Javier Jiménez encuentra en Entre aguas un nuevo escenario
Fotos: Cortesía del Entrevistado
Por: Félix A. Correa Álvarez
(Tomado del portal de la Televisión Cubana)
Para Javier Jiménez, la llegada a Entre aguas no fue el resultado de una búsqueda personal ni de un proyecto que hubiera perseguido durante años. El llamado llegó a inicios del pasado año, cuando el equipo de dirección de la telenovela buscaba al joven que daría vida a Onel, un personaje para el que resultaba especialmente valioso que su intérprete fuera músico en la vida real. «Me dijeron que Felo, el director de la novela, estaba buscando un muchacho para interpretar a Onel y que le interesaba que este fuera músico en la vida real, de modo que pudiera interpretar en vivo y darle mayor realismo al personaje», recuerda.

Onel es un personaje para el que resultaba especialmente valioso que su intérprete fuera músico en la vida real
La elección también tenía otro elemento singular: el vínculo familiar entre Onel y Zulién encontraba un reflejo fuera de la ficción. Javier y María Laura Jiménez, intérpretes de ambos personajes, son hermanos en la vida real, una coincidencia que terminó aportando naturalidad a la relación entre los dos jóvenes en pantalla. «Felo se mostró interesado en verme y me invitó a participar en el proceso de casting y, bueno, finalmente, al cabo de un tiempo, recibí la noticia de que había sido seleccionado para el papel», cuenta.
Sin embargo, asumir el personaje implicaba para Javier mucho más que aprovechar sus conocimientos musicales. Aunque creció rodeado de personas vinculadas a la actuación, nunca había contemplado seriamente convertirse en actor. «Para mí significó una oportunidad genial, única para poder desarrollarme un poco más en mi carrera», afirma, pero reconoce que el anuncio lo tomó por sorpresa: «No era algo que hubiera pensado hacer jamás —actuar— ni que hubiera buscado; no era una meta para mí».
El entusiasmo por la oportunidad llegó acompañado de una responsabilidad que no pasó por alto. El respeto por el oficio y la incertidumbre ante una experiencia completamente nueva hicieron que el debut estuviera marcado también por la presión de responder a la confianza depositada en él. «El reto en sí mismo ya era complicado y sentí mucha presión», confiesa Javier. Y resume aquella primera experiencia con una frase que revela la dimensión del desafío: «Era la primera vez para mí en prácticamente todo a lo que me iba a enfrentar».

Javier Jiménez interpreta a Onel en la telenovela Entre aguas
—Cuando leíste el guion por primera vez, ¿qué fue lo que más te llamó la atención de Onel y qué te hizo conectar con él?
—Onel es una persona fuerte y sumamente peculiar, un tipo muy sensible y práctico, sensato y muy tolerante con los demás; una persona que sabe amar sin prejuicios y darle valor a las cosas que lo rodean en todo momento. Buen hijo, buen amigo y buen profesional, un niño con el foco bien puesto en las cosas que quiere conseguir.
«Creo que descubrir y admirar tantas cosas que tiene Onel, muchas de las cuales me gustaría tener a mí como persona, fue el principal motivo que me hizo conectar con el personaje y, al mismo tiempo, disfrutar de encarnarlo».
—Onel vive, literalmente, “entre dos aguas”: el conflicto de la separación de sus padres, las tensiones familiares y la búsqueda de su propio camino. ¿Cómo construiste emocionalmente un personaje que carga con tantas contradicciones?
—Gracias a Dios, nunca he tenido que lidiar con la separación de mis padres, pero algunos amigos cercanos sí, y he podido presenciar lo crudas y desgastantes que pueden ser estas situaciones y lo mal que resulta para todos a largo plazo, principalmente para los hijos.
«Siento una gran admiración por estos amigos que han sido capaces de crecer de la mejor manera posible en medio de una familia rota, y traté de tomar varias cosas de ellos y construir un Onel con ciertas cualidades suyas. Busqué crear un personaje que fuera distinto, que emocionalmente fuera inteligente, con mucha sensibilidad, acorde al oficio que practica y al tipo de educación que se recibe en una escuela de Arte, poniendo pequeños detalles que admiro de personas cercanas a mí, con cualidades que me gustaría tener en mi vida personal, e intentando construir una persona que actuara y reaccionara de manera opuesta a como quizá lo haría yo si enfrentara los mismos conflictos».

