El tabaco cubano constituye una fortaleza estratégica para el país, un hecho que no escapa a quienes pretenden cada día apretar más la tuerca que asfixia la economía cubana. Esta hostilidad convierte a las familias que cultivan la hoja en víctimas añadidas de los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra Cuba.
Los trabajadores de la filial cabaiguanense de la Empresa de Tabaco Torcido Sancti Spíritus dan fe de esta realidad. Debido a la falta de insumos esenciales para la terminación del producto —como anillos, cajas de madera y cajas de cartón— que el país no ha podido importarlos, se afecta directamente la producción y la comercialización del tabaco, uno de los rubros más emblemáticos de la economía cubana.