MENU

Cuando el corazón no quiso detenerse

Cuando el corazón no quiso detenerse

Hay historias clínicas que caben en unas pocas líneas y otras que permanecen durante años en la memoria de quienes las protagonizaron. La de aquel paciente que llegó al Hospital Provincial Camilo Cienfuegos con un estilete clavado en el corazón pertenece, sin dudas, a las segundas.

Poco antes de la covid, Manuel Felipe Valdés Rodríguez se encontraba de guardia durante un fin de semana. El paciente, conocido por el personal de la institución, había sufrido una herida autoinfligida en la región precordial con un estilete utilizado para la costura de muebles.

Cuando lo examinaron, el objeto continuaba dentro del tórax y algo más estremecedor: todavía latía. “El punzón seguía dentro del corazón cuando llegó al hospital y latía constantemente”, recuerda el cirujano general, quien acumula 25 años de ejercicio profesional en esa especialidad.

El detalle, además de insólito, resultaba decisivo. El estilete había lesionado el corazón, pero al permanecer en el sitio impedía que se produjera inmediatamente una hemorragia masiva. El paciente llegó hipotenso y en malas condiciones, aunque todavía con posibilidades de sobrevivir.

UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO

En el quirófano se realizó una toracotomía para acceder a la región cardíaca. El estilete había penetrado hasta uno de los ventrículos.

Entonces llegó el momento más peligroso. Había que extraerlo.

Al hacerlo, se produjo una hemorragia extrema. El equipo debía controlar el sangramiento y cerrar una lesión de considerable tamaño en el corazón.

El paciente era obeso, circunstancia que aumentaba la complejidad del procedimiento. Los cirujanos recurrieron entonces a una solución que exigía experiencia, conocimiento anatómico y capacidad para tomar decisiones bajo presión: utilizar parte del pericardio, la membrana que envuelve el corazón, para cubrir el defecto y facilitar su sutura, lo cual funcionó, explica Valdés Rodríguez.

Seis años después de aquella intervención, el cirujano todavía la recuerda con precisión. También conserva el interés por publicar el caso, aunque la pérdida de las fotografías que documentaron la operación ha dificultado esa posibilidad. “Es un paciente que nunca vamos a olvidar por la rapidez con que se presentó y que se logró el objetivo final, que fue salvarlo”, afirma.

La historia parece excepcional, pero para Valdés Rodríguez resume buena parte de lo que significa ejercer la cirugía general: reconocer rápidamente el peligro, decidir con precisión y actuar antes de que el organismo pierda la batalla.

LA MEDICINA DE LOS SEGUNDOS

No es casual que el trauma y las hemorragias ocupen un lugar central en la trayectoria profesional del especialista. Durante un cuarto de siglo ha atendido pacientes que llegan al hospital después de accidentes y otros eventos traumáticos, muchos de ellos jóvenes y en plena vida productiva.

“Realmente salvar a personas que llegan con una hemorragia incluso en ocasiones masiva, significa algo importante para la vida de un médico”, sostiene.

En esos casos, el tiempo constituye un factor determinante.

Una hemorragia no controlada puede deteriorar rápidamente al paciente. Por eso, identificarla y establecer la conducta terapéutica con rapidez resulta esencial.

Precisamente en esa necesidad se sustenta una de las principales investigaciones desarrolladas por el cirujano y su equipo: el diseño de una guía de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de pacientes con shock hemorrágico traumático.

El estudio, desarrollado mediante una investigación dividida en varias etapas, permitió unificar criterios para la atención de estos enfermos y reducir la variabilidad en las decisiones médicas.

La propuesta contribuyó, además, a mejorar indicadores de calidad asociados con la estadía hospitalaria, las complicaciones y la mortalidad.

Pero el aporte que Valdés Rodríguez considera de mayor relevancia está relacionado con la utilización más eficaz del método clínico.

En pacientes politraumatizados, determinadas pruebas de imagen pueden demandar tiempo y recursos. La tomografía y la ultrasonografía resultan herramientas importantes, pero el traslado del paciente y la espera para obtener determinados resultados pueden convertirse en un factor de riesgo cuando existe una hemorragia grave.

La investigación incorporó índices predictivos que permiten orientar con mayor rapidez el diagnóstico de la hemorragia y establecer oportunamente la conducta médica.

No se trata de prescindir de la tecnología. Se trata de utilizarla cuando realmente aporta valor y, al mismo tiempo, recuperar toda la capacidad diagnóstica del examen clínico.

El cuerpo habla. El médico debe saber escucharlo.

UN CIRUJANO DE VOCACIÓN PRÁCTICA

Valdés Rodríguez llegó a la cirugía general atraído precisamente por esa posibilidad de intervenir de manera directa sobre el problema. “Siempre me han gustado las cuestiones prácticas de la medicina”, explica.

La especialidad, según su visión, permite realizar una acción y observar de manera relativamente inmediata sus consecuencias sobre el paciente. Esa relación entre decisión y resultado terminó convirtiéndose en uno de los principales motivos para elegirla.

También la investigación encontró espacio dentro de su trayectoria.

Para el especialista, ambas actividades se complementan: la práctica cotidiana revela problemas que necesitan respuestas y la investigación permite convertir esas experiencias en herramientas capaces de mejorar la atención médica.

CUANDO EL PROCEDER NO ALCANZA

Sin embargo, ninguna guía, tecnología o experiencia puede garantizar siempre un desenlace favorable.

Hay pacientes que llegan en condiciones extremadamente graves. Otros presentan lesiones incompatibles con la vida. Y entonces el cirujano enfrenta la otra cara de su profesión. “Realmente es doloroso”, admite al hablar de la pérdida de un paciente.

Después de 25 años, el dolor no desaparece.

La experiencia permite comprender que la muerte también forma parte de la práctica médica, pero no la convierte en algo sencillo. “Nos duele y se hace lo imposible por impedir que esto suceda”, afirma.

No obstante, en el Hospital Provincial de Sancti Spíritus, Manuel Felipe Valdés Rodríguez continúa entrando al quirófano. Cada paciente llega con una historia diferente. Algunos necesitan una intervención programada; otros irrumpen en la urgencia con el cuerpo convertido en una pregunta que debe responderse de inmediato.

El cirujano sabe que no todas las historias terminan como la de aquel hombre cuyo estilete había atravesado su corazón; pero también sabe que la medicina comienza, muchas veces, allí donde todavía existe una posibilidad.

Y mientras esa posibilidad permanezca abierta, en algún punto del quirófano habrá unas manos dispuestas a intentarlo.

No te pierdas nada. Únete al canal en WhatsApp de  Radio Sancti Spíritus.

#

Noticia,  En Audio,  Salud,  Sancti Spíritus ,  ,  ,  

Deja un comentario

Aún no hay comentarios. Sé el primero en realizar uno.

También te sugerimos

Programación en vivo
Ahora:

Sigue a Radio Sancti Spíritus