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Ciencia y sol en La Minerva: el tabaco que crece con tecnología

Ciencia y sol en La Minerva: el tabaco que crece con tecnología El productor Nelson Obel González Díaz hace de la ciencia su mejor aliada (Foto: Ricardo R. Gómez Rodríguez/Bohemia )

En la zona de El Perico, en Cabaiguán, la finca La Minerva se ha convertido en un ejemplo palpable de cómo la ciencia y la tecnología pueden transformar el campo cubano. Su propietario, el productor Nelson Obel González Díaz, forma parte del selecto grupo de los primeros espirituanos en insertarse en el programa de desarrollo de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco en la provincia, una decisión que ya rinde frutos tangibles.

El proyecto comenzó por la base: garantizar una postura de calidad que permitiera soñar con mayores extensiones de tierra.

«La diferencia de una excelente postura te da margen para sembrar mucha más área y expandirte en el tema de los semilleros. Esa es la fase número uno. Después viene la fase número dos, que es la siembra y cosecha, donde también hemos marcado una gran diferencia porque tenemos toda la maquinaria y las herramientas necesarias para hacer las cosas bien hechas y seguir trabajando en la extensión», explicó González Díaz.

El proceso de cura controlada con la nueva tecnología acorta los tiempos y garantiza mejor calidad de la hoja. (Fotos: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

La transformación energética también llegó a La Minerva. Gracias a la energía del sol, un parque fotovoltaico le genera 40 kW que respaldan toda la electricidad de la finca y alimentan los sistemas de bombeo para el riego.

«Tenemos un sistema de riego solar que nos permite ahorrar combustible y ahorrarle energía al país. Puedes regar el tabaco cuando lo necesites porque el sistema de goteo funciona perfecto», detalló el productor.

Como parte de esquema de trabajo algunos productores cuentan con su propia escogida para procesar las hojas y luego venderlas a la comercializadora (Foto: Escambray).

Como parte del esquema de desarrollo de la entidad tabacalera espirituana, en la finca funciona una escogida que garantiza empleo a 24 trabajadores. Pero el salto cualitativo más notable se encuentra en las casas de cura controlada, una tecnología que ha revolucionado el secado de la hoja.

«Buscamos la mejoría de la calidad de la capa, que es para lo que estamos trabajando, y extendernos un poco más en la producción. Sin estos equipos, hacer una producción alta es difícil porque el tiempo del tabaco es muy corto y el secado tradicional demora mucho. Con los equipos de cura secamos entre 19 y 22 días, y obtenemos un mejor beneficio de capa. Eso es bueno no solo para mí como productor, sino para el país», afirmó.

Nelson Obel González Díaz es uno de los productores beneficiado con el proyecto de Desarrollo para la Producción Intensiva de la Capa. (Foto: Alien Fernández/Escambray)

A poco más de un año de iniciado este camino de desarrollo con apego a la ciencia, los números respaldan la apuesta. Nelson Obel González Díaz no solo ha crecido en tabaco, sino que ha incrementado la producción de cultivos varios y la ganadería.

«Yo era un sembrador de 2 a 4 hectáreas. Este primer año, con toda esta tecnología montada, sembré 8 hectáreas, y el año que viene voy rumbo a las 12 hectáreas. Los rendimientos por hectárea los estoy cumpliendo al 112 %. Estoy cosechando más de 600 manojos de exportación por hectárea, y de esos, más de 200 son del grupo 1 de exportación», concluyó con orgullo el productor cabaiguanense.

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