+Fotos y Video)

Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, al periodista Roberto Cavada, del Grupo de Comunicación Corripio, de República Dominicana, en el Palacio de la Revolución, el 19 de junio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Roberto Cavada.-  Presidente, gracias por conceder esta entrevista al Grupo de Comunicaciones Corripio, de República Dominicana, nuestro noticiario, Telenoticias.

Gracias, gracias mil.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Gracias a ti, Cavada, por darnos la oportunidad de dirigirnos al pueblo dominicano que tanto queremos.

Roberto Cavada.-  Gracias.

La noticia por estos días, el anuncio de un paquete de medidas que se ha dicho que son sin precedentes en la historia del país, en materia económica y social principalmente, primero discutidas en el seno del Comité Central del Partido, después sometidas al Parlamento cubano y finalmente aprobadas,  ¡ciento setenta y seis medidas!, si pudiéramos resumírselas al público dominicano en ejes importantes o fundamentales, ¿cómo usted lo resumiría?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Cavada, para entender las medidas o las transformaciones, como lo hemos planteado, hay un grupo de antecedentes.

Primero, no es un fenómeno nuevo en el país. Cuando el Periodo Especial, bajo la dirección del Comandante en Jefe, Cuba también tuvo que tomar medidas que permitieran adaptarnos a los cambios, no solo a la situación cubana, sino a los cambios geopolíticos que existieron en el mundo en ese momento.  Entonces se aprobaron cosas que hoy nos parecen muy normales, pero que tuvieron en aquellas condiciones un impacto tremendo, como fue la despenalización de la divisa; una medida que en aquellos momentos era muy compleja, porque era una de las primeras que generaba una determinada desigualdad social en nuestro país.  Nos abrimos a la inversión extranjera, y así se fueron tomando un grupo de medidas que fueron necesarias.

Después, en otros años, ya bajo la conducción del General de Ejército, también se tuvieron que tomar un grupo de medidas.  Hay un debate desde el Sexto Congreso del Partido donde se presenta la primera versión de los Lineamientos que traía transformaciones, muchas, enunciadas ya, de estas que estamos tratando de aplicar ahora.

En aquellos momentos, por ejemplo, se aprobó la nueva Ley Migratoria, la nueva Constitución, que también transformaron todo un grupo de visiones con relación a cómo continuar la práctica de la construcción socialista en Cuba.

Y de eso estamos hablando precisamente: cómo, en las condiciones actuales, una pequeña isla sometida al bloqueo más prolongado y más genocida de la historia, durante más de 60 años, y ahora un bloqueo recrudecido, con un componente adicional que es el bloqueo energético, cómo construir el socialismo, cómo encuentra las vías para mantener las conquistas sociales de la Revolución.

Han cambiado los tiempos, ha cambiado la geopolítica, ha cambiado la agresividad de los Estados Unidos hacia Cuba.  No podemos permanecer igual; hay que transformar, son tiempos de transformación.  Fidel siempre nos pedía que en las crisis fuéramos capaces de no renunciar ni al pensamiento ni a la creatividad, y que encontráramos en las crisis las oportunidades no solo para resistir, sino para crecer, para avanzar, para perfeccionar, y precisamente de eso se trata.

Desde que empezamos a analizar lo que nos podía ocurrir con la agresividad de esta nueva administración de los Estados Unidos, habíamos previsto un grupo de prioridades.  Una de esas prioridades tenía que ver con la economía y tenía que ver con un Programa de Gobierno, con un grupo de medidas económicas para resolver problemas estructurales, que ya contenía estas transformaciones.  Eso lo sometimos a debate popular a finales del pasado año y en el mes de enero de este año, y de ahí salieron un grupo de propuestas.

Se ha trabajado todo este tiempo en esas propuestas que hizo la población y que robustecieron ese Programa de Gobierno.  Por lo tanto, se han consultado economistas, expertos; se han revisado los procesos de construcción socialista en otros países como Vietnam y China, las experiencias de Vietnam y China, siempre todo viéndolo en las características nuestras, porque el bloqueo recrudecido durante años, prolongado, es solo una peculiaridad de la Revolución Cubana.  Y de todo ese proceso ha salido este grupo de acciones, este grupo de medidas o este grupo de transformaciones.

Algunos dicen: “Pero no se ha consultado a nadie”.  Sí, partió de una consulta.

Roberto Cavada.-  Se consultó a la gente.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Partió del procesamiento de esa consulta, y ahora de nuevo la tiene que aprobar la Asamblea Nacional, la aprueba el Buró Político, son los mecanismos o los procedimientos que tenemos en el país.  Y todo el que proponga algo mejor, todo el que proponga un cambio que sea…, se transforma, porque eso tiene que estar en una permanente construcción.  Y ahora tendremos que valorar mucho, cuando implementemos, qué sale bien, qué se generaliza, qué hay que desechar y qué otras cosas nuevas hay que hacer.

Tú me hablabas de ejes.  Hay un grupo de elementos fundamentales que pueden resumir todo esto.  Un primer eje es cambiar o perfeccionar, actualizar el Sistema de Dirección de la Economía, donde haya una adecuada relación entre centralización y descentralización, y donde haya una adecuada relación entre lo que planificamos y lo que se va a mover con señales de mercado.

Roberto Cavada.-   O sea, Cuba no descarta seguir planificando parte de su economía.

Miguel M. Díaz-Canel.-  No, hay cosas: los temas estratégicos, los temas de equilibrio entre las diferentes regiones del país, los temas sectoriales llevan una planificación; pero tienes que dar más posibilidades, más facultades, y es otro de los ejes centrales de estas transformaciones, a los municipios, que yo diría es el escenario fundamental, el escenario más natural que tiene el país, y tienes que darle facultad y autonomía a la empresa estatal socialista.

Roberto Cavada.-  Ahora, a los municipios darles poder es un gesto valiente, porque, ¿tienen todas las condiciones como para gestionar todo lo que usted ha planteado, de exportar, importar?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Fíjate, en la primera versión de los Lineamientos, en el Sexto Congreso del Partido, ya se hablaba de la autonomía de los municipios.  Los municipios también la reclaman, porque no tiene sentido que al municipio, teniendo un grupo de problemáticas, el plan le llegue desde la nación, porque por mucho ejercicio que haga de participación, siempre hay un grupo de prioridades en las que subyacen las prioridades del municipio.

Pero, por otra parte, atar a los municipios o favorecerlos desde el Gobierno central les quita iniciativa: frena la iniciativa, frena la creatividad, frena que ellos mismos –porque no han tenido esa autonomía, no han tenido esa facultad– impulsen, busquen ingresos en divisas para desarrollar el municipio, y que no solo estén esperando las asignaciones que les pueda dar el Gobierno central.  Creo que eso va a revitalizar la economía, va a crear otras matrices de interconexión; con eso se van a aprovechar mejor las fuerzas endógenas y el talento propio, el conocimiento que hay en muchas regiones del país, y eso va a fortalecerlos.

Que todos no están preparados, es verdad; pero, ¿cómo vas a esperar a que todos se preparen?  ¿Qué tiempo duraría eso?  Creo que unos van a avanzar más que otros, y el país, con esa planificación central, redistribuyendo la riqueza que se vaya creando, tendrá que atemperar qué zonas quedan más vulnerables o quedan menos desarrolladas que otras –son procesos que han ocurrido en otros países del mundo–; pero en la medida en que ellos mismos se vayan comparando quién avanza más y por qué avanza más, todos van a desarrollar también más sus capacidades para continuar con eso.

Yo siempre he sido del concepto de que mientras más fuertes sean los municipios del país, más fuertes serán las provincias y más fuertes será el país.

