Videojuegos que no pasan de moda
Más de una década después de su lanzamiento, los videojuegos Roblox, Minecraft y Fortnite continúan en la cima de la popularidad.
Construir una ciudad, recorrer mundos creados por otros usuarios o competir hasta ser el último sobreviviente forman parte de los universos que permiten explorar videojuegos como Roblox, Minecraft y Fortnite, los cuales representan tres maneras de entender el entretenimiento digital. Su presencia entre los títulos destacados en las mediciones de audiencia confirma su popularidad, aunque esto no significa que ocupen, en ese orden, los tres primeros lugares entre los más consumidos a nivel mundial.
Para acercarse a este fenómeno conviene distinguir entre vender y jugar. Una compra no equivale a una persona conectada cada mes, tampoco una cuenta registrada demuestra actividad reciente. Newzoo es el poveedor de datos y análisis al que la industria de videojuegos acude para entender el mercado; este utiliza, entre otros indicadores, los usuarios activos mensuales para ordenar los títulos de computadoras y consolas. En julio de 2026, su clasificación para computadoras estuvo encabezada por Counter-Strike 2, Minecraft, Roblox y Fortnite. En agosto, este último ascendió al tercer puesto y conservó el liderazgo en consolas.
Roblox, más que un videojuego, es una plataforma que reúne experiencias creadas por usuarios y desarrolladores profesionales. Allí pueden encontrarse carreras, recorridos de obstáculos y simulaciones tan distintas como cultivar un jardín virtual. Su propuesta consiste en ofrecer un lugar para descubrir juegos y compartirlos con otras personas.
La herramienta Roblox Studio permite diseñar, construir y publicar esas experiencias; así, quien entra para jugar también puede interesarse por crear. Esa relación entre público y creadores distingue a la plataforma, pues su catálogo no depende solamente de una empresa que produce nuevos contenidos, sino de una comunidad que participa en su desarrollo.
Minecraft, por su parte, propone explorar y modificar escenarios compuestos por bloques. En lugar de imponer una única manera de avanzar, ofrece posibilidades de construcción, exploración y supervivencia. Su descripción oficial resume la experiencia mediante tres elementos principales: bloques, criaturas y comunidad, a los que incorpora mundos, mapas de aventuras y minijuegos elaborados por sus propios jugadores.
Sus dos modalidades principales explican esta diversidad; en Creativo el jugador dispone de recursos ilimitados, puede volar y concentrarse en construir. En Supervivencia, necesita reunir materiales, fabricar herramientas, administrar su salud y su alimentación y enfrentar criaturas hostiles. Un mismo universo permite levantar una obra sin restricciones de recursos o asumir el desafío de sobrevivir mientras se construye.
La posibilidad de jugar en solitario o acompañado amplía esas opciones. Minecraft invita tanto a desarrollar un proyecto personal como a colaborar con amigos. Más que seguir una historia cerrada, su propuesta posibilita que cada participante transforme el escenario y decida sus objetivos.
Fortnite tiene una de sus expresiones más conocidas en Battle Royale, modalidad que enfrenta a cien participantes en una isla. Los jugadores buscan recursos, exploran, construyen y combaten para permanecer en pie hasta el final, pero su oferta no se limita a esa experiencia. La presentación oficial también invita a descubrir otras propuestas y a regresar a Fortnite OG. Esa convivencia de modalidades permite que el público encuentre distintas formas de participar dentro de un mismo entorno.
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