¿Cómo despega la vega en Sancti Spíritus?
En Sancti Spíritus, por el notable peso como renglón exportable y su famosa tradición aplaudida y bien ganada, la producción tabacalera representa el caballo de batalla que tira del coche o la locomotora que hala el tren de la economía territorial.
Sin embargo, durante los últimos años, alguna rueda había perdido ese carruaje, mientras que la máquina del ferrocarril caminaba de la delantera hacia el cabú porque la cosecha de la hoja se mantuvo en picada, debido a las complejidades de la economía nacional y a otras irregularidades subjetivas que lastraron la recogida de la hoja aquí.
En la provincia, tres empresas se encargan de cultivar, procesar y comercializar el tabaco, pero, sin lugar a dudas, el resultado final siempre mucho depende de la empresa de acopio y beneficio, por donde comienza toda la cadena: desde los semilleros y la plantación, hasta la cosecha y el beneficio.
Al cierre de 2025 el tabaco comenzó a salir del fondo en Sancti Spíritus, donde se acopiaron más de 1 200 toneladas, cifra que representa un crecimiento de casi 600 toneladas con relación a la campaña precedente.
Esta noticia alienta al veguerío, a pesar de que no se alcanzaron las cifras programadas debido, fundamentalmente, al agotamiento de las fuentes de abasto de agua en Taguasco, lo cual impidió aprovechar los rebrotes de la capadura.
Actualmente, en el territorio unos 835 productores cultivan las vegas, que ocupan espacio en todos los municipios, excepto Trinidad y La Sierpe; pero donde más han ganado renombre es en los campos de Cabaiguán y Taguasco, aupadas por la tradición canaria de estas zonas.
Según las proyecciones hacia futuro, aquí calculan mantener un crecimiento sostenido anual que permita llegar a mediados de la próxima década con la recuperación de las cifras históricas cosechadas en estas tierras: unas 3 200 hectáreas.
Para concretar esa aspiración se han apoyado en un mejor sistema de estimulación en divisa a los productores, en mantener la garantía de los recursos fundamentales para las plantaciones —incluida la construcción de las casas de cura—, además de la ejecución de un programa para la construcción y limpieza de tranques, que permita una mayor garantía de riego en las áreas sembradas.
En la entidad, además ha resultado decisiva la actitud en la aplicación de la ciencia y la innovación, que durante los últimos tiempos ha incluido convenios de colaboración con la Universidad espirituana en función de la superación y la formación de capacidades de los recursos humanos.
Igualmente, su programa de desarrollo —encaminado hacia la producción intensiva de la capa de tabaco tapado—, ha comenzado a incorporar una tecnología de primer mundo, que incluye la producción de posturas en casas de cultivo tecnificadas, el riego de las plantas con un sistema híbrido muy eficiente y la cura controlada del tabaco.
Veintitres productores ya se encuentran involucrados en esta idea, que colateralmente también potencia la producción de alimentos al aprovechar con este objetivo la maquinaria, el riego y el fertilizante residual que queda en el campo después de la cosecha de la hoja.
Los niveles de calidad exportable del tabaco espirituano también superan en estos momentos las estadísticas promedio del país, mientras que la campaña de siembra de este año marcha viento en popa pues ya las áreas suman alrededor del 90 por ciento de lo planificado.
Plantar en la etapa óptima la vega constituye un primer paso importante de garantía para la futura cosecha, pero ahora falta el largo y también decisivo camino de atención y cuidado de las plantaciones, que pasa por el comportamiento del clima, los suministros de recursos, pero, sobre todo, por la pericia y entrega de los vegueros.
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