Otro eje central es la autonomía de la empresa estatal.  Hoy nuestra empresa estatal, que la defendemos como el principal actor económico, está en desigualdad con relación al resto de los actores económicos.  Entonces, queremos que todo funcione igual.  Y, sobre todo, y creo que fueron muy sabias las intervenciones que hubo en el Pleno del Comité Central y en la Asamblea Nacional alrededor de esto, cómo la gente está describiendo que haya un solo sistema empresarial en el país, un solo sistema empresarial dentro de la construcción socialista en Cuba, y ese sistema empresarial tiene componentes estatales, componentes cooperativos y componentes no estatales o privados; pero todos participan, todos se interconectan, todos se encadenan, todos están en función del desarrollo del país, del desarrollo de la nación y, sobre todo, aportando a las estrategias de desarrollo territorial y de desarrollo local.

Otro de los ejes es la reestructuración o el redimensionamiento del aparato estatal, del aparato gubernamental, del aparato institucional.

Roberto Cavada.-  ¿Se reducen los ministerios?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Se reducen los ministerios y hay un proyecto de ley, que está en consulta pública ahora, en plataformas digitales, para que la población, antes de llevarlo a la Asamblea Nacional, también dé su criterio.  Y buscar, entonces, estructuras más sólidas, más coherentes, más integradas que nos permitan, además, saltar la burocracia, que sean más ágiles, sean más dinámicas, sean más proactivas y aprovechen mejor los recursos de talento que tienen.

Eso también nos va a quitar gastos públicos y nos va a permitir, con esa disminución de gastos públicos, poner ese dinero en función de otras cosas que son urgentes.  Por ejemplo, la reforma salarial en el sector presupuestado, que es un sector que está más limitado; las proyecciones que podamos hacer también hacia los jubilados y hacia las personas, familias o comunidades que tienen alguna situación de vulnerabilidad.

Hay otros elementos que tienen que ver y que combinan más flexibilidad y más facilidades en la inversión extranjera, en el comercio exterior, con participación no solo de inversionistas extranjeros, sino con participación de cubanos que residen en Cuba y de cubanos que residen en el exterior.  Y creo que estos elementos que están alrededor de este eje son de mucho interés para la comunidad cubana que vive en República Dominicana, y también para el empresariado dominicano, que es un empresariado con el que el país siempre ha tenido una importante relación, sobre todo en ramas como la agricultura, en ramas como el turismo.  Pero creo que entre Cuba y República Dominicana hay muchos ámbitos que tenemos que explotar más en la relación económico-comercial, a partir de toda la identidad cultural, histórica y de cariño que hay entre nuestros pueblos.

Roberto Cavada.-  Ahora, Presidente, viendo las medidas, he repasado algunas que son bastante –reitero la palabra– valientes para el contexto cubano.  O sea, hablar de una banca privada, sea con capital extranjero o incluso local; hablar de presencia de franquicias de marcas extranjeras acá en el país es un paso bastante fuerte en materia económica.  ¿Pudiera venir mañana Burger King o McDonald’s, o una marca dominicana, Rico Hot Dog, a establecerse aquí sin ningún tipo de problemas?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Fíjate, Cavada, todo tiene los mismos conceptos.  Es que todos estén en condiciones de igualdad, porque estamos hablando de franquicias de marcas extranjeras, pero también estamos hablando de franquicias cubanas en el exterior.

Roberto Cavada.-  También.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Es que si uno apoya la inversión extranjera no tiene sentido que tú no apoyes la inversión de tus nacionales, en cualquiera de las modalidades.  Si tú das posibilidades para la inversión extranjera, tienes que dar facilidades para el empresariado y para los negocios nacionales, sean estatales o sean privados.  Tú no puedes tener la inversión extranjera con un grupo de ventajas o con un grupo de posibilidades y tener atrapada la empresa estatal socialista o tener atrapado el desempeño de los emprendedores privados o cooperativos.

Lo que siempre partiremos de que todo el que venga a Cuba lo haga sin imponer nada; todo el que venga a Cuba sea a participar como se trabajan los negocios, como se trabajan los convenios, como se trabajan los proyectos de inversión en cualquier lugar; y de esa misma forma nosotros también salir al exterior.

Un elemento fundamental, hablando de ejes, es también la reforma que hay que hacer en el sistema bancario y financiero.  Hoy nuestro sistema bancario y financiero pone trabas, frena desarrollo, no posibilita fomentos para la inversión, fomentos para  el desarrollo y la producción agrícola.

Se habla mucho de nuestros problemas, que los hemos reconocido, pero también todas estas deformaciones tienen que ver mucho con el concepto de “plaza sitiada” que nos ha impuesto ese bloqueo.  Y han sido ideas que han madurado en el tiempo al tener que enfrentar tanta adversidad, tanta limitación.

Hoy hay incluso limitaciones que nosotros no las hemos impuesto y las ha impuesto el bloqueo; porque ahora con más flexibilidad, pero nosotros hemos estado abiertos a la inversión extranjera, lo que pasa es que el bloqueo y el recrudecimiento del bloqueo con las medidas secundarias de la segunda Orden Ejecutiva del primero de mayo es lo que limita que las empresas puedan comercializar con Cuba o que las empresas puedan tener negocios con Cuba.  Y de esa parte nunca se habla, siempre se trata de responsabilizar al Gobierno cubano con limitaciones que hay y no nos damos cuenta de cuán internacionalizadas están las relaciones y los entramados del bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba.

Roberto Cavada.-  ¿Cómo queda la educación y la salud dentro de este…?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Esas son cosas sagradas, las conquistas sociales son sagradas.  Y fíjate que uno de los principios con los cuales vamos a atender estas transformaciones es que todo lo que se haga tiene que tener una mirada, antes de implementarse, hacia las vulnerabilidades.  No podemos dejar en desventaja a ninguna familia, a ninguna persona, a ninguna comunidad, y mucho menos algo que vaya contra las conquistas sociales.

Seguirá existiendo un sistema universal de educación, un sistema universal de salud; educación gratuita y salud gratuita con acceso para todos los ciudadanos cubanos, totalmente inclusiva, de calidad.  Además de eso, esas mismas proyecciones con la cultura, con el deporte, con la seguridad social, con la asistencia social, con los programas de atención a un grupo de problemáticas sociales.

Con una economía más fuerte, que se desaten las fuerzas productivas, que aporte más, habrá entonces más posibilidades no solo para sostener esa inmensa obra de justicia social y de programas sociales que ha desarrollado la Revolución, sino para ampliarla y para alcanzar más justicia social.

Lo otro no tiene sentido: tú puedes tener la voluntad de defender la justicia social y si no tienes una economía que apoye eso, sencillamente se te van quebrando y se te van quebrando esos ideales de justicia social.

Roberto Cavada.-  Queda en una utopía.

Si un teórico escucha nuestra conversación y repasa todas estas medidas y pretende encasillar el modelo cubano, ¿de ahora en adelante qué sería, “un país-dos sistemas” o cómo lo definiría?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Va a seguir siendo el mismo país: una Cuba independiente, soberana, socialista, con una vocación tremenda por la justicia social que va a buscar alcanzar la prosperidad que merece este pueblo.

Roberto Cavada.-  Siempre existe o subyace un cierto temor con este tipo de medidas en torno a si en algún momento pueden echar hacia atrás.  O sea, hoy se toman, vienen los inversionistas, invierte el inversionista cubano, el de la mipyme, el empresario, busca los ahorritos y después pueden echar para atrás.  ¿Qué garantía o seguridad jurídica hay para los inversionistas cubanos, los de aquí, los de allá o los extranjeros?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Ese es uno de los elementos que hemos tomado en cuenta, que tiene que haber reglas claras y tiene que haber una seguridad jurídica.  Hay que construirlo todo con una seguridad jurídica que garantice que no es un problema temporal, sino que todo el que lo haga bien, todo lo que funcione bien va a tener en el tiempo también una perdurabilidad y una sostenibilidad.  Ese es uno de los elementos en los que creo que tenemos que avanzar.

