Cáncer de mama: tenemos doctora Grace para rato
Apenas cuatro meses llevaba en Venezuela cuando la vida le puso delante uno de los desafíos más difíciles de su existencia. En 2013, mientras cumplía misión internacionalista e integraba el equipo de colaboración médica cubana en un centro de referencia de Caracas, la doctora trinitaria Grace Alicia De Lara García recibió un diagnóstico que cambiaría el rumbo de sus días: cáncer de mama.
La noticia llegó lejos de su familia, pero no completamente desprevenida. Desde los 26 años mantenía un seguimiento médico debido a los antecedentes familiares de la enfermedad. Su madre también había padecido cáncer de mama y, afortunadamente, es hoy una sobreviviente. Además, ambas habían participado en un estudio genético que identificó una predisposición hereditaria vinculada con el cáncer.
«Era una noticia esperada», recuerda la especialista en Inmunología, quien tenía entonces 41 años. Aquella sospecha que durante años había acompañado su historia familiar se convirtió en una realidad que exigía decisiones inmediatas. Regresó a Cuba el 9 de marzo y, apenas un mes después, el 8 de abril, ya había sido operada y contaba con el tratamiento indicado.
Han transcurrido 12 años desde entonces y Grace Alicia permanece en remisión. No habla de su experiencia desde la distancia de quien simplemente superó un episodio difícil, sino desde la convicción de que un diagnóstico temprano, la atención médica oportuna y la disposición para enfrentar la enfermedad pueden cambiar el curso de una historia.
LA PREVENCIÓN COMO PRIMERA VICTORIA
Cuando se le pregunta qué mensaje transmitiría a otras mujeres que atraviesan una situación semejante, la doctora no vacila: conocer los antecedentes familiares, cumplir con los chequeos médicos y, sobre todo, no tener miedo.
Su experiencia personal refuerza una convicción que también ha defendido durante años desde la profesión: la prevención constituye una herramienta esencial para enfrentar el cáncer de mama. Por eso se ha incorporado al proyecto Alas por Vivir, una iniciativa que reúne en Trinidad a personas que han padecido la enfermedad, pacientes que todavía reciben tratamiento y mujeres que, como ella, permanecen en remisión.
Desde ese espacio participan en acciones de acompañamiento y prevención, con el propósito de compartir experiencias, sensibilizar a la comunidad y contribuir a que otras personas comprendan la importancia de acudir oportunamente a los servicios de salud.
Grace Alicia reconoce que el cáncer es una enfermedad compleja, que los tratamientos pueden resultar particularmente difíciles y que solo quien atraviesa una quimioterapia conoce realmente sus exigencias. Sin embargo, considera que un diagnóstico como este no es una sentencia definitiva.«El asunto es no tener miedo. El asunto es ir, como decimos los buenos cubanos, para arriba del lío. Mucha fe, mucho optimismo», sostiene.
UNA VOCACIÓN QUE ENCONTRÓ SU CAMINO

Mucho antes de aquella experiencia en Venezuela, Grace Alicia había encontrado en la medicina la profesión que marcaría su existencia. Con 54 años, recuerda que su inclinación nació en el entorno familiar, donde sus abuelos ejercieron como médicos y despertaron en ella una admiración temprana por las ciencias de la Salud.
Durante su etapa de estudios preuniversitarios en el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, en La Habana, también desarrolló una especial inclinación por la química. Fue alumna de alto rendimiento en esa asignatura y encontró en la bioquímica y la microbiología nuevas razones para acercarse a la investigación científica.
Pero hubo una influencia decisiva: su tío, Carlos García Santana, uno de los primeros inmunólogos del país, quien contribuyó a despertar su interés por una especialidad que terminaría convirtiéndose en su principal proyecto profesional.
Desde sus años universitarios fue alumna ayudante de Inmunología y participó en investigaciones relacionadas con los anticuerpos monoclonales y su aplicación en métodos diagnósticos, entre ellos los ensayos ELISA. Aquella experiencia científica, unida a sus resultados académicos, le permitió acceder directamente a la especialidad.
