Campesinado de Cabaiguán, un baluarte que precisa mantener y fortalecer su protagonismo
Ha sido el campesinado cubano, baluarte indispensable en la formación y consolidación de la nacionalidad cubana, la idiosincrasia que nos define y la construcción y perfeccionamiento de la inmensa obra que ha sido esta revolución de poco más de 67 años, razón suficiente por la que la atención a este sector a sus principales insatisfacciones y sus más frecuentes demandas, ha ocupado a los dirigentes de nuestro país a todos los niveles.
Muestra de ello es que durante los meses de abril y mayo del presente año se realizó en nuestro municipio un proceso de intercambio con las juntas directivas de las 46 cooperativas cabaiguanenses, el cual fue organizado por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y la Delegación de la Agricultura, encabezado por el Gobierno y que contó además con el acompañamiento indistintamente de los organismos que tienen relaciones de trabajo con ellas.
Durante los debates, los principales planteamientos de los miembros de las juntas directivas se concentraron en la insatisfacción relacionada con el Decreto Ley 80 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el cual entró en vigor hace más de dos años y hasta la fecha no ha posibilitado la jubilación de ninguna persona perteneciente a este sector en Cabaigüán. ¿Cómo es eso posible? Se preguntará usted al igual que esta reportera.
Y para ser honesta, los análisis y argumentos escuchados no ofrecieron luces al respecto. Otras demandas más frecuentes, pero no menos importantes, son consecuencia del bloqueo económico y el cerco energético de los cuales es víctima nuestro país. La falta de combustibles y recursos materiales e insumos indispensables para incrementar cosechas, pues ya sabemos que con una yunta de bueyes, así sea por campesino, y con la venia de la naturaleza, no alcanzan para darle comida a un pueblo de más de 50.000 habitantes. Esto, por muy privilegiados que seamos por la calidad de nuestros suelos y la experiencia de nuestra gente. Pero la gran mayoría de los señalamientos de los campesinos cabaiguanenses obliga a mirar hacia adentro. El reiterado tema de los impagos, donde el número uno se lo lleva sin lugar a dudas la empresa láctea. Eso, sin dejar de mencionar acopio, el cual también se ha retrasado en algunos momentos, excediendo los 30 días para el pago pactado en los contratos, o la empresa agroindustrial Cabaiguan, o Frutas Selectas Sancti Spíritus, por solo mencionar algunos ejemplos.
La falta de efectivo, las violaciones de los contratos de la empresa láctea que pactó con las cooperativas el pago de la leche de sobrecumplimiento a 70 pesos y en el mes de abril. Sin previo aviso formal ni acuerdo entre las partes, decidió pagarla a 38, dejando sin estímulo a los campesinos que se esfuerzan para entregar producción por encima de lo contratado y la demora en ocasiones de más de un año del pago del estímulo del tabaco en MLC a los productores, sin lugar a dudas son realidades que hay que transformar desde dentro y que no requieren más recurso que el respeto a lo legislado hasta hoy.
Por otra parte, fieles a la honestidad y transparencia que caracteriza a este sector, los campesinos cabaiguanenses reconocieron que el 98% de las CCS no poseen áreas de uso colectivo, que el 5% de las cooperativas no cuentan con módulos pecuarios y las que lo tienen en su mayoría no cuentan con el pie de cría necesario para cubrir sus necesidades y las de su comunidad, y que igual cantidad de bases productivas cierran con pérdida en su balance financiero. debido a la disminución de las producciones y la poca comercialización de las mismas.
A ello debemos sumar que solo el 20% de las cooperativas tiene puntos de venta administrados o propios.
Aunque Cabaiguán es famoso por los niveles de cosecha que logra y sus aportes a la alimentación de los habitantes de otros territorios de la provincia y el país, Queda mucho por hacer en materia de cultura jurídica en este importante sector de la economía cubana. Muestra de ello es que el 90% de las cooperativas conoce del funcionamiento del comité de contratación, pero solo el 4% ha participado de forma presencial en las reuniones que se han realizado. Lo anteriormente planteado nos da la medida de que no todos los incumplimientos ni el desaliento que en ocasiones campea por su respeto están determinados por irresponsabilidades. o falta de compromiso de los campesinos. Tal y como hemos visto aquí, hay que quitarse el sombrero ante estos hombres y mujeres que, a pesar de todo, no dejan de hacer parir la tierra, alimentar a los suyos y desde su pedacito ayudar a crecer este país.
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