Ante restricciones, Cemento Siguaney no descuida el autoabastecimiento
En Vigía, la tracción animal lleva la voz cantante en todas las tareas productivas.
La producción de alimentos en la Empresa de Cemento Siguaney es una de las iniciativas para vencer el no se puede. Llegar a la zona de Vigía permite observar diversidad de cultivos en unas 40 hectáreas, donde se aprovecha al máximo cada palmo de tierra, incluidas las crías de ovinos, aves, vacunos y, más recientemente, la porcina.
El médico veterinario Eliecer Bravo Ramírez detuvo la actividad para contar sobre los resultados.
«Empezamos hace pocos meses; pero, como ves, estos cerdos tienen un buen desarrollo. Su estado físico es excelente. Ejemplares como estos no abundan por ahí. No hemos tenido tropiezos con la comida ni con el medicamento y todos los días aumentan de peso y tamaño».

A paso acelerado avanza la cría de cerdos para la ceba y en breve tendrán sus propias crías.
Acerca dela crianza de cerdos y programas futuros, añadió el veterinario:»Ahora tenemos 194 cerdos en período de ceba. También hemos avanzado en la reproducción: ya contamos con 10 cochinatas gestantes, y en unos tres meses tendremos nuestra propia cría».

Actualmente se trabaja en la ampliación de la nave de cerdos.
Leonardo Montoya Mejías llegó a la nueva nave hace unos siete meses.
«Trabajar aquí ha sido muy importante para mí. Me regocija dar mi aporte al autoconsumo de cerdos. No todo el mundo hoy puede hacer esto. Hay que trabajar de domingo a domingo, pero cada libra de aumento de peso de los cerdos nos da mucha alegría y el compromiso es seguir creciendo. Ya se levanta otra nave, y contamos con un biodigestor que nos permitirá pronto, con los residuales, producir gas para las cocinas de aquí y de la fábrica», apunta.
En tiempos bien complicados para conseguir alimentos y medicinas, contra viento y marea, se ha logrado aquí mantener el patio avícola. Orelvis Valladares explica cómo lo han mantenido:»Aquí se ha guapeado duro sembrando yuca. Hemos conseguido pienso, se ha producido maíz y soya, y trabajamos para recuperar el desarrollo que se alcanzó años antes. Ya incubamos pollitos y, con los gallos que tenemos para aportar producción, vamos poco a poco porque los recursos son pocos; pero saldremos a flote porque las gallinas van bien. Hoy nos queda un patio con 645 aves; además, vamos a comprar más animales».

Con alternativas y esmerada atención se ha logrado mantener las crías de aves.

Entre las novedades está la construcción de un biodigestor que posibilitará el abasto de gas para la cocción de los alimentos.
Cuando el combustible apenas llega, a causa del cerco petrolero impuesto a la nación por la actual administración norteamericana, en este autoconsumo de Siguaney dos yuntas de bueyes son la tabla salvadora. El boyero Evelio Morera Barceló lo reafirma:»Las yuntas son lo más importante para que esto esté así, bien limpio, sembrado y organizado. El buey para esta agricultura de pequeña escala es lo mejor. Hemos batallado por tener esto bueno. El petróleo está muy escaso. Aquí, con la tracción animal, sembramos, limpiamos los campos, preparamos suelos. Siempre hay mucho trabajo. Hacen falta más bueyes. Aquí me siento bien, solo que sería bueno que se pudiera elevar más el salario».
En este modelo de conseguir alimentos con independencia, destinados a mejorar la dieta de los obreros, la venta a los mismos y sus misiones como parte del sistema local de producción y comercialización, la empresa cementera de Siguaney es adelantada y de referencia en el país;mucho más en medio de una economía tan compleja, estos hombres con su buen hacer e iniciativas hacen valer la concepción de Raúl Castro de que sí se puede.
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