La otra victoria de las glorias deportivas (+ fotos y audio)
En la provincia ya se habían establecido convenios con otros actores económicos para facilitar el pago de jubilaciones. Foto Yosdany Morejón.
Durante años, Jacinto Rafael González Peralta, más conocido como Jacintón, estuvo acostumbrado a otro tipo de espera.
Aguardaba el silbato del árbitro, el comienzo de un partido, la oportunidad de entrar a la cancha. En 1968, aquella espera lo llevó hasta México, como integrante del equipo cubano de baloncesto que participó en los Juegos Olímpicos. Dos años antes había subido también al podio de los Juegos Centroamericanos del Cerro Pelado.
Próximo a los 85 años, sin embargo, la dificultad ya no está en defender una camiseta ni en responder ante un rival, sino en algo mucho más cotidiano: cobrar la jubilación.
La diferencia es que ahora cada trámite puede exigir un esfuerzo que antes parecía insignificante. Desplazarse hasta una sucursal bancaria, hacer colas durante horas, regresar a casa o depender de otra persona para realizar una operación forman parte de una realidad que acompaña a muchos adultos mayores.
Jacinto lo sabe por experiencia propia. Durante un tiempo ha resuelto mediante transferencias, siempre que las circunstancias se lo permiten, pero reconoce que acudir al banco resulta difícil.
Por eso recibe con especial satisfacción la posibilidad de que otra gloria deportiva, Eriel Sánchez León, asuma ahora el pago de su jubilación como titular del negocio privado El Olímpico, una cooperada con la Empresa Municipal de Comercio de Sancti Spíritus que rentó la llamada Casilla Especializada, de la ciudad cabecera.
“Nunca pensamos que estas cosas pudieran ser. Son distinciones que hacen con nosotros, reconocimientos de poder estar más tranquilos en nuestros años retirados, lo que nos facilita mucho la vida”, dice.
La frase resume una historia que va mucho más allá de una operación financiera. Porque para alguien que durante décadas vivió entre entrenamientos, competencias y viajes, la jubilación no significa dejar de trabajar. Significa también comenzar a convivir con las limitaciones propias de la edad y con una realidad en la que actividades aparentemente sencillas pueden convertirse en verdaderos obstáculos.
CUANDO UNA TRANSFORMACIÓN LLEGA HASTA EL BARRIO

Cada jubilado que recibe su pensión a través de un actor económico es una persona menos que debe desplazarse hasta el banco. Foto Yosdany Morejón.
En junio de este año fueron aprobadas en Cuba 176 medidas económicas y sociales, agrupadas en 23 ejes, con el propósito declarado de modificar mecanismos de gestión y generar condiciones para una mayor participación de los diferentes actores de la economía. El proceso cuenta con un cronograma de implementación, responsables e indicadores para evaluar sus resultados.
Entre esas transformaciones existe una particularmente relacionada con esta historia.
El Eje 8, dedicado a las transformaciones sociales, establece que todos los actores económicos —estatales y privados, nacionales y extranjeros— participen, como parte de su responsabilidad social a nivel comunitario, mediante aportes financieros, materiales y de servicios, en determinadas actividades de beneficio social.
Una de ellas es precisamente apoyar el pago a pensionados mediante convenios con los bancos.
La medida puede leerse en términos de política económica, pero en Sancti Spíritus ya puede verse de otra manera porque tiene el rostro de Jacinto, la voz de María de la Caridad y también la decisión de Eriel Sánchez.
Es decir, una transformación concebida a escala nacional comienza a adquirir significado cuando encuentra una aplicación concreta en la vida de las personas.
ERIEL MIRA HACIA ADELANTE

Eriel Sánchez León, asume ahora el pago de la jubilación de las glorias deportivas como titular del negocio privado El Olímpico. Foto Yosdany Morejón.
Eriel Sánchez León sabe lo que significa formar parte de una familia deportiva.
Fue receptor estelar del béisbol espirituano y, aunque hoy desarrolla otras responsabilidades, continúa vinculado a la formación de atletas. Su relación con el deporte no terminó cuando dejó de competir.
Por eso, cuando tuvo la oportunidad de participar en esta nueva modalidad, no pensó primero en las ventajas que podía obtener como trabajador por cuenta propia (TCP); sino en quienes alguna vez estuvieron delante de él.
“Cada una de esas glorias que están hoy aquí es el espejo de lo que yo voy a hacer mañana cuando siga cumpliendo edad”, explica.
Quizá esa sea la frase que mejor permite entender por qué este convenio tiene una dimensión diferente. Eriel no observa a esos jubilados desde la posición de quien presta un servicio. Los mira como parte de una historia que también le pertenece y como una anticipación de lo que algún día puede ser su propia vida.
Él mismo lo explica de manera directa: “Me vi en el futuro de que alguien pudiera hacer por mí la facilidad de no hacer las colas y en la posibilidad de tender la mano y ayudar de forma directa”.
Hay en ese razonamiento una forma de solidaridad poco abstracta. No habla de ayudar a “los adultos mayores” como una categoría estadística. Habla de personas cuyos nombres conoce y cuyas historias comparte.Y eso cambia la naturaleza del gesto.
Eriel insiste en que entre las personas beneficiadas hay quienes fueron sus entrenadores, sus compañeros y sus maestros. “En cada uno de esos compañeros hay un maestro para mí”, afirma.
Quienes hoy reciben el beneficio fueron, en otro momento, quienes enseñaron técnicas, corrigieron movimientos, exigieron disciplina, acompañaron derrotas y celebraron victorias; una parte del proceso que permitió que otros llegaran después.
UNA COLA MENOS TAMBIÉN ES UNA FORMA DE CUIDADO

