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Raúl Castro en el corazón de Sancti Spíritus (+ fotos)

Raúl Castro en el corazón de Sancti Spíritus (+ fotos) Raúl ha compartido con los espirituanos durante la celebración de los Actos Nacionales por el Día de la Rebeldía Nacional. Foto: Oscar Alfonso.

Aquella mañana del 5 de junio de 1985, la emblemática calle Llano amaneció vestida de pueblo. No era una visita cualquiera: por primera vez como Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el General de Ejército Raúl Castro Ruz cumplía su promesa de conocer, palmo a palmo, cada rincón de esta entonces joven provincia espirituana.

Lo había anunciado semanas antes, el Primero de Mayo, ante una multitud congregada en la Plaza de la Revolución Mayor General Serafín Sánchez Valdivia. Allí, sin aspavientos, calificó a Sancti Spíritus como provincia “magnífica” por sus resultados socioeconómicos y en la preparación para la defensa. Y como buen hombre de palabra, regresó.

Quienes lo vieron caminar despacio por el empedrado centenario, casi rozando las márgenes del río Yayabo, guardan aún hoy esa estampa imborrable. “Esa mañana le brillaban los ojos, el uniforme verde olivo; estaba risueño”, recuerda Inocencia Valdés, una de las tantas espirituanas que colmaron las aceras para saludarlo. No lo contaron: ella lo vio.

Durante tres jornadas consecutivas, el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias departió con el pueblo en los ocho municipios. No hubo protocolo rígido ni podios solemnes. En cada lugar, Raúl habló casi al oído, como aquel día desde el portal del Museo Municipal de La Sierpe, donde empezó con un cálido: “Les traigo un saludo de Fidel”.

Joaquín Bernal Camero, entonces primer secretario del Partido en la provincia, subraya el impacto de aquella visita: “Nos estimuló a trabajar más. Raúl reconoció el trabajo serio en la preparación para la defensa, y como prometió, estuvo de regreso a las pocas semanas”.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en el zoológico El Bosque, donde los pioneros conversaron con él con la frescura que solo la niñez sabe tener. Por un instante, el combatiente que aparecía en las fotos del Moncada y del Presidio Modelo se quitaba la boina para ponérsela a uno y otro niño. Luego continuó su recorrido por instituciones culturales, el Combinado de Productos Lácteos Río Zaza y la Escuela Militar Camilo Cienfuegos.

 

Al día siguiente, en Fomento, Cabaiguán y Trinidad, Raúl se interesó por el Plan del Médico de la Familia y otros programas socioeconómicos. El séptimo día, Yaguajay, Taguasco, Jatibonico y La Sierpe completaron el itinerario. En cada tierra, el pueblo le devolvió la cercanía con el afecto sincero de quien reconoce en sus dirigentes a hijos del pueblo.

Todo esto ocurría mientras el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan, espécimen de actor de segunda convertido en mandatario, veía conspiraciones comunistas hasta en la sombra. Pero aquí, en el centro de Cuba, un general de uniforme verde olivo caminaba despacio por las calles de una provincia que ya entonces demostraba que la defensa de la Revolución es tarea de todos.

Aquella visita de junio de 1985 no fue un hecho aislado. Fue parte del estilo de liderazgo que Raúl Castro aprendió desde la manigua revolucionaria y que nunca abandonó: escuchar al pueblo, palpar su realidad, estrechar su mano. Como recordara aquel Primero de Mayo las palabras de Tolstói —la guerra es contraria a la razón humana—, Raúl sabía bien que hay guerras necesarias: las que se libran por la independencia y la dignidad.

 

Y Sancti Spíritus, fiel a su historia, respondió como siempre: con el pecho abierto y la certeza de que cuando los dirigentes bajan al llano, la Patria se fortalece.

Fuentes: Escambray, Radio Sancti Spíritus, Cubadebate

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