Roberto Cavada.-  ¿Existe ese marco legal?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Hoy hay ese marco, pero con estas transformaciones ahora también ese marco hay que ampliarlo en materia de concesiones.  Por ejemplo, ahora estamos siendo más abiertos en los años en que se puede usar el usufructo, también el uso de determinados espacios, hay toda una amplitud en ese sentido.

Roberto Cavada.-  Hay quienes consideran que este grupo de medidas o de transformaciones en el que va transcurriendo Cuba es una respuesta a las consideraciones o presiones de los Estados Unidos hacia el Gobierno cubano, que incluso lo ha llamado ineficiente.  ¿Es esto una respuesta a Trump?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Siempre hay una manipulación. Trump no manda en Cuba ni el gobierno norteamericano manda en Cuba.  Cuba es soberana, Cuba defiende su autodeterminación.  Y, como te decía, este es un proceso que es consecuencia de cosas que ya se venían discutiendo en los últimos diez o quince años.

La situación de máxima presión que tenemos en estos momentos lleva a acelerar un poco, a decidirnos más rápido, a tener que hacer algo; pero no porque estemos cediendo a la presión de Estados Unidos, sino porque estamos buscando cómo sobrepasamos esas presiones sin poner en juego la soberanía, la independencia y la autodeterminación de nuestro país, que pasa también por las decisiones de nuestro pueblo.

Siempre el enemigo, que ya estamos acostumbrados a su mentira, a su calumnia, a su asesinato de reputación con todo lo que tiene que ver con la Revolución, busca sus mecanismos para presentarlo como una victoria de ellos.  Pero realmente es un ejercicio de soberanía, que partió también de una consulta popular, es un ejercicio ampliamente democrático de participación popular.  Y ahora la participación popular hay que concretarla en la implementación con la participación del pueblo y en el control popular que hay que ejercer también sobre la implementación de esas transformaciones.  Por lo tanto, son soluciones cubanísimas, totalmente cubanas.

Roberto Cavada.-  Por cierto, el vicepresidente de Estados Unidos, Vance, recientemente decía, hace solo unos días, que si tomaban decisiones inteligentes habría quizás unas mejores relaciones.  ¿Hoy qué diría, son inteligentes, hay mejores relaciones?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Ellos nunca van a entender lo que hacemos ni nunca van a aceptar lo que hacemos, porque ellos a lo que aspiran es a otra Cuba.  Ellos aspiran a una Cuba que sea totalmente dependiente de los Estados Unidos y que sea una Cuba totalmente privatizada, y nosotros tenemos un ideal socialista que está refrendado en nuestra Constitución con apoyo popular. No estamos buscando una restauración capitalista en el país; estamos buscando un perfeccionamiento de la construcción socialista en las condiciones tan adversas en que vivimos hoy a nivel internacional y también como consecuencia de esa política de Estados Unidos hacia Cuba.

Si hubiéramos actuado de otra manera, si hubiéramos actuado atendiendo a presiones del Gobierno norteamericano se hubieran hecho cosas que hubieran cedido a sus presiones y después te hubieran pedido algo más, y así estuvieran constantemente pidiéndote algo hasta que se cediera y eso sería humillarnos, arrodillarnos, y eso no está en juego.

Incluso, en el proceso de diálogo, en las conversaciones que históricamente Cuba ha planteado lograr con los Estados Unidos, como una aspiración para poder desarrollar una relación civilizada entre países o naciones vecinas con muchas cosas que pueden beneficiar a ambos pueblos, tanto al pueblo norteamericano como al pueblo cubano, nunca ha estado en la mesa de negociación nuestro sistema político ni nuestra soberanía.

Roberto Cavada.-  Ahora, en estos días que he estado acá, he visto que una de las cosas que más golpea al país y a la población son las largas tandas de apagones.  Leía el otro día que el 62 % del país estuvo apagado.  ¿Qué solución hay a corto o mediano plazo con el tema de la generación eléctrica?

Un taxista que me traía del aeropuerto me contaba una historia,  no sé si entre fábula o en su expectativa, de si habían descubierto unos pozos nuevos, que si unos rusos o alemanes o sabe Dios de qué país estaban interesados en participar de la exploración y explotación.  ¿Qué hay de cierto en eso?  ¿Cómo se utiliza el crudo cubano?  ¿Cuál es la perspectiva real con ese tema?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Mira, Cavada, hay toda una estrategia energética del país, que tiene un elemento fundamental, que es ir a una transición energética, ¡ir a una transición energética!, porque hemos sido muy dependientes de combustibles fósiles y, sobre todo, de combustibles fósiles importados.

También alrededor de esto se han tejido muchas mentiras por parte del Gobierno de los Estados Unidos y sus voceros.  Han dicho que nosotros estábamos negados a pagar combustible, y que nosotros andábamos de pedigüeños pidiendo combustible.  Eso no es cierto.

En la época de los años 60, los 70, los 80, cuando teníamos una relación comercial a través del CAME con el campo socialista, la Unión Soviética nos daba más de 13 000 000 de toneladas anuales de combustible; pero nosotros exportábamos a la Unión Soviética azúcar y otros productos que compensaban ese combustible.

Después, en la época de Venezuela –y ha sido parte de las mentiras que han dicho algunos de estos representantes del Gobierno de los Estados Unidos–, la presencia médica cubana y de un grupo de servicios médicos compensaban el aporte energético que hacía Venezuela, que fue además un proyecto concebido por Chávez, un intercambio de servicios médicos por combustible.  Por lo tanto, lo hemos hecho así de esa manera y de esa manera se pagaba.  Los sistemas compensados forman parte de la manera en que se negocian también algunos proyectos a nivel internacional.

Y cuando no pudimos tener todo el combustible que necesitábamos, porque Venezuela ya también estaba sometida a determinadas sanciones y a determinadas situaciones internas, tuvimos que salir al mercado internacional a comprar combustible y nadie nos regaló el combustible.

Roberto Cavada.-  Ustedes lo pagaban.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Nosotros lo pagábamos. Muchas de esas entidades, a las que se les niega ahora que traigan combustible a Cuba, no lo traían gratis.  Ese combustible había que pagarlo.

Entonces, para eliminar esa dependencia, ya desde el pasado año comenzamos a hacer un profundo proceso de transformaciones energéticas o de transición energética.

Nosotros el año pasado logramos una inversión de instalación de más de 1 000 megawatts de potencia en parques fotovoltaicos, haciendo uso de la energía solar que nadie nos la puede bloquear.  Eso significó que en un año pasamos de un 3 % de participación de las fuentes renovables de energía en la generación eléctrica a un 10 %.  Crecimos un 7 %.  Incluso, hay publicaciones internacionales de las últimas semanas que están diciendo que Cuba es uno de los cinco países que tiene una dinámica mayor de transición energética en estos momentos en el mundo.

Ese Programa lo hemos continuado este año.  En estos días se inaugura un nuevo parque de más de 20 megawatts y varias estaciones de baterías para acumular energía, lo que nos va a dar más capacidad de aprovechamiento de toda la energía fotovoltaica que tenemos instalada, más aprovechamiento de los parques fotovoltaicos que tenemos instalados, y nos va a dar más estabilidad en la regulación de frecuencia del sistema, y vamos a continuar.

