MENU

La polémica de los 20 pesos de la Feria espirituana

La polémica de los 20 pesos de la Feria espirituana Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Pocas veces quince pesos habían valido, o mejor, pesado tanto. De los tantísimos incrementos de precios que se han suscitado en los últimos tiempos en Cuba y en particular en Sancti Spíritus, ninguno había causado tanta polémica, inconformidad y hasta protesta pública.

En su valor nominal y real hace rato en nuestro país, con ese dinero se compran contadas cosas: aquí el minúsculo pan de la canasta familiar cuando existe y la tarifa de los ecomóviles por citar dos de las excepciones.

Entonces si el aumento de cinco a 20 pesos por la entrada a la Feria Delio Luna Echemendía de Sancti Spiritus, se convirtió en la mala noticia de la semana desde el pasado domingo, por encima del incremento del precio de tantos y tantos productos alimenticios y de aseo, y hasta la entrada de su vecino el Bosque, que lo subió más, el efecto no puede pasarse por alto y debe aquilatarse en su real dimensión social.

Hacía rato incluso que la bola del aumento hasta 20 pesos se dejó correr y ya ahí comenzó a crear escozor. La información pudo no ser la adecuada a pesar de los carteles, pero no creo sea el meollo del asunto por más que la comunicación sea un eje importante. Similar revoltura popular se suscitó cuando el precio de la Feria fue subido de veinte centavos a un peso y de ahí a los cinco que tenía antes del último domingo.

El mensaje está claro. Por lo que implica hace rato para los espirituanos desde la década de los 90 cuando Sancti Spiritus fue la pionera en el país en la realización de ferias dominicales como espacio de esparcimiento, encuentro, de compra de productos vitales, todo cuanto concierne a precios en torno al recinto Delio Luna Echemendía roza la sensibilidad de las personas.

Y cuando ello ocurre, los cambios han de pensarse 20 veces porque en la esencia del socialismo nos formaron en que lo social pesa, y la opinión popular no tiene precio.

Es verdad que en otros lugares similares del país se cobra mucho más, pero la Feria espirituana tiene una connotación social reconocida y en este contexto económico convulso que ha abierto más la brecha entre ricos y pobres, millonarios y sin dinero, a ella acuden lo mismo personas con bultos de pesos que negociantes, revendedores de esta y otras provincias que trabajadores de poco salario y ancianos desvalidos que sobreviven con una pensión de 2 mil, tres mil o cuatro mil pesos. Y estos últimos desde lejos, parecen los más.

Para estos entonces, sobre todo los jubilados, 15 pesos más sí cuentan, no solo porque suman 70 y tantos o más al mes y caen sobre ingresos que apenas le dan para tres libras de arroz, dos huevos y un pan de la canasta.

Es sobre todo por el contexto. Pesaran menos los 20 pesos de no haberse aprobado en un contexto en que todo se eleva de precios. Pesaran menos si dentro del recinto no se experimentaran domingo por domingo otras subidas de precios estratosféricas para todos los productos pues incluso se sabe que hoy muchos valen más dentro que fuera y media jaba de naylon sobra para gastar el salario o la chequera del mes y la Feria no es aquella alternativa dominical que fue una vez.

Se sabe que la exigencia del cobro y pago por pasarelas digitales ha condicionado que la mayoría de las ofertas hayan aumentado las tarifas como para que los bolsillos de los consumidores paguen esa medida. Y ello a pesar de que el control estatal ha intentado, sin poder, cambiar esa tendencia.

Porque lo que sí está claro es que quienes venden en mayoría no están dispuestos a ceder en sus ganancias, razón por la cual el aumento del precio por el cobro de espacios, una de las medidas que adoptó la Feria para mejorar los ingresos, termina por gravarse al precio de venta a la gente.

Dolerían menos los 20 pesos si el día de su aplicación hubiese estado acompañado de cambios internos en el confort, las ofertas o su calidad, la limpieza pero nada más lejos.

Y aquí entramos en otro de los meollos del asunto. La dirección de la Feria y de la Empresa Filial de aseguramiento y servicios de la agricultura en Sancti Spiritus a la que pertenece subieron el precio en términos legales al amparo del decreto ley 120 que autoriza la autonomía empresarial y otras facultades que le permiten las transformaciones económicas del país que establece en varios de sus ejes la eliminación del tope de precios y la formación de estos a partir de, entre otros factores, las leyes del mercado y los llamados precios referenciales.

Han dicho y con razón estas direcciones que los ingresos de la Feria no cubren ni para respaldar el salario de los trabajadores y los gastos para la necesaria reanimación de su infraestructura, todo lo cual lleva dinero en un contexto en el que el país, también refrendado en las transformaciones, no puede garantizar ni los recursos e insumos esenciales para producir o garantizar servicios a ninguna entidad tanto presupuestada como empresarial, las cuales están obligadas a adquirir casi todo en el mercado, incluido el combustible en dólares a razón de su precio informal hoy casi en 800 pesos el litro, un escenario que convierte a cinco pesos y hasta mil en un precio simbólico y anacrónico.

O sea que estas son las reglas del juego hoy por más que molesten los 15 ó 20 pesos en un contexto donde no solo la Feria, sino las entidades suelen hace rato buscar su eficiencia con el aumento de precios.

Y en ultimas, el gobierno municipal de Sancti Spíritus también dio el visto bueno al incremento del precio en la Feria teniendo en cuenta las necesidades de reanimación de la misma, los ejes de las transformaciones y las facultades empresariales entre los que cuenta la formación de tarifas a partir entre otros de los llamados precios referenciales por los cuales un barbero sube el pelado cien veces aunque no haya invertido un peso en otra tijera, en otra tela y tenga el mismo espejo y la misma agua. Solo lo sube porque precisa comprar el arroz, el aceite o el carbón que aquel subió también de precio.

El aumento del precio de entrada pudo ser de cinco a diez pesos y quizás el impacto hubiese sido menos, pero igual se trata de un incremento y esa sola palabra estalla diariamente hoy no solo en los bolsillos si no en la mente de quienes ya se le acabaron las opciones para estirar sus escuetos salarios o chequeras para sencillamente mal comer.

¿Qué hacer? Diferenciar en la puerta de entrada a los más desvalidos y cobrarle menos? ¿Restarle dinero a los impuestos tributarios que debe pagar este recinto por su sensible encargo social? ¿Garantizar mayor orden en el cobro de la entrada donde se habla de manejos turbios con los tickets o vigilar a quienes saltan por los muros del recinto para evadir el pago?

15 pesos pueden ser mucho o poco, Depende del bolsillo que los sostengan. Sobre la mesa del gobierno local y su autonomía, reconocida también las transformaciones, sigue la disyuntiva que toca resolver y que indagamos hace unas horas con el intendente municipal Jailer Rabelo. ¿Qué pesa más para el gobierno en el precio de entrada a la Feria: la facultad empresarial o la opinión del pueblo?

No te pierdas nada. Únete al canal en WhatsApp de  Radio Sancti Spíritus.

#

Noticia,  Economía,  En Audio,  Sancti Spíritus ,  ,  ,  ,  

Deja un comentario

Aún no hay comentarios. Sé el primero en realizar uno.

También te sugerimos

Programación en vivo
Ahora:

Sigue a Radio Sancti Spíritus