Para Marisley Martínez Pérez, directora de la Sucursal 5232 del Banco Popular de Ahorro en Sancti Spíritus, la experiencia representa un gran avance. Foto Yosdany Morejón.
Para Marisley Martínez Pérez, directora de la Sucursal 5232 del Banco Popular de Ahorro en la ciudad de Sancti Spíritus, la experiencia representa una atención diferenciada para las glorias deportivas.
En la provincia, explica, ya se habían establecido convenios con otros actores económicos para facilitar el pago de jubilaciones. En este caso, el grupo está integrado por más de una veintena de glorias deportivas del municipio cabecera.
La ventaja más inmediata parece sencilla: esas personas no tendrán que acudir a la sucursal bancaria para realizar una gestión que puede resultarles particularmente difícil.
Pero detrás de esa sencillez hay una consecuencia importante. Cada jubilado que recibe su pensión a través de un actor económico es una persona menos que debe desplazarse hasta el banco y permanecer allí durante el proceso de pago. Es también una manera de descongestionar las sucursales y aprovechar el efectivo disponible en los propios negocios.
La experiencia, que ya se desarrolla en otros puntos de Sancti Spíritus, demuestra que la modalidad puede tener efectos que trascienden al beneficiario directo.
En el consejo popular Colón, por ejemplo, varios actores económicos ya participan en el pago de jubilaciones y la experiencia ha permitido reducir la necesidad de que adultos mayores acudan a las sucursales bancarias.
Pero en el caso de las glorias deportivas hay otro elemento. No se trata solamente de acercar un servicio, sino también de reconocer una condición particular de vulnerabilidad sin borrar la historia de quienes la viven.
LA MADRUGADA QUE YA NO SERÁ NECESARIA

Más de una veintena de deportistas jubilados de Sancti Spíritus, recibirán desde ahora sus pensiones a través del negocio privado El Olímpico. Foto Yosdany Morejón.
María de la Caridad Zamora Clavo, presidenta provincial de Atención a Atletas, conoce las dificultades que enfrentan estos jubilados.
Habla de algo que puede parecer cotidiano para quien todavía tiene plena movilidad, pero que cambia completamente de dimensión con la edad: tener que salir de madrugada para hacer una cola, conseguir un número y esperar después a que abra el banco.
“Nos evita estar en horas de la madrugada en la calle haciendo cola para obtener un número para el otro día cuando abran el banco”, explica.
No hace falta agregar demasiado. La escena habla por sí misma.
El Olímpico nació como una actividad económica. Pero Eriel ha decidido incorporar a su funcionamiento una tarea que no tiene relación directa con vender un producto o generar ingresos.

El expelotero Eriel Sánchez firmó este martes en Sancti Spíritus un convenio suscrito con el Banco Popular de Ahorro y una cooperada con la Empresa Municipal de Comercio.
Eso coincide con el espíritu de las transformaciones aprobadas en el país, que plantean una responsabilidad social de los actores económicos más allá de su actividad productiva o comercial y promueven su participación en el desarrollo comunitario. El Gobierno ha señalado, además, que esta participación debe contribuir al perfeccionamiento de los servicios y a la atención de las personas en situación de mayor vulnerabilidad.
En este caso, la responsabilidad social tiene nombres y apellidos.
Eriel cuenta que, cuando conoció las posibilidades existentes, se acercó al Banco Popular de Ahorro y planteó la idea.
La respuesta fue favorable y así comenzó a tomar forma una iniciativa que hoy beneficia a más de veinte personas.
Él insiste, además, en que no quiere limitarse al pago mensual de las chequeras. “Yo no solo les voy a pagar lo que estas glorias del deporte por esfuerzo propio se ganan como jubilados. También voy a contribuir en cualquier otra ayuda que puedan necesitar”, asegura.
No es una frase menor, porque establece una concepción de responsabilidad social que va más allá de cumplir un procedimiento.
LA GLORIA TAMBIÉN SE HEREDA

Eriel cuenta que, cuando conoció las posibilidades existentes, se acercó al Banco Popular de Ahorro y planteó la idea. Foto: Yosdany Morejón.
Eriel no habla de orgullo, sino de compromiso. Sabe que quienes hoy reciben este beneficio son parte de una historia que no termina con el retiro, porque detrás de cada medalla hay también una generación que enseñó, acompañó y abrió el camino para quienes llegaron después.
Jacintón lo resume desde la experiencia de quien ya recorrió buena parte de ese camino. Agradece la decisión de su antiguo compañero y espera que iniciativas como esta continúen. No habla de privilegios. Habla de un reconocimiento que llega cuando más falta hace.
Porque la jubilación marca el final de una etapa laboral, pero no debería significar el final de la consideración social. Mucho menos para quienes durante años llevaron el nombre de Sancti Spíritus y de Cuba hasta escenarios donde cada resultado también hablaba de su tierra.
Ahora, una nueva generación de actores económicos tiene la oportunidad de asumir parte de esa responsabilidad. El convenio de El Olímpico demuestra que las transformaciones económicas no tienen por qué quedarse en los documentos cuando encuentran personas dispuestas a convertirlas en soluciones.
Aquel que alguna vez recibió el aplauso por ganar una competencia, hoy recibe algo menos visible, pero quizá más necesario: que alguien le haga más fácil el camino.
Y en esa otra victoria, la de llegar a los años del retiro sin tener que enfrentar una madrugada de cola para cobrar una pensión, también juega la memoria de todo un pueblo.
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