Pero se ha hecho otro grupo de programas alrededor de las fuentes renovables.  Por ejemplo, hoy todos los municipios del país tienen un grupo de centros sociales que dan servicios a la población, con sistemas fotovoltaicos.  Por lo tanto, hay apagón en el municipio, pero funciona el cuerpo de guardia del policlínico, funciona la agencia bancaria, funciona un grupo de servicios, y eso lo vamos a seguir ampliando.

Más de 5 000 viviendas aisladas que hay en el país, a las que no llegaba la electricidad, van a tener sistemas fotovoltaicos, ya se han instalado en más de tres centenas.  Y hay un grupo de situaciones familiares, de niños con determinadas enfermedades, también un grupo de trabajadores que por su aporte se destacan en la sociedad, más de 5 000 han recibido sistemas fotovoltaicos.

El propio sector estatal ha hecho inversiones en sistemas fotovoltaicos y ya cada vez son más los centros de trabajo, las instituciones cubanas, tanto productivas como de servicios, que empiezan a utilizar esta energía, y que van quitándole carga al sistema electroenergético nacional.

El sector privado ha sido no solo para él, sino que ha sido muy consecuente y muy solidario con la sociedad y, por lo tanto, muchos actores económicos privados además de instalar sistemas fotovoltaicos para sus negocios, para sus viviendas, lo han hecho también en centros sociales, y eso ha sido un aporte importante.  Bueno, fíjate que de lo que te estoy hablando es de un año.  Y visto al revés, si eso no lo hubiéramos hecho el pasado año, ¿qué estuviera sucediendo hoy?

Porque fíjate que esos parques fotovoltaicos están generando en el horario del día, cuando hay más sol, más del 50 % de la energía del país en ese momento; si eso no estuviera, nosotros estuviéramos viviendo de un blackout en otro, porque el sistema estuviera totalmente inestable.  El sistema en los horarios del día no fuera capaz de dar la energía ni a un 20 % de la población.

El otro elemento es, bueno, seguir los programas de mantenimiento de nuestra infraestructura, que es obsoleta, pero que con mantenimientos puede seguir funcionando.

Ahora en los próximos meses vamos a incorporar también algunas plantas que llevan un mantenimiento prolongado, de más de 6 meses a partir de los deterioros que tenían, y nos van a dar capacidades adicionales o nos van a permitir a otras llevarlas a esos mantenimientos.

Pero en todo lo que hemos venido haciendo en los últimos dos años, hay que decir que hemos recuperado más de 1 400 megawatts de generación distribuida.  Son islas de generación distribuida que están en todo el país.  Lo cual hoy no podemos usar por el bloqueo energético, por la falta de combustible.  Imagínate, si pudiéramos usar eso, 1 400 megawatts más la fotovoltaica, en el día no tuviéramos apagón.  Y en la noche el apagón fuera mínimo.  Ahí es donde uno ve lo perverso que es este bloqueo energético, que nos quita capacidad en más de 1 400 megawatts para generar electricidad a nuestra población.

El otro tema es el crudo nacional.  Hoy, los niveles de explotación que tenemos de la producción del crudo nacional  nos dan para suministrarle ese crudo a nuestras termoeléctricas.

Roberto Cavada.-  ¿Estamos hablando de cuánto?

Miguel M. Díaz-Canel.-  No voy a dar datos porque no quiero que nadie empiece a sacar cuentas por ahí de necesidades y de hasta dónde podemos llegar o no podemos llegar.

Roberto Cavada.-  ¿Es un crudo que sale?  Siempre se ha dicho que era…

Miguel M. Díaz-Canel.-  Es un crudo pesado, con mucho contenido de azufre, pero nuestras termoeléctricas en el Periodo Especial se adaptaron.

Roberto Cavada.-  Para procesarlo.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Para procesarlo y trabajan con un grupo de inconvenientes, hay que dar mantenimientos más seguidos, las incrustaciones en calderas son más frecuentes y todo eso nos complejiza la operación; pero se trabaja con eso.

Pero con la extracción del crudo nacional hay gas.  Con gas hay suministro a la población en una parte de La Habana del gas doméstico; pero también con una parte de ese gas se generan los sistemas hoy más óptimos, más eficientes que tenemos, lo que se conoce como Energas.

Roberto Cavada.-  Energas.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Que es generación eléctrica a partir de ese gas acompañante.  Y siempre había el tabú de que si el crudo cubano era refinable o no era refinable.  Acudimos una vez más a la ciencia y la innovación –recuerda que nosotros hemos declarado la ciencia y la innovación como uno de los pilares de la gestión de Gobierno del país–, y nuestros científicos en los propios centros de investigación del sistema de energía del país han encontrado procesos, una tecnología, una solución cubana para refinar el crudo nacional.

Ya hemos convertido crudo nacional refinado en productos que hemos podido utilizar.  Lo que pasa es que todavía esa producción no da para cubrir el déficit que se nos crea con el bloqueo energético.  Pero en la misma medida en que aumentemos la producción de crudo tendremos más crudo disponible para, llevado a gasolina, llevado a diésel, llevado a fueloil, poder usarlo en otras ramas de la economía o, incluso, en la generación distribuida.

Ese va a ser un proceso más largo, porque ahí tenemos que hacer inversiones para extraer más petróleo, habrá que perforar nuevos pozos; algunas compañías que estaban trabajando con Cuba en esos proyectos se han retraído con estas sanciones que se han impuesto.  Pero también hay otras posibilidades y otras potencialidades, pero va a ser un proceso más a mediano y largo plazo; pero ya un elemento fundamental, que era la duda de si podíamos refinar o no crudo cubano, está resuelto, ¡está resuelto!, y abre una perspectiva.

Hemos también apostado por la movilidad eléctrica, y se están haciendo inversiones en materia de movilidad eléctrica, que eso ayudará a resolver problemas del país.

Estamos ensamblando en el país sistemas fotovoltaicos, estamos ensamblando en el país equipos de movilidad eléctrica, y eso nos va dando un desarrollo que aumentará la perspectiva de solución al problema.  Lo que pasa es que sigue siendo un tema complejo, duro.

Nosotros no renunciamos al derecho que tenemos, como cualquier país en el mundo, de importar combustible.

Pero, en años, con este programa, llegará  un momento en que seremos muy poco dependientes de la importación de combustibles fósiles y seremos cada vez más independientes, incluso, del uso del combustible fósil, aunque sea de origen cubano, para la generación eléctrica.  Es un esfuerzo grande que no va a tener resultados inmediatos…, y que yo digo que sí ha tenido un resultado inmediato que no se ha podido ver por la situación en que estamos.  Por eso le decía: vamos a verlo distinto, si no lo hubiéramos iniciado el año pasado ¿qué estuviera pasando en estos momentos?  La situación fuera mucho más grave que la de ahora.

Ahora, lo que sí te digo que es agobiante y provoca tanta repulsa que la principal potencia del mundo, con la cantidad de recursos que tiene, acuda a esas prácticas que son inhumanas, que son criminales, que son genocidas, para asfixiar a un pueblo que es un pueblo amistoso, solidario, que no agrede a nadie y que nos tenga en esta situación.   Realmente es perverso.

Roberto Cavada.-   ¿Desde cuándo no entra un carguero de combustible?

Miguel M. Díaz-Canel.-  En los últimos seis meses nada más que ha entrado un carguero, que fue el carguero ruso, que se convirtió en el barco más famoso del mundo, y que nos permitió durante quince días tener una situación totalmente distinta.  Lo que demuestra que nosotros sí tenemos capacidad para generar y para estar mejor, y que es el bloqueo el que lo impide.

