Bancarización en Sancti Spíritus: el dilema de las colas kilométricas
En las puertas del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) de la cabecera provincial, las colas comienzan a formarse desde la noche anterior. Jubilados, amas de casa y trabajadores por cuenta propia esperan durante horas para acceder al limitado efectivo disponible en los cajeros y ventanillas. Escenas como esta se repiten a diario, a pesar del esfuerzo del gobierno por impulsar el uso de las tarjetas magnéticas y las transferencias electrónicas.
La bancarización, proceso estratégico para la modernización de la economía cubana, ha mostrado luces y sombras. En Sancti Spíritus, aunque cada vez más personas realizan pagos mediante la tarjeta y la banca móvil, persiste una dependencia del dinero en efectivo. Esta contradicción genera largas filas y tensión entre los usuarios.
“Llevo tres días viniendo a tratar de sacar dinero y solo hoy he podido —comenta Juana Pérez, vecina del reparto Olivos 1, quien necesita el efectivo para comprar medicamentos en una farmacia privada que no acepta tarjeta—. Entiendo que hay que avanzar hacia lo digital, pero mientras no todos los comercios y servicios estén preparados, seguiremos necesitando billetes y monedas”.
Las autoridades del Banco Central de Cuba han reconocido que la disponibilidad de efectivo constituye un reto logístico, agravado por las limitaciones del transporte, el recargo de las operaciones y los efectos del bloqueo económico estadounidense. En la provincia espirituana, la falta de una frecuencia estable en la recarga de los cajeros automáticos provoca que muchas de estas máquinas permanezcan fuera de servicio o con saldos insuficientes.
Directivos del Banco han explicado a la prensa que se están adoptando medidas como la ampliación de los horarios de atención en las sucursales más concurridas y el rediseño de las rutas de abastecimiento de efectivo. No obstante, reconocen que las colas se mantienen, sobre todo los fines de mes y principios de cada período, cuando se realizan los pagos de salarios y pensiones.

Por otro lado, usuarios jóvenes consultados señalan que la banca móvil, aunque útil, presenta limitaciones: fallas en la conectividad a Internet, interfaces poco intuitivas y la imposibilidad de realizar ciertos pagos sin acudir presencialmente al banco. Estas dificultades desincentivan el uso pleno de las vías electrónicas y empujan nuevamente a las personas hacia las ventanillas.
Especialistas en economía local consideran que la bancarización no puede ser un proceso meramente impositivo, sino que debe ir acompañado de mejoras reales en los servicios básicos: más puntos de acceso al efectivo, mayor estabilidad en las redes de datos y una educación financiera que reduzca el temor al uso de las tarjetas.
Mientras tanto, en Sancti Spíritus la paciencia de los ciudadanos se agota en largas filas bajo el sol. La transición hacia una economía menos dependiente del efectivo es necesaria, pero no será sostenible si no se resuelven las trabas cotidianas que hoy dificultan el acceso a recursos financieros básicos.
Fuentes: Escambray, Radio Sancti Spíritus, Redes sociales
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