«Como Onel, llevo toda mi vida, desde los siete años, estudiando música y tocando el violín…»
—En la novela, Onel es músico. Curiosamente, en la vida real también lo eres y el violín ocupa un lugar importante en tu vida. ¿Cuánto de Javier hay en ese Onel artista?
—Fuera del apartado emocional y sentimental, sí, hay muchas cosas que tenemos en común, pues coincidimos en la manera de ver y entender ciertas cosas de la vida. Y es que la propia carrera ya implica mucho. Como Onel, llevo toda mi vida, desde los siete años, estudiando música y tocando el violín. Mi vida se construyó en torno a eso y hoy soy esta persona debido a eso. Para mí resultó algo más sencillo entender un poco la psicología de alguien como Onel y su manera de vivir. La similitud es inevitable y hay mucho de mí en el personaje, sobre todo en cuanto a la manera de razonar y realizarme en el ámbito profesional, y al valor que tienen en nuestras vidas los amigos y la familia.
—Hay una coincidencia muy especial en Entre aguas: compartes elenco con tu padre, Geoberti Jiménez; tu madre, Heydis Salazar; y tu hermana, María Laura Jiménez. ¿Cómo vivieron en familia esta experiencia tan poco común?
—Para mí es un privilegio. De hecho, fue el motivo principal por el que acepté participar en este proyecto: especialmente, compartir ambiente laboral y pantalla con mi hermana. En medio de la presión y tantas otras cosas que podía sentir, el saber que iba a compartir espacio con mi familia hacía que me olvidara un poco de los nervios y me enfocara en disfrutar el proceso y sacarlo adelante lo mejor posible.
«Después, bueno, fue una etapa bastante entretenida. La casa se transformó prácticamente en una mesa de trabajo más del equipo de realización: todos hablando constantemente de la novela, estudiando las cosas de cada uno, buscando y analizando elementos del guion y los personajes, y otras veces discutiendo sobre los puntos de vista de cada uno. En general, fue una experiencia, aunque algo rara y poco común, bastante divertida.
«Además, debo decir que tanto mis padres como mi hermana me ayudaron muchísimo en mi proceso y, al tener todos el pensamiento tan enfocado en lo mismo, nos servía para motivarnos y mantener la vista en la línea a seguir. En general, nos apoyamos todo el tiempo y nos retroalimentábamos unos a otros al estar viviendo este proceso como familia. Honestamente, es la experiencia más linda que me llevo del proceso de realización y de todo lo que ha traído después».

«…fue una experiencia, aunque algo rara y poco común, bastante divertida», confiesa Javier sobre la oportunidad de compartir elenco con su familia en Entre aguas
—Uno de los aspectos más interesantes de Onel es que rompe determinados prejuicios. Es un joven heterosexual que defiende sin reservas su amistad con un personaje homosexual, incluso cuando esa relación es cuestionada por quienes los rodean. ¿Qué mensaje crees que transmite esa postura?
—Este es uno de los puntos más interesantes y polémicos que ofrece la trama, sobre todo en cuanto a la opinión popular, y es uno de los puntos en común que tengo con el personaje.
«La relación entre Onel y Ulises va más allá de una simple amistad: son familia. Han estudiado y crecido juntos a lo largo de los años y cualquiera que haya pasado por el tipo de escuela —enseñanza artística— que ellos, entiende perfectamente lo que digo.
«Yo crecí, como Onel, en la Escuela Vocacional de Arte, donde conocí a la mayoría de los amigos reales que aún mantengo hoy. Toda la primaria y la secundaria las cursé allí con las mismas personas y luego, también juntos, continuamos el nivel medio hasta graduarnos. Esas personas, a día de hoy, veinte años después, siguen siendo mi familia, y comparto más vínculos con ellas que incluso con personas de mi familia sanguínea. Tanto hombres como mujeres dejan de ser solo amigos y se convierten en una parte crucial de tu vida —familia— y, con el paso de los años, no existe siquiera la posibilidad de un interés amoroso, sin importar cuál sea la orientación sexual de cada uno. Al menos, en mi experiencia.
«Esta es otra de las cosas que me atraparon de Onel: su relación de hermandad con Ulises, que es inalterable, sea cual sea la situación. Tengo amigos, homosexuales y heterosexuales, con los que tengo el mismo tipo de relación que Onel y Ulises: un vínculo tan real y tan fuerte que nada de fuera puede cambiarlo. Amigos que son familia, con los que he crecido desde niño, a los que amo y admiro y quiero tener siempre a mi lado por lo que han significado en mi vida.
«Creo que este tipo de temas son importantes de tratar. Muchas veces dejan evidenciado cuánto nos queda por evolucionar a nivel social y lo enquistados que se mantienen los pensamientos homófobos y machistas a día de hoy en la sociedad en que vivimos, en la cual está mal visto que dos hombres que se quieren, se importan y se respetan se lo demuestren.
«Necesitamos entender cuán importante es estar con las personas que amamos y valorarlas, hacerles sentir lo importantes que son para nosotros y estar siempre para ellos. Si la orientación sexual de alguien cercano a ti define tu relación con esa persona, entonces tienes un problema».