Roberto Cavada.-  ¿A otros barcos los han bloqueado?

Miguel M. Díaz-Canel.-  A todos los otros barcos que han tratado de venir los han presionado, los han amenazado, y han tenido que regresar o cambiar su rumbo.

Y a todas las navieras, a todas las entidades que le ofertaban a Cuba comercio en combustible también los han presionado y los han amenazado con sanciones y eso ha provocado que se hayan retraído.  Incluso, con la autorización de que el sector privado puede importar combustible, todo no ha sido “color de rosas”.

Hoy por las importaciones del sector privado han entrado no más de 40 000 toneladas de combustible, que eso es un barco de los tantos barcos que necesita Cuba en un solo mes.

Roberto Cavada.-  Usted ha hablado y ha explicado el tema del bloqueo, de toda la vida de la Revolución y el recrudecimiento ahora con el bloqueo energético.

Estados Unidos en estos tiempos ha dicho que estaba dispuesto a dar 100 millones de dólares en ayuda, que los daría a través de las iglesias, sobre todo la Iglesia Católica y de Cáritas.  ¿Cuánto de esos 100 millones ha entrado al país, cómo se han repartido?  (El Presidente se ríe) ¿Por qué usted se ríe?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Porque parece un chiste (Se ríe).

Roberto Cavada.-  ¿Un chiste?  ¿Lo de la propuesta de los 100 millones o mi pregunta?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Lo de los 100 millones.

Aquí hemos tenido tres ofertas por parte del Gobierno de Estados Unidos de ayuda humanitaria, como ellos le llaman.  Una primera que fue el 25 de octubre del pasado año, que eran 3 millones de ayuda; de eso se ha ejecutado 2,6 o 2,8 ahora, desde el 25 de octubre, y ha beneficiado, más o menos, a 8 000 familias cubanas.  Después plantearon una ayuda de 6 millones, que ahora es que se va a empezar a ejecutar.

Cuando ofrecieron los 100 millones empezaron a decir que el Gobierno cubano no aceptaba, lo cual es una mentira, el Gobierno cubano comunicó al Gobierno de los Estados Unidos que aceptaba la ayuda, incluso por escrito.

Ahora, han llegado elementos contradictorios, dicen que esos 100 millones, de los que no ha llegado nada a Cuba todavía, que esos 100 millones no se empezarán a distribuir hasta después del mes de septiembre.

Roberto Cavada.-  ¿Y por qué?

Miguel M. Díaz-Canel.-  No sabemos.  Parece que ellos están haciendo algunos cálculos de tiempo de qué va a pasar en Cuba.  Además, han dicho que en esos 100 millones no están incluidos ni medicamentos ni alimentos.

Cuesta mucho trabajo pensar que si quieren ayudar al pueblo cubano y si dos de las cosas más necesitadas que tenemos, por la propia política que ellos han aplicado de máxima presión, son los medicamentos y los alimentos, ¿por qué la ayuda no puede contemplar medicamentos y alimentos?

Roberto Cavada.-  ¿Y entonces para qué es la ayuda?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Habrá que ver, porque ellos no la han definido, no han dicho claramente para qué es la ayuda.

Ahora, fíjate las contradicciones que tiene esta ayuda: primero, eso de que están limitados productos que son muy necesarios; segundo, que es una ayuda que, aunque se agradece, se toma en cuenta y llega a un grupo de personas, es muy limitada para las necesidades del país; un tercer elemento es que den esa ayuda en medio de todo el recrudecimiento que hay de la situación nacional, provocada por esa política criminal de bloqueo recrudecido y combinado ahora con bloqueo energético.

Y, por otra parte, esa ayuda no significa nada en comparación con los daños que le ha ocasionado el bloqueo a Cuba.  El bloqueo le ocasiona a Cuba anualmente, en los últimos cálculos, más de 5 000 millones de afectaciones, y ellos vienen con 100 millones.

Un cuarto elemento es que esa ayuda es totalmente inferior, no tiene comparación con toda la ayuda internacional que nosotros recibimos de la solidaridad de todo un grupo de movimientos de otros países que nos ayudan, de amigos de Cuba, de movimientos de solidaridad, de movimientos sociales.  Por lo tanto, es como una farsa, es crear una imagen, es buscar un pretexto para decir que las culpas son del Gobierno cubano.

Roberto Cavada.-  Por cierto, hablando de las ayudas y de la solidaridad, usted lo mencionaba, hemos visto que han venido desde varios lugares a Cuba ayudas, de Colombia creo que recientemente, desde República Dominicana creo que salió una modesta, pero llegó.

¿Cómo ha sido la relación con República Dominicana?  A usted le ha tocado un mandato paralelo al mandato que lleva el Partido Revolucionario Moderno y Luis Abinader, o sea, han estado conviviendo en la presidencia de los respectivos países.  ¿Cómo ha sido la relación durante este tiempo, la relación con los grupos de solidaridad y con el Gobierno, por supuesto?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Nosotros mantenemos una relación de respeto, de cooperación y de solidaridad con los pueblos del mundo y en particular con la región de América Latina y el Caribe.  República Dominicana es algo muy cercano para nosotros y, en particular, con República Dominicana en Cuba hay un sentimiento que tiene que ver con bases históricas, bases culturales, bases de identidad.

La historia cuenta que un cacique dominicano, Hatuey, vino a Cuba a organizar a nuestros pueblos originarios en lo que puede ser la primera sublevación que hubo contra la colonia española, y a Hatuey lo quemaron en la hoguera.  Y ese es un símbolo que desde muy pequeño uno lo conoce en la historia de Cuba y es algo que se impregna, y está relacionado con ese vínculo entre Cuba y República Dominicana.

Pero hay una figura cimera de la historia cubana que es de origen dominicano, por el cual sentimos con vehemencia una admiración tremenda porque fue un hombre de una estirpe revolucionaria, humana, militar y ética admirable: el Generalísimo.  No por gusto en Cuba se le dice el Generalísimo Máximo Gómez Báez, alguien que enseñó a pelear a los cubanos con el machete, con el uso del machete, que se ganó con méritos propios los más altos cargos en el Ejército Libertador Mambí, que tuvo un reconocimiento del pueblo cubano, que constituyó una familia dominicano-cubana, y que para nosotros es uno de los próceres más importantes.  Ahí hay una foto (Señala), está al lado de Martí y al lado de Maceo, y siempre lo tenemos muy presente.

Pero otro de los hitos de esa relación, de esa fundación, de esa forja de identidades tiene que ver con que uno de los sucesos más importantes de nuestras luchas independentistas, en materia de manifiesto, de programa político, se firmó en Montecristi, precisamente por Gómez y Martí, que es el conocido Manifiesto de Montecristi, que era el documento rector del Partido Revolucionario Cubano para llevar a cabo la Guerra Necesaria y la Guerra de Independencia que se inició en el año 1895.

Por lo tanto, fue Montecristi, fue República Dominicana el escenario donde se firmó ese documento tan importante, para la historia de Cuba, por dos figuras como un dominicano cubano, Máximo Gómez, y nuestro Apóstol, José Martí.

Pero después en la historia ha habido momentos también que unen.  Muchos dominicanos participaron como generales de las guerras de independencia de Cuba.  Fidel es uno de los vínculos, uno de los nexos en esa relación.

Cuando Fidel tenía 21 años y estaba estudiando en la Universidad de La Habana ya pertenecía al Comité Pro Democracia Dominicana, y se involucró en la expedición que conocemos de Cayo Confites.

Roberto Cavada.-  De Cayo Confites.

Miguel M. Díaz-Canel.-  En el año 1965, Fidel fue el primero que denunció públicamente la intervención militar a República Dominicana, y lo hizo con una fortaleza, con una energía y con una vehemencia tremenda.

