Clásico Mundial de Béisbol: de Rafael Muñoz a Pedro Santos
Rafael Muñoz.
Escasas horas nos separan del inicio en Puerto Rico del VI Clásico Mundial de Béisbol, donde Cuba estará luchando por el boleto clasificatorio a la segunda fase. El coach Rafael Muñoz integra por segunda ocasión el equipo, mientras el trinitario Pedro Manuel Santos debuta defendiendo los colores de la bandera tricolor de la Mayor de las Antillas.
En estos momentos el conjunto se encuentra en territorio norteamericano realizando juegos de preparación frente a equipos profesionales. Indagar sobre las vivencias de ambos peloteros espirituanos nos lleva a los criterios de Rafael Muñoz y su experiencia en el anterior Clásico Mundial en 2023.
“Era un equipo complejo por la integración de peloteros de nuestras Series Nacionales, más los contratados en México, Japón y los de la MLB, todos venían de diferentes fases de preparación y se trataba de hacer un entrenamiento que aglutinara todo eso.
“Lo que hicimos fue individualizar y personalizar los entrenamientos, cuando llegaban nos retroalimentábamos de qué estaban haciendo en ese momento y así se hizo el proyecto del plan de entrenamiento para que cada uno hiciera lo que necesitaba de acuerdo con sus experiencias deportivas, son peloteros de nivel y acomodamos las fases de entrenamiento”.
El entrenador durante 42 años en la pelota yayabera, con experiencia en 32 en Series Nacionales e integrante del cuerpo de dirección de los Gallos, apunta sobre la interrelación con los peloteros profesionales del Team Asere del 2023.
“Fue una experiencia única en mi vida, muy linda. Cuando me dieron la tarea de coach de tercera, valoré qué teníamos que hacer, conversamos con ellos y a medida que pasaban los juegos nos dio resultado.
“Son atletas con un enorme grado de profesionalidad, muy disciplinados, están en la pelota de mayor nivel en el mundo, sobre todo los que juegan en la MLB, donde hay mucha tecnología, avances y te agradecen mucho cuando los ayudas en algo, al final siempre es: Gracias, profesor, lo que nos dio fuerzas para seguir trabajando e ir cogiendo confianza.
“Eso me enseñó que como entrenador hay que seguir superándose, a veces pensamos que porque tenemos años de experiencia lo sabemos todo y no es así, tenemos que actualizarnos día a día porque las tecnologías cambian. En ocasiones nos quedamos, como decimos los cubanos, medio dormidos, pero tenemos que seguir cambiando, tanto los atletas como los entrenadores. Necesitamos que los entrenadores se superen, que sigan estudiando”.
Por su parte, el único pelotero espirituano activo será Pedro Manuel Santos Vázquez, hijo de Trinidad que juega hace varias temporadas en el béisbol profesional de Estados Unidos.
En declaraciones a la periodista Elsa Ramos Ramírez, comentó recientemente: “Me enamoré de este deporte poquito a poco, aprendiendo lo básico de la pelota. Cuando tenía nueve años entré al beisbolito de Trinidad de la mano de Eulogio Izquierdo, Yonelkis Villaspando, Osmani Rodríguez, Reinier Escobar y Yosel González”.
Pero no fue el béisbol el primer escalón del alto rendimiento. A la EIDE Lino Salabarría entró en el 2012 porque el técnico Pablo “Chicho” Zamora lo captó para el fútbol. “Chicho me dijo que no tenía que hacer ninguna prueba, que poseía la habilidad de patear con los dos pies y se me daba mucho con mejor con la zurda, fueron momentos muy lindos”, precisó.
Sin embargo, por las venas del trinitario corría la sangre beisbolera de una villa, pródiga en hijos que viven y se desempeñan en el mundo de las bolas y los strikes.
Pedro Santos arriba a República Dominicana con aquella ilusión de triunfar en la Gran Carpa del béisbol rentado. “Llegué a un país que no conocía, ni por mi mente pasaba cómo era vivir ahí. Estuve dos años viviendo con mi mamá, en una pensión llena de gente, de otros peloteros, distintos pensamientos, distintas formas de comportarse y había que adaptarse a eso”.

Pedro Manuel Santos.
El 15 de octubre de 2018 firmó con Atléticos de Oakland, franquicia en la que militó por siete años y lanzó en 150 partidos, 126 de ellos como apagafuegos. En 2021, pasa a Arizona Fall League como parte del equipo Stockton Ports, de la clase A. Tras el receso por una operación en el codo, regresó béisbol activo hasta 2023, donde lo suben a doble A, y los dos meses, a la triple A.
Luego vino una lesión en el hombro, de la que también se recuperó. Puerto Rico fue su última parada en la Liga Invernal 2025-2026, con los Gigantes de Carolina, en la que trabajó en nueve juegos, 8.2 innings, promedio de 1-0, 4.15 PCL, 10 ponches y ningún boleto.
Las estadísticas aportadas por el colega Randy Vasconcelos resumen el paso de Pedro en las ligas menores de béisbol: 11 ganados, 17 perdidos, PCL de 4.80, 18 salvamentos y 14 HLD, 316 ponches en 247.1 episodios y bateo contrario de 234.
Sin embargo, algo que no se ha dicho mucho es que el lanzador trinitario en su carrera en ligas menores lanzó 247 entradas y se convirtió en un pitcher ponchador al elevar sus guarismos a 316 bateadores retirados por la vía de los strikes.
Con la llegada del VI Clásico Mundial de Béisbol, el trinitario, con 26 años, hace realidad un sueño que le había anunciado a su mamá: “Si Cuba me dice para jugar voy a ir porque quiero”.
Y apuntaba el jugador en la citada entrevista con Elsa Ramos: “Me interesé en jugar con Cuba ya como profesional. Se me dio la oportunidad. Mi familia está muy contenta por eso, al igual que mis amistades, amigos de años me han escrito, me han felicitado”.
En la nómina del Cuba fungirá básicamente como relevo. “La preparación es casi la misma que tuve para la Liga del 2023. Estoy entrenando en Rotational Athlete Solution, de Arizona, con Casey y Kenny, a quienes les agradezco mucho porque siempre han estado conmigo, tienen una preparación que es increíble. Estoy de agente libre e ir al Clásico representa muchas oportunidades en cualquier parte del mundo, ya sea que agarre un contrato para Taiwán, para Japón, para México, para donde sea.
“Me sentí muy emocionado cuando vi la última nómina del Clásico. Estaba acostado en la cama y creo que Giselle me escribe y me pregunta que cuál número quería en el jersey, y me dije: ¡Oh!, de verdad que voy para el Cuba, ya no es un cuento, ya no es la prenómina, yo voy para el equipo Cuba. Siempre me la pasaba jaraneando con mi mujer, diciéndole: Mi amor, vamos para el Clásico. Cada cinco minutos le decía lo mismo y a mi mamá, mi papá, mis amigos”.
Con su número 18, se aferra otra vez a la bandera cubana, la que se arropa y exhibe en las fotos, aunque vista otro traje y lance desde otros montículos. “Sí, hay muchas fotos mías con la bandera. Esas son mis raíces, que son cubanas, y a nadie se le pueden quitar las raíces. Vamos a competir y vamos con todo para el Clásico”, apuntó finalmente.
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Noticia, Deporte, Sancti Spíritus , BÉISBOL CUBANO, CLÁSICO MUNDIAL DE BÉISBOL