«La relación entre Onel y Ulises va más allá de una simple amistad: son familia…»
—¿Consideras que historias como esa ayudan a desmontar estereotipos que todavía persisten en nuestra sociedad?
—Pienso y espero, por Dios, que sí. Creo que son temas que ya para esta época deberían haber sido asimilados hace mucho.
«Hay aún muchos pensamientos retrógrados y tontos que no nos dejan avanzar como seres humanos y apreciar muchas de las cosas geniales que nos rodean. Y no solo digo en cuanto a la homofobia y el machismo; también queda mucho rastro de racismo: pensamientos demasiado idiotas para los tiempos que vivimos y que muchas veces se saltan toda norma de educación formal y respeto.
«Considero que hay cosas sagradas en la vida que jamás deberían verse afectadas por prejuicios o comentarios malintencionados que resultan tan desagradables. Me parece necesario mostrar y tocar este tipo de temas y seguir trabajando para erradicar lo que queda de estos pensamientos ignorantes y, de igual manera, elevar el nivel de respeto y educación formal que, con el paso del tiempo, se ha deteriorado tanto en nuestra sociedad».
—Entre aguas ha generado mucho debate en redes sociales. ¿Cómo has vivido la reacción del público?
Entre aguas ha tenido gran aceptación por parte del público, tanto dentro como fuera del país, y las personas encuentran siempre la manera de hacerte llegar sus comentarios y mensajes de cariño. Tanto en redes sociales como en YouTube o en las calles, las personas encuentran muy refrescante la propuesta de la telenovela y la están disfrutando a pesar de las dificultades energéticas.
«En mi caso particular, he recibido montones de mensajes preciosos, mucho cariño y aceptación. Las personas que se me han acercado siempre tienen un trato muy afable y comparten su entusiasmo con el resultado.
«Además, y es una de las cosas más lindas que me han ocurrido gracias a la novela, he tenido la oportunidad de volver a contactar con personas con las que no me comunicaba desde hacía tiempo y que, gracias a la novela, nos volvemos a acercar. Amigos y familiares fuera del país que han conectado con la novela, la siguen y se mantienen al pendiente de lo que ocurre.
«También me hacen mucha ilusión los comentarios hermosos que recibe toda mi familia a diario y el sentimiento de orgullo que puedo ver en mis padres, y que, al mismo tiempo, también siento yo al verlos —especialmente a mi hermana— desarrollarse de buena manera.
«En general, es una sensación muy especial que cada día voy viviendo, sintiéndome muy afortunado y agradecido».

Javier Jiménez
—¿Qué has descubierto sobre ti mismo gracias a Onel?
—En realidad, no sabría decir si he descubierto algo nuevo, pero sí he podido profundizar y reafirmar muchas cosas en las que llevo toda mi vida creyendo.
«Onel reafirma que el trabajo fuerte y el esfuerzo son siempre la opción correcta. Que la familia siempre es lo más importante y que debemos valorar y amar bien a las personas que tenemos con nosotros».
Más allá de la acogida de Entre aguas y de la experiencia inédita de compartir pantalla con su familia, Javier Jiménez parece quedarse con algo más profundo: la posibilidad de reconocerse en un personaje que, sin haberlo buscado, terminó confirmándole algunas de las certezas con las que ha construido su vida. Onel le permitió explorar la actuación, pero también reencontrarse con el valor de la familia, la amistad, el esfuerzo y la necesidad de mirar a los demás sin prejuicios.
Su llegada a la televisión pudo haber sido inesperada, pero Javier no parece dispuesto a renunciar a las posibilidades que esta experiencia ha abierto. Entre el violín, la música y ahora la actuación, prefiere no anticipar demasiado el camino ni poner límites a lo que pueda venir. «No sé qué me depara la vida para mañana», reconoce. Lo que sí tiene claro es aquello que espera encontrar en ese futuro: «Sea lo que sea que esté haciendo en el futuro, mi deseo es sentirme bien». Una declaración sencilla para quien acaba de descubrir, casi por casualidad, que también puede habitar otros escenarios.
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