Hay figuras que unen la historia de los dos países, como el general Caamaño o el general Delio Gómez Ochoa.  Cuba fue escenario para que por aquí desarrollaran parte de su vida una persona admirable en la dimensión de Juan Bosch y el Poeta Nacional dominicano, Pedro Mir.

Muchos cubanos han sido acogidos en República Dominicana y han desarrollado sus proyectos de vida en República Dominicana.  Y jóvenes dominicanos se forjaron y estudiaron en Cuba, entonces, hay una relación muy directa.  Con el Gobierno dominicano hemos mantenido una buena relación.

Creo que el intercambio comercial todavía es poco, aunque ha crecido en los dos últimos años, pero podría tener otra dimensión por nuestra cercanía y por nuestras coincidencias en materia cultural, en materia también desde el punto de vista económico.  Tenemos casi las mismas proyecciones económicas: la agricultura, el turismo, a veces también se han hecho intercambios en biotecnología.

El movimiento de solidaridad con Cuba en República Dominicana es impresionante.  Además de estas ayudas recientes que han llegado, no podemos olvidar el apoyo de República Dominicana en la COVID-19.  Llegaron muchas cosas que nos eran necesarias en la COVID-19, que ya estábamos en una situación de bloqueo recrudecido y llegaron por ese movimiento.

Cuando Estados Unidos, cuando el gobierno de Biden apretó a un grupo de compañías para que no le vendieran oxígeno a Cuba, en medio de la COVID-19, cuando tuvimos un desperfecto en nuestra planta de producir oxígeno medicinal, entidades dominicanas facilitaron ese oxígeno medicinal a Cuba, y ese es un gesto que nunca vamos a olvidar.

Por lo tanto, la relación que hay entre nuestros pueblos, más que la relación de Gobierno, la relación que hay en nuestros pueblos es indestructible, y si en algún momento existiera algún tipo de incidente que pudiera provocar una incomprensión, esa historia de unidad, de solidaridad, de cariño, de respeto de los pueblos sería capaz de solucionar eso, y siempre habría un espacio para por la vía del diálogo resolver cualquier tipo de contradicción.

Roberto Cavada.-  Usted ha hablado en varias ocasiones de los jóvenes y de la juventud.  Ayer, dentro del planteamiento de todas las medidas hacía referencia a la preocupación y ocupación de los jóvenes dentro de los cambios que se vienen operando acá en el país en materia económica.  ¿Qué haría el Gobierno cubano para garantizar que los jóvenes pudieran realizar sus sueños y buscar su futuro aquí y no fuera del país como única vía?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Lo primero es que estamos garantizando que todos los jóvenes tengan acceso universal a la educación, o sea que todos los jóvenes en Cuba se pueden formar.  Y yo diría, sin chovinismo ninguno, que nuestros niveles de formación son importantes, nuestra enseñanza general y nuestra enseñanza universitaria son sistemas robustos, son sistemas eficientes.  Eso ha permitido que jóvenes formados en nuestras universidades han tenido un gran desempeño a nivel internacional.  Por lo tanto, es mantener eso.

Lo otro es, entonces, qué incentivos tenemos que crear y qué programas tenemos que desarrollar para que esos jóvenes, cuando lleguen a esos niveles de calificación, encuentren que puedan hacer un proyecto de vida.  Creo que todas estas transformaciones que estamos haciendo en materia económica facilitan esos proyectos, facilitan esos espacios para que los jóvenes crezcan.  Hay que ver también en materia salarial, en materia monetaria, en materia de créditos, para que los jóvenes cuando empiezan su vida puedan avanzar.  Eso está apoyado en el Código de las Familias, que es una de las de las legislaciones más recientes de Cuba, y está apoyado también en la Ley 178 Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes, y yo creo que por ahí vamos a ir avanzando y vamos a ir logrando ese propósito.

Roberto Cavada.-  Hablando de los jóvenes –para tampoco circunscribirlos ni discriminarlos, todos en algún momento fuimos jóvenes, nos sentimos jóvenes todavía–, sobre todo en momentos de crisis, y buscando salidas cada uno a su perspectiva de vida, hay quienes ven la solución a la crisis que vive Cuba en una intervención de los Estados Unidos, y a veces lo dicen hasta en las redes sociales, que prefieren que vengan los estadounidenses, invitan a Trump a que venga.  ¿Qué decirles, usted como presidente joven, a los jóvenes de su país?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Creo que los jóvenes tienen que tener confianza en sí mismos y tienen que tener un pensamiento crítico ante lo que se vive, y para eso hace falta conocimiento, para eso hace falta cultura.

Ante todo, lo que nosotros hagamos en la formación de los jóvenes cubanos tiene que llevarnos a un sentido de que las personas, los jóvenes, no se distingan entre ellos por lo que poseen materialmente, sino que se distingan entre ellos por su cultura, por sus conocimientos, y que esos conocimientos y esa cultura los puedan utilizar, como buenos ciudadanos, aportándole al desarrollo de su país.  Pero ellos tienen que confiar en sí mismos y tienen que darse cuenta de que son protagonistas fundamentales desde el presente y son parte del futuro de la nación.

Cuando un joven profundiza en las raíces de nuestra identidad, cuando profundiza en nuestra historia, en nuestra cultura, tendría que ser muy necio para no darse cuenta de que la alternativa de Cuba nunca podría ser la anexión a los Estados Unidos.  No hay futuro para Cuba con una anexión a los Estados Unidos, y eso, entonces, les lleva a tomar una posición ante la vida, que es todo lo contrario: es cómo hacer grande su país, cómo perfeccionar el país, cómo desarrollarlo; es cómo aportarle desde esa visión de identidad, de cubanía, de compromiso con la patria, y no se puede separar de un compromiso con la Revolución.

Nosotros tenemos que lograr que nuestros jóvenes antepongan el humanismo, que está en nuestra identidad y está en la vocación de la Revolución, ante el algoritmo.  Que los jóvenes asuman la identidad cultural, la identidad con nuestras raíces contra la colonización cultural o la neocolonización cultural o la banalización que existe a nivel global.  Y que nuestros jóvenes sean capaces de poner por encima la solidaridad ante el egoísmo que están creando las sociedades capitalistas, las sociedades de consumo.

Fíjate, siempre se habla mucho de los jóvenes cubanos que emigran, como si la emigración fuera un problema de Cuba; la emigración es un problema mundial y los que más emigran son los jóvenes, que son los que tienen más energía, más rebeldía, más posibilidades de hacerlo.  Sin embargo, habría que hablar también de los jóvenes que hay en Cuba que no emigran y que hoy están ocupando responsabilidades importantes de dirección, pero también desde el punto de vista tecnológico, empresarial, en nuestras industrias.

Yo, por ejemplo, tengo el recuerdo de hace unos meses, en una de las visitas que hice a la termoeléctrica Antonio Guiteras, que una parte importante del Consejo de Dirección de esa empresa son jóvenes, jóvenes ingenieros, y que tienen un protagonismo y un reconocimiento tremendo por las innovaciones que han hecho, por el aporte que han hecho.

Hoy tenemos por el Partido a jóvenes al frente de provincias en este país.  Y hay que ver la manera en que esos jóvenes están conduciendo esos territorios, la manera en que están enfrentando esta crisis.

