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Síndrome de los puntos cerrados resurge en Sancti Spíritus

Síndrome de los puntos cerrados resurge en Sancti Spíritus Ante las acciones de control, el síndrome de los puntos cerrados, ha echado raíces.

El síndrome de los puntos de venta  cerrados ha vuelto a resurgir en Sancti Spíritus.

El fenómeno no es nuevo. Ha ocurrido cada vez que el control estatal ha intentado llamar al orden y enfrentar violaciones de diferente naturaleza, casi siempre por infracciones de precios.

La práctica más reciente y masiva, de cerrar puntos de venta en Sancti Spíritus ya dura días desde que comenzaron los ejercicios integrales a los actores económicos en torno a tres asuntos: precios, control fiscal  y pagos electrónicos.

Unos se han cerrado a instancias de los organismos estatales vinculados con el control económico que participan en el ejercicio, liderado por el gobierno y el Partido. Pero esos son los menos, aunque cifras preliminares hablan de decenas de lugares cerrados por distintas irregularidades e ilegalidades.

Los más se han auto cerrado para evitar las medidas que se adoptan al paso del ejercicio, que incluye multas de miles de pesos cuando se comprueba in situ una violación equis, aun cuando el objetivo es, esencialmente, dialogar según se anunció al comienzo del mismo.

También se han autocerrado, según ha comprobado esta propia reportera por declaraciones de los dueños, a la espera de que pase esta fiebre o esta racha  de control o porque de los propios participantes del ejercicio se ha filtrado por qué zona pasan cada día en una suerte de contubernio o corrupción para decirlo con la palabra que lleva.

Como dije antes. No es la primera vez que se cierran puntos en Sancti Spíritus. El fenómeno se hizo recurrente al calor de los ejercicios nacionales de prevención y enfrentamiento al delito y otras manifestaciones irregulares, entronizados en el propósito de corregir distorsiones.

Hace poco más de un año por esta propia emisora publicamos un comentario que aludía al tema bajo la tesis de que se trataba de una especie de ruleta de los puntos cerrados o el cuento del gato y el ratón. Entonces, si tan poco tiempo después la práctica de cerrar puntos se generaliza en Sancti Spíritus, es porque aquellas aguas, trajeron los lodos de hoy.

En otras palabras: en este lapso, los que cerraron volvieron a abrir casi detrás de que pasaran las inspecciones y el síndrome del no pasa nada y la impunidad se apoderó de los estantes de venta en una olímpica burla a la autoridad del Estado

Como señalé entonces: los ratones que serían los dueños de esos puntos particulares, se esconden bajo cualquier pretexto para cerrar su puesto de venta hasta que el gato de las inspecciones y el control pase. Reportes de la nueva Dirección Provincial de Supervisión a la inspección reconocen que de aquí hacia atrás el impacto de las medidas es casi imperceptible lo cual habla de inacción de los gobiernos locales.

Lo que pasa ahora es que el cierre de puntos ocurre en un contexto de más escasez y desabastecimiento estatal y en un momento neurálgico en el que confluyen parte de las nuevas medidas anunciadas por el gobierno cubano, sobre todo las relacionadas con liberar los precios bajo la ley del mercado de la oferta y la demanda y la que intenta concretar la obligatoriedad del cobro y el pago por pasarelas digitales.

Pero sobre estos fenómenos volveremos después tras los signos de estas interrogantes: ¿Cómo autorizar la liberación de los precios en un país de tanta escasez y donde siempre estos se han concretado a libre albedrío de cada cual pese a las restricciones estatales? ¿Cómo delimitar lo abusivo y especulativo de una tarifa si por ley cada cual puede vender a cómo le parezca?

Pero volvamos al punto donde se les complica  la existencia  a los consumidores. Sabedores de que son quienes sostienen en muy buena parte las cocinas de estos, los dueños de puntos, aunque los cierran a la luz del control, muchos los abren bajo el manto del mercado negro escondido en sus casas o expuestos en las redes sociales, hasta donde al parecer no llega el ejercicio integral

Y ahí es donde los consumidores tienen que pagar parece que hasta la peligrosidad de vender bajo riesgo. Eso y otros factores económicos que analizaremos después hacen que en horas un huevo haya subido  de cien pesos a 150 y más, y un pomo de aceite ronde los cuatro mil y hasta cinco mil pesos. Y aquí como impera la ley de la selva y el desespero, los consumidores tienen que pagar en efectivo.

Por este sendero entramos a uno de los asuntos más caóticos de este fenómeno. Ni los ejercicios integrales han logrado que se cumpla lo dispuesto sobre el pago en línea y aunque algunos puntos se han cerrado por esa razón, muchos de los que han logrado mantenerse en pie siguen la misma negativa a aceptar las pasarelas, o hacerlo por un alto por ciento de recargo

Informaciones del banco dan cuenta de que por estos días y bajo la presión del control algunos actores han acudido a reactivar sus cuentas fiscales o a abrirlas, pero aún son los menos si tenemos en consideración que los trabajadores por cuenta propia pasan los 20 mil en la provincia y las Mipymes rondan las 400, para no hablar de las vendutas ilegales y virtuales que deben duplicar esas cifras.

O sea que el síndrome de  los puntos cerrados, ha echado raíces. Por  el desgaste que significa y porque no hay un inspector por cada uno las 24 horas, abrirlos a base de control no parece tampoco lo más efectivo, sobre todo porque el estado no tienen con qué hacerle contrapeso a las ofertas que estos venden, pero valga más algo que nada.

La cuestión es ¿Cuántos quedarán así clausurados en serio? ¿Qué pasará con los que se autocerraron en esta especie de huelga no tan callada?  Las respuestas a estas preguntas, a diferencia de los puntos, están abiertas.

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