Graduada como especialista en 2003, comenzó su desempeño asistencial en Trinidad, donde reconoce especialmente la contribución del profesor David Luna a sus primeros pasos en la práctica médica.
Desde entonces ha transitado por la asistencia, la investigación y la docencia, en un campo que ha debido enfrentar dificultades relacionadas, fundamentalmente, con la disponibilidad de medios diagnósticos en el país. Aun así, la experiencia acumulada en los laboratorios de Inmunología de la provincia y el trabajo clínico han permitido sostener una trayectoria que combina el rigor científico con la atención a los pacientes.
ENSEÑAR PARA QUE OTROS CONTINÚEN
Si existe una actividad a la que Grace Alicia ha dedicado una parte esencial de su vida profesional, esa es la docencia médica. Aunque reconoce el valor de la investigación y la asistencia, encuentra en la formación de nuevos profesionales una de sus mayores satisfacciones.
Actualmente se encuentra dedicada a la enseñanza en ese sureño municipio espirituano, donde imparte Biología Celular y Molecular a estudiantes de primer año de Medicina. Frente a un grupo de 21 jóvenes asume el desafío de acercarlos a una materia que suele despertar temores, pero que considera imprescindible para comprender los fundamentos de la profesión.
Su propósito no consiste únicamente en transmitir conocimientos de bioquímica, sino en despertar motivaciones y contribuir a la formación integral de quienes tendrán bajo su responsabilidad la salud de otras personas.
Tampoco comparte las visiones pesimistas sobre las nuevas generaciones. A su juicio, existen jóvenes interesados en aprender, con inquietudes y deseos de superación, así como docentes dispuestos a acompañarlos en ese camino.
«Yo no soy de las personas que piensan que la juventud está perdida, que en Cuba no hay futuro. Para nada. Sí hay jóvenes, sí hay interés y sí hay ganas de muchos docentes de hacerlo también», afirma.
Esa confianza en el relevo profesional constituye una de las motivaciones que todavía la impulsan. Incluso cuando habla de sus próximos proyectos, menciona la culminación de su doctorado en Ciencias, una meta que mantiene entre sus prioridades para continuar aportando al desarrollo de la medicina.
UN RECONOCIMIENTO QUE COMPROMETE
La reciente entrega del Sello Conmemorativo 45 Aniversario de las Sociedades Científicas de la Salud, destinado a estimular a personas e instituciones que han contribuido al desarrollo de esas organizaciones, encontró en Grace Alicia a una profesional con una trayectoria marcada por la investigación, la colaboración científica y la formación de nuevos especialistas.
Al conocer la noticia, su primera reacción fue una mezcla de humor y sorpresa: «¡Ay, estoy vieja!», comentó, antes de recordar que tiene 54 años, aunque asegura conservar un espíritu de 20. «Aquí hay Grace para rato», añadió con la espontaneidad de quien todavía tiene mucho por hacer.
La distinción reconoce años de trabajo científico, premios nacionales y colaboraciones dentro y fuera del país, pero ella prefiere interpretarla como un estímulo para seguir adelante y fortalecer su compromiso con los pacientes, los estudiantes y la profesión.
Después de enfrentar un diagnóstico de cáncer de mama, regresar a Cuba para recibir tratamiento y permanecer en remisión, Grace Alicia De Lara García no considera que su historia haya llegado a su capítulo final. Todavía tiene investigaciones por impulsar, conocimientos por compartir y jóvenes a quienes acompañar en sus primeros pasos por la medicina.
Su aspiración para los próximos cinco años es convertirse en doctora en Ciencias y continuar aportando a su país y a su ciudad. No habla desde la resignación ni desde la nostalgia, sino con el entusiasmo de quien ha encontrado razones para seguir adelante.
Porque si algo ha aprendido durante estos años es que la vida puede cambiar de rumbo de manera inesperada, pero también que siempre existen motivos para levantarse, luchar y continuar. Y ella, tiempo después de aquel diagnóstico, sigue haciéndolo desde el aula, la ciencia y el compromiso con los demás.
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