Nunca olvidaré que en los momentos de la COVID-19 cuando nos dimos cuenta de que teníamos que convocar a los jóvenes para lograr trabajar en los barrios y fuimos a buscarlos, ya los jóvenes por sí mismos se habían movilizado y todos estaban en zonas rojas, en los centros fundamentales, en los lugares donde aislábamos a las personas, llevándoles las cosas fundamentales a los viejitos, a las personas más ancianas, en cada comunidad, con una respuesta tremenda.  Esa es la parte que se trata de ocultar, de no visibilizar, o quiénes son los jóvenes que están en nuestros principales proyectos científicos.

Recuerdo en la COVID-19, cuando estábamos tratando de potenciar en los reactores la multiplicación de una de las vacunas, que entro a una sala donde el colectivo era joven y estaban ellos muy inconformes porque no lograban la multiplicación, pero con un compromiso tremendo, trabajando casi a tiempo completo, sin dormir, sin descansar.  Yo lo que podía darles era un poco de aliento, sobre todo, además, porque necesitábamos de ese resultado, ¡y a la semana esos jóvenes lograron el resultado!

Hay proezas de esas increíbles. O los jóvenes nuestros que están en tareas de la defensa, o los que están en las aulas.

Por ejemplo, comparto semanalmente con un matrimonio muy joven, que son mis profesores de inteligencia artificial, son los que me han metido en el mundo de la inteligencia artificial.  Y disfruto tanto…  Aquí mismo me dan las clases.

La joven es la Decana actual de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de La Habana y su esposo es un muchacho también brillante.

Además de lo que uno aprende con ellos, uno disfruta tanto ver la capacidad que han desarrollado esos muchachos de conocimiento, de cómo encuentran soluciones, de cómo son capaces de proponernos cosas que…  Ya yo creo que el contenido del curso, que era un curso de ingeniería en prompt, lo superamos.  Ahora lo que estamos hablando es de proyectos y me dan ideas de cómo podemos poner la inteligencia artificial como un servicio para la administración pública, para el sistema empresarial, y traen proyectos y cosas que han desarrollado, y tú te quedas admirado por esos jóvenes.  Por lo tanto, yo tengo una confianza tremenda en la juventud cubana.

Roberto Cavada.-  Me quedan dos últimas preguntas.

Recientemente el presidente Donald Trump dijo que después de Irán haría una parada en Cuba.  ¿Usted lo está esperando?

¿Usted estaría dispuesto a dialogar con Trump?

¿De qué va el diálogo?

¿Existe de verdad o es declaraciones en redes sociales de un lado, del otro?

¿Hay temas puestos sobre la mesa para avanzar?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Hay los intentos de un diálogo y se ha establecido un canal, como hemos informado.

Los procesos de diálogo son procesos muy serios, llevan una enorme sensibilidad, porque además está en juego la relación bilateral entre dos naciones y entre dos pueblos, que se asume con mucha responsabilidad.

Son procesos que hay que asumirlos con una ética y donde uno no se puede dejar provocar por las manipulaciones mediáticas que constantemente están saliendo, y ese es uno de los elementos que hace complejo que el diálogo pueda avanzar.

Nosotros ¿qué hemos planteado siempre?  Nosotros creemos que es posible mediante el diálogo encontrar una solución a nuestras diferencias bilaterales.

Que es posible, si hay voluntad de ambas partes en ese proceso de diálogo, encontrar áreas comunes donde podamos desarrollar proyectos de beneficio para nuestros pueblos y que garanticen la seguridad de ambas naciones y también la seguridad y la estabilidad de la región, y que nos permita construir espacios que nos alejen de la confrontación, ¡que nos alejen de la confrontación!  Y todo eso tiene que ser sobre la base de igualdad, sobre la base de respeto y sin presiones.  No se puede conversar ni negociar bajo presión y mucho menos condicionando el diálogo a un cambio de nuestro sistema político, o a un cambio que tenga que ver con nuestra soberanía, con nuestra independencia, con nuestra autodeterminación; que tiene que ser un proceso donde haya reciprocidad y donde se respeten los principios del Derecho Internacional.

Roberto Cavada.-  ¿Ellos no pudieran pensar que después de estos cambios en materia económica pudiera haber un cambio político que estuviera sobre la mesa?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Yo creo que ellos tienen que estar convencidos de que en Cuba hay una unidad ideológica, hay una unidad revolucionaria, hay una unidad de pensamiento y hay una unidad de acción.  Y que la Revolución siempre ha demostrado capacidad para transformar, para avanzar, pero siempre con un objetivo bien definido, que es perfeccionar el proceso de construcción socialista, es avanzar hacia el socialismo, es lograr la prosperidad que este país quiera.

Pero ahí hay un espacio, ahí hay un espacio para que entidades norteamericanas para que empresarios norteamericanos inviertan.  Hay toda la posibilidad de trabajar en temas comunes en materia de cooperación, que los hemos puesto sobre la mesa, que no ha sido el único momento en que eso se ha planteado.

Pero aquí hay asimetría: hay un país que siempre actúa como agresor y hay uno que siempre ha sido el agredido.  Hay uno que constantemente está hostigando al otro y nosotros en ningún momento hemos hecho una acción de hostigamiento contra Estados Unidos.

Cuando ha existido diálogo hemos cumplido los compromisos del diálogo y Estados Unidos ha incumplido una parte de esos compromisos.

Entonces todo esto crea mucha desconfianza y crea mucha desconfianza también con la actitud que ha tenido la administración en estos momentos.  Cuando se suponía que estaba en un proceso de diálogo con Venezuela, agredió a Venezuela y secuestró al Presidente y a su esposa y lo extrajo del país, en una acción que es totalmente ilegal y en contra del Derecho Internacional.  Cuando se suponía que estaba en un diálogo con la República Islámica de Irán, atacó a Irán.

Anteriormente tenemos todos los pretextos y las mentiras que han utilizado para agredir a Irak, a Libia, a Siria o a otros países; la manera en que han apoyado al régimen israelí en el genocidio que han cometido contra el pueblo palestino en Gaza.  Todos esos elementos también crean mucha desconfianza en el pueblo cubano y a la hora de hacer cualquier tipo de negociación.

Nosotros seguimos planteando nuestra disposición al diálogo, pero tiene que ser un diálogo entre iguales, sin presiones y con respeto a nuestra soberanía.

Roberto Cavada.-  ¿Y no le preocupa que en ese doble rasero, mientras se dialoga por un lado, se ataca por el otro, se produzca un ataque militar a Cuba?

Miguel M. Díaz-Canel.-  El peligro de agresión militar de Estados Unidos hacia Cuba está latente.  Está latente sobre todo porque ellos constantemente en su retórica lo manipulan, lo expresan.  Aquí hay toda una combinación de guerra mediática y de guerra psicológica, tratando de amedrentar.

Cuba dentro de sus prioridades tiene la preparación para la defensa.  Y nuestra concepción de la guerra, que es la Guerra de Todo el Pueblo, es una concepción donde, con participación del pueblo cubano, todo el mundo tiene un lugar y algo que defender, una misión.

La nuestra es una estrategia totalmente defensiva, no es agresiva, es para defendernos, y, además, demostrando que tenemos capacidad para defendernos, evitar la confrontación.

Nosotros hemos venido preparándonos intensamente en todo este tiempo a partir de toda esta escalada retórica, pero no para agredir a los Estados Unidos ni para amenazar a los Estados Unidos, sino para que nos respeten y para que sepan el costo que tendría una aventura militar contra Cuba si alguna cabeza calenturienta creyera que esa fuera la solución para Cuba.  Pero Cuba nunca ha agredido a los Estados Unidos.  Cuba nunca ha cometido un acto de terrorismo contra los Estados Unidos, y sí han venido desde Estados Unidos a hacer actos terroristas contra Cuba.  Más de 3 000 personas son víctimas del terrorismo desde los Estados Unidos hacia Cuba.

