Como lo oyes, 41 años después
Radio Sancti Spiritus se viste de cumpleaños este primero de julio. Hace 41 años protagonizó uno de sus mejores partos, solo que sin dolores, porque le nació Como lo oyes, uno de los hijos prodigios de su programación.
En sus primeros balbuceos fue un espacio de facilitación social exclusivo y desde entonces se conectó con las audiencias de todos los rincones que encontraron en él la cercanía. la identificación, la compañía.
Después, en fusión con otra entrega, caminó, como el gigante informativo que es hoy, la propuesta imprescindible de las mañanas espirituanas.
En cuatro décadas y un año, ha tejido una historia propia que le distingue por el apego a los sucesos más cercanos a la gente de esa gente que le busca en el dial cuando necesita encontrar la noticia que ha de calmar sus ansias informativas.
Puede ser el aviso o la compra-venta de un producto. También el rumbo de un ciclón, el último triunfo de los gallos o los megawats que ya no nos tocan, como tampoco las entregas de una canasta esfumada.
Pueden ser las notas más urgentes del rumbo del país o el terremoto que remueve las simientes de una nación cercana.
Como lo oyes, le ha tomado el pulso y las medidas a Sancti Spíritus de todas las maneras, y en cada una de sus emisiones ha estado el latir de esta tierra, entendida como amasijo geográfico social y cultural.
Así se ha convertido en referencia obligada en quienes buscan encontrar la quinta esencia de las cosas y así ha corrido por el borde de los riesgos de la credibilidad.
Lo dijo como lo oyes, dicen muchos, cuando quieren confirmar una verdad y sin proponérselo le cuelgan el mayor de los desafíos y la principal bujía para que en sus amaneceres tenga que rastrear eso que llaman agenda pública, que no es más que lo que le interesa conocer al oyente porque habla de su vida, sus preocupaciones, sus tormentos, sus placeres.
En Como lo oyes, suelen responderse los porqués que acompañan la cotidianidad de la audiencia. Y aunque no siempre lo consigue, el espacio ha hecho de la inmediatez un amuleto, de la conexión con las fuentes una práctica, de la valoración de los hechos una distinción. No dejar de escucharse desde aquel parto feliz de un primero de julio ha sido el principal estandarte que exhibe hoy el gigante informativo que se las ha ingeniado para sortear apagones, cambios económicos o exigencias de transformaciones comunicativas para subsistir.
Con un sello propio, como lo oyes, ha sido un concierto de voces, sonidos y empatía desde que el dueto de María Josefa Jiménez y Julio Antonio Pérez le imprimiera una marca propia.
Así ha penetrado en los hogares por cuatro décadas y es la compañía radial matutina más buscada en los contornos espirituanos y un poquito más allá.
Y ha sido la voz de Sancti Spíritus que le recompensa con el mejor de los premios el ser el líder de la popularidad entre todos los programas que le han acompañado en más de cuatro décadas.
Como lo oyes, llega la adultez a sabiendas de que 40 años y algo son apenas una parada de un largo camino, son como si cada día fuera el primero que lo obliga a comenzar de cero, como si naciera otra vez y otra vez en el imaginario de los espirituanos .
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