Cuando el Pedrero entró en la historia de Cuba

Cuando el Pedrero entró en la historia de Cuba Foto de Archivo

En la localidad del Pedrero, macizo montañoso del Escambray, bajo un bombardeo fue firmado el primero diciembre de 1958 el pacto de igual nombre, por Ernesto Che Guevara, jefe de la columna invasora No. 8 Ciro Redondo, y Faure Chomón, en representación de las fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de marzo.

Ese acuerdo se inscribió bajo el principio de que “Unir es la palabra de orden: juntos estamos dispuestos a vencer o morir” y trazó los principios de unidad y colaboración en todo el territorio nacional entre las dos organizaciones, a las cuales también se uniría el Partido Socialista Popular con fuerzas alzadas en la región, lo que sería un factor indispensable para la unidad en las filas insurreccionales en la etapa final de la guerra.

La alianza estuvo por encima de diferencias en tácticas de lucha e inclusive ideológicas, en pos del objetivo supremo de derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista, algo imprescindible para lograr una estrategia que impidiera la división del movimiento revolucionario, como era el propósito de la tiranía y los intereses imperialistas de EE.UU. en las últimas semanas de 1958.

Resultaba conveniente en el orden operativo la coordinación en las acciones militares y la utilización conjunta de las vías de comunicación y de abastecimiento, así como actuar mediante el apoyo unánime a las indicaciones del máximo líder Fidel Castro.

Sin embargo, no fue fácil llegar al Pacto del Pedrero en el contexto de las manifestaciones delictivas contra los campesinos y el sectarismo del grupo armado II Frente Nacional del Escambray, dirigido por Eloy Gutiérrez Menoyo y otros personajes, quienes se habían erigido en un factor de descrédito para las fuerzas revolucionarias en la zona.

Este Frente originalmente formó parte del Movimiento 13 de marzo, que decidió iniciar la lucha en el macizo montañoso pero por ambiciones personales de Gutiérrez Menoyo y sus compinches traicionaron y desertaron de la organización con parte de las armas, y desconocieron el liderazgo del Comandante Faure Chomón.

Así, fundaron su propia organización, conocida en esa área geográfica como la de los “come vacas” por su práctica habitual de robar el ganado y recursos a los hombres del campo, sin que salieran de sus campamentos y combatieran al enemigo. Además, se nutrieron de elementos reaccionarios y oportunistas y su principal cabecilla estaba aliado con politiqueros del ex presidente Carlos Prío Socarrás, que operaban desde Miami para la CIA.

Esa situación era conocida en la Sierra Maestra y entre las principales misiones encomendadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro al Che y a Camilo se encontraba lograr la unidad revolucionaria en las zonas bajo sus mandos.

Inclusive, al Guerrillero Heroico y su columna después de semanas de marcha y perseguidos de cerca por el ejército, con los combatientes muy afectados por la falta de recursos y alimentación, las fuerzas de II Frente Nacional del Escambray intentaron impedirle que penetraran en la región que consideraban su territorio.

Tras la firma del Pacto del Pedrero, y con la presencia de las columnas invasoras en el centro del país, se impuso un nivel superior de unidad y organización, que obligó de forma oportunista a unirse al acuerdo a esos elementos que ya en lo adelante no pudieron actuar con la impunidad con que lo hacían en el pasado.

Pero poco después del triunfo del Primero de enero de 1959, esos falsos combatientes del II Frente Nacional traicionaron a la Revolución, huyeron hacia Estados Unidos y engrosaron la nómina de la CIA, encabezados por Gutiérrez Menoyo.

La importancia del referido acuerdo se evidenciaría en los últimos días de 1958, cuando la embajada estadounidense, junto a Batista y el ejército, organizaron un presunto golpe de estado para frustrar el triunfo revolucionario y, tras el llamado de Fidel a la huelga general en rechazo al hecho, los revolucionarios respondieron y derrotaron la intentona.

En esa jornada victoriosa el pueblo se unió a miembros de los movimientos 26 de Julio y 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular.

A 65 años de la firma del Pacto del Pedrero se recuerda la importancia de ese acuerdo en aquel remoto paraje de nuestra geografía, casi desconocido, que entraría en la historia por ser el lugar donde se cimentó la unidad revolucionaria en la última etapa de la lucha armada.

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