Las propias agencias de los Estados Unidos, las agencias de inteligencia, las agencias militares, saben que Cuba no representa un peligro para la seguridad de los Estados Unidos,  y es un pretexto que van repitiendo y repitiendo para convertirlo en una falsa verdad, como se usa ahora en las redes sociales y en toda esta estructura mediática de los nuevos tiempos.

Por lo tanto, nosotros, mostrando nuestra disposición para dialogar, también nos estamos preparando, para que no haya sorpresa ni derrota, ¡para que no haya sorpresa ni derrota!  Pero lo que merecen nuestros pueblos es el diálogo y no la confrontación.

Entre el pueblo cubano y el pueblo norteamericano podría haber una cantidad de canales culturales, científicos, deportivos, empresariales, de cooperación, de negocios que podrían ser de beneficio mutuo.  Y realmente esos puentes no se han podido construir o se han destruido por parte de una política agresiva que va contra ellos, que la protagoniza el Gobierno de los Estados Unidos.  No es Cuba la que se ha opuesto al diálogo, no es Cuba la que se ha opuesto a crear esos puentes.

Roberto Cavada.-  Por último, usted no estuvo en el Moncada, usted no estuvo en el Granma, usted no estuvo en la Sierra Maestra, ni nacido estaba; sin embargo, le ha tocado asumir y vivir un momento histórico, quizás a la altura de esas grandes hazañas dentro de la historia cubana.  Pensándolo de cara al futuro, usted termina su mandato en el 2028, ya sé, por amigos que tenemos, que no piensa mucho en el lugar que le reserva la historia, pero, ¿qué le gustaría que los cubanos recordaran de usted y se quedaran con su historia y su impronta en el Gobierno cuando termine como Presidente de la República?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Cavada, me saca de paso la pregunta, ¿no?, porque es una cosa en la que nunca he pensado, ¡nunca he pensado en eso!

Creo que, como para cualquiera de mi generación, tú eres de mi generación, o somos de la misma generación, hay otras muchas personas de nuestra generación, para nosotros los legados siempre han estado asociados a los héroes, a los héroes y a las heroínas de la patria, de la nación, del país.

Yo sí he asumido un legado, he asumido el legado de Fidel, el legado de la historia del país, de la que me siento orgulloso; el legado de Raúl, el legado del Che, de nuestros pensadores; el legado de nuestra cultura, de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestro mestizaje, de nuestro color cubano, de nuestra hidalguía, de nuestra valentía.

Y como un cubano más, nacido en tiempos de Revolución, creo que me he consagrado a la obra de la Revolución, también con las oportunidades que me dio la Revolución de formarme y prepararme.  Pero nunca he pensado en que voy a dejar un legado ni que me van a recordar por una cosa u otra.

Lo que sí he trabajado, diría, con una enorme sensibilidad, te lo digo desde mi emoción particular, mi compromiso, he trabajado con mucha sensibilidad hacia los problemas del pueblo.  Cuando veo a la gente pasando trabajo, que no podemos salir adelante, que un país como este con todo el talento, todas las potencialidades puede lograr muchísimo y que tengamos que pasar por tiempos tan duros como estos, eso me duele mucho.  Me duele, te diría que a veces me irrita; pero siempre pienso que, por lo que estoy representando hoy, me toca llamar a buscar soluciones, impulsar, bebiendo también de ese legado.

Creo que hemos trabajado así.  Primero, hemos tratado de potenciar un sistema de creación normativa más participativo en estos años, sobre todo, porque hemos tenido el reto de que una nueva Constitución requiere que en el menor tiempo posible tenga todas las leyes y todas las normas que apoyen esa Constitución, y lo hemos hecho desde un marco participativo,   a partir de que oímos al sector jurídico cómo debíamos perfeccionar nuestro sistema de creación normativa.

Hoy en todas las políticas, en todo el diseño de políticas públicas y de leyes hay grupos de expertos que combinan todos los saberes, que van aportando y después las leyes se han sometido a procesos de consulta popular muy amplios.

Yo he impulsado tres pilares… yo no, nuestro equipo de trabajo, porque lo hemos compartido con la gente, nadie por sí solo puede impulsar nada, y lo hemos hecho no como legado, sino para sacar el país adelante: la comunicación social, política e institucional, y con eso tengo enormes insatisfacciones todavía, para ir a un momento diferente.

La ciencia y la innovación como una manera de encontrar solución a los problemas desde la investigación científica y desde el conocimiento.

La transformación digital y la inteligencia artificial, porque nos pueden llevar a hacer los procesos más productivos, los procesos más aportadores.

Hemos defendido las causas más justas del mundo y creo que Cuba ha desempeñado un papel importantísimo, por ejemplo, defendiendo la causa palestina en estos tiempos.

Hemos mantenido una política exterior consecuente con las enseñanzas de la política exterior que diseñó el Comandante en Jefe, y tenemos una excelente relación con la mayoría de los países del mundo y, por supuesto, relaciones muy fuertes con grupos de países que siempre han sido hermanos históricos, amigos históricos.

Hemos potenciado la soberanía alimentaria que, aunque no la hemos logrado, la hemos potenciado.

Hemos ido implementando o construyendo, entre todos, un sistema de trabajo que nos vincula más desde los barrios, desde los municipios, desde los territorios con una presencia más sistemática, más permanente.

Mayor vinculación del Sistema de Gobierno con el sector del conocimiento, con las universidades y también con los territorios.

Escuchar mucho, tener la capacidad para escuchar a la población, aprender de la población, darle salida a todo lo que expresa el pueblo, y sobre todo hemos tenido en este tiempo que enfrentar muchas adversidades.  Adversidades de todo tipo: de fenómenos climatológicos, de fenómenos técnicos o de accidentes, y esta política sumamente agresiva del Gobierno de los Estados Unidos.

Por lo tanto, creo que hay un sentido de continuidad histórica y sobre todo una continuidad dialéctica, que no ha sido repetir sin asumir actitudes. También sentimientos de movilidad, de impulso a las ideas de la Revolución, sobre todo adaptándonos a los tiempos actuales y promoviendo cómo enfrentar estos tiempos.  Se ha hecho con valentía y se ha hecho con rigor; pero estamos muy lejos de los sueños que tenemos de la prosperidad que queremos para el país, y a eso le vamos a dedicar todo el tiempo que nos quede.

Pero, sobre todo, con mucha fidelidad al pueblo, fidelidad a la Revolución, fidelidad a la construcción socialista, porque lo tengo como convicción.  Lo tengo como convicción.  Si no lo tuviera como convicción, no pudiera actuar de esa manera.  Pero nunca me había puesto en la encrucijada de pensar si voy a dejar un legado o no.

Creo que he asumido esto con una actitud, como dice el cubano, de guapear, echar para adelante y poner el pecho a las balas.  Y si algún día se va a hablar de legado, que sean otros los que lo digan.

Mi propósito fundamental ahora es que el país pueda avanzar, que podamos mejorar como pueblo la situación que enfrentamos, que no renunciemos a nuestros ideales; que la gente siga viendo a Cuba como una esperanza de que un mundo distinto es posible, de que hay otras relaciones entre las personas que son más dignas que las que a veces llevan a una sociedad de desigualdad y a una sociedad de consumo.

No te puedo responder otra cosa con esa pregunta.  No creo que vaya a cumplir tus expectativas.

Roberto Cavada.-  No, no, pero le agradezco, le agradezco mucho esta conversación, que la haya tenido para toda nuestra audiencia.

Muchas gracias, Presidente.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Gracias a ti, Cavada, y gracias por estar en Cuba en estos tiempos.

Roberto Cavada.-  Gracias.

 

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