Gerardo Abreu Fontán, el más capaz y sensible de los compañeros
Por: Rafael Novoa Pupo
Gerardo Abreu Fontán, nació en la ciudad de Santa Clara, el 24 de septiembre de 1932. Procedía de un hogar muy humilde, donde apenas tuvo la oportunidad de estudiar, por lo que desde muy joven tuvo que trabajar para ayudar al sustento de su familia.
A pesar de sus precarias condiciones de vida busca tiempo para manifestar sus dotes artísticas, y llega a obtener éxito como declamador de poesías afrocubanas. No obstante, alrededor de aquel hombre impera la justicia, la desigualdad y el abuso, además de sufrir una doble discriminación por su condición de trabajador humilde, y por ser negro, por lo que todo ello fue forjando la rebeldía de Gerardo, conduciéndole a ingresar en el Partido Ortodoxo.
Al producirse el cuartelazo del 10 de marzo de 1952, se entrega al combate frente al tirano Fulgencio Batista y un año más tarde la Generación del Centenario asalta el Moncada. Por orientación de Fidel Castro, Gerardo se dio a la tarea de organizar las brigadas nacionales del 26 de julio en la capital, tarea en la que colaboró activamente.
Rasgos sobresalientes de la personalidad de Gerardo eran su disciplina, su sentido unitario y su disposición a colaborar con otras fuerzas que se oponían a la dictadura, fundamentalmente con el Partido Socialista Popular. También se caracterizaba por su honradez, su inteligencia natural, y su valentía, rasgos que le permitieron salir airoso de situaciones muy difíciles. Fue profundamente humano, preocupándose sobre todo porque en las acciones insurreccionales, no cayeran víctimas inocentes.
Dentro de las filas del Partido Ortodoxo Gerardo realizó una ardua labor llegándose a convertir en un prestigioso dirigente de base. Fue uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y formó parte de su Dirección Nacional. Entre otras tareas revolucionarias, Fontán recluta militantes, recauda fondos, contribuye a la preparación de la insurrección armada, y realiza otras múltiples acciones que ocuparon su atención por espacio de meses de difícil y tenso trabajo.
Cuando Ñico López parte hacia México para enrolarse en la expedición del Granma, Fontán asume la dirección de las brigadas del 26 de julio en La Habana, desplegando una actividad tan intensa, que atrae sobre sí la atención de la tiranía, que empieza a perseguirlo tenazmente.
Luego del desembarco del Granma sus actividades se multiplican, realizando diversas y riesgosas acciones, razones por lo que las fuerzas represivas persiguen a Fontán constantemente. En ese período cuando crece el odio de los sicarios del régimen contra el infatigable combatiente, él se gana la admiración, el respeto y el cariño de los restantes dirigentes del Movimiento, y de los hombres que combatían bajo sus órdenes.
El 6 de febrero de 1958, Gerardo Abreu Fontán es arrestado cuando se disponía a subir a un ómnibus en la esquina de Infanta y Manglar, y es conducido la Novena Estación de Policía, donde es brutalmente torturado, hasta que fue asesinado.
Su cadáver presentaba 15 perforaciones producidas por armas de fuego y 57 punzonazos, le cortaron la lengua y sus órganos genitales estaban completamente destrozados, pero ni aun así pudieron doblegar al valiente revolucionario. Al día siguiente su cadáver aparece al lado del edificio del llamado palacio de los Tribunales de Justicia, en lo que es hoy la Plaza de la Revolución.
El joven revolucionario fue salvajemente asesinado con 26 años, y solo faltaban meses para que se concretara el triunfo de la Revolución Cubana. Pudo haber vivido y construido mucho más la proeza de su vida, por lo que la vigencia de su ejemplo, perdura por haber hecho tanto, en tan poco tiempo.
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Noticia, Cuba , GRANMA, Ñico López
