Deiby Aquino Fernández: ante los bombardeos en los aeropuertos, nadie se acobardó
El 15 de abril de 1961 los aeropuertos cubanos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba fueron blancos de un ataque que buscaba dejar al país sin respuesta, pero la reacción no tardó y desde esos primeros momentos comenzó a escribirse una página decisiva de la defensa cubana.
Deiby Aquino Fernández, era artillero de la batería LB-6. ¿Cómo ocurrió ese primer ataque y qué provocó en tierra?
Ahí en Ciudad Libertad habían dos baterías de Sancti Spíritus, la LB-5 y la LB-6. Ese día la LB-5 estaba de guardia y la LB-6, la misión que nos dieron era descargar 19 rastras que habían venido a cargar de proyectiles para los equipos de nosotros, estaban en la pista del avión.
Vemos los tres aviones y nosotros mirando para arriba, viendo que eran cubanos, no porque yo nos conocía nadie antes, sino lo veíamos ahí que habían tres aviones rotos que habían ahí y uno era ese, un B-26, y viene uno por el medio y nosotros fuimos entre nosotros y decíamos, oye mira, va a aterrizar primero ese y después los otros. Y al momento empezaron a tirar aquellos, eran bombas, roques, cohetes, metrallas, las cuatro cosas tiraban a la vez y no habían de meterse, no habían de meterse. Había unos tubos que había en la cantería un día y unos cuantos nos pudimos meter adentro de los tubos esos.
Y ahí pasamos hasta que pasó un bombardeo que las rastras nos destruyeron, seis rastras completas, destruyeron completas y de 19 rastras que eran, seis explotaron, esos estaban explotando, ahí bueno se destruyeron seis completas y de 19 que eran las que nosotros teníamos que descargar.
Ese ataque a los aeropuertos, ¿qué tan cerca estuvo de cumplir su objetivo de paralizar la defensa del país?
Ese era el objetivo de ellos, entonces atacaron los tres aeropuertos, los principales que había aquí en Cuba y los pocos aviones que tenían también. Los aviones ya eran, el más moderno era el B-26, Führer y uno que aterrizaba en el agua, no me recuerdo el nombre de él ahora. Eran los tres tipos de aviones contados, no es que había una exageración desde el momento de eso.
¿Qué edad tenía usted?
Tenía 17 años.
¿Qué rol desempeñaron pilotos y técnicos en la respuesta?
Muy guapo, igual que los jefes, muy guapo, estaban ahí con nosotros, no se escondían, ahí estaba Universo Sánchez con una ametralladora tirando al avión de disco, que lo hirieron, uno de los heridos fue él, porque estaba fajado con el avión también, y en ese momento no tenía un arma ninguna porque estábamos ahí en la escuela, si había cuatro bocas, habían como ocho o diez, cuatro bocas, que fueron los que repelieron al ataque, el último tuvo que irse, pero nos hicieron daño, daño, daño, ahí cayó una bomba que tú no encontraba la tierra para tapar el hueco, increíble, eso era increíble, y unos roques así, Eduardo García lo mató a uno de esos, metió unos roques, él estaba por la ventana tirándole al avión.
¿Qué permitió que Cuba resistiera ese golpe inicial?
Mucha conciencia, mucha unidad, toda unidad y un orden enorme, bueno, aparte de la escuela también, que era muy rigurosa para nosotros, y más muchachos nuevos, todos eran nuevecitos, todos los veinte años que más tenían, todos eran nuevos.
¿Cómo recuerda hoy esos hechos?
Primero fue un hecho de valor, nadie se acobardó, no podían tirar porque no tenían los fusiles, que todavía estaban en la escuela, que eso fue una cosa que le dijimos a Fidel, cuando Fidel llegó ahí con nosotros, fue el primero que entró al campamento, con aquella rata encendida, fue Fidel, después pasó el Che, que venía con Fidel, tenían las piezas de artillería ahí, pero no tenían el armamento ligero, y nosotros decíamos, Fidel, si en otro día no teníamos los fusiles, esos aviones caen aquí en el campamento, porque tú veías el piloto, si me lo ponen, yo lo conozco, porque era bajitico, bajitico, bajitico, que tú veías al piloto, lo veías, y entonces, no pasó una hora y ya estaban las armas ahí, Fidel era el Fidel, compadre.
Aquellos ataques no lograron quebrar la voluntad de defensa de Cuba, al contrario, dejaron una lección de firmeza, organización y dignidad que sigue viva en la memoria de los cubanos, así nos lo confirmó Deiby Aquino Fernández, artillero de una batería LB-6, en el momento en el que fueron atacados los aeropuertos cubanos.
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