Nelly, Madre y Maestra
Elena Marta García Adlington, madre del mártir José Mendoza García.
Grandes eran los sufrimientos cuando descubría la inteligencia de sus alumnos, perdida muchas veces por falta de recursos. Le dolía verlos abandonar la escuela sin terminar la enseñanza primaria. La maestra de Polo Viejo, primero, y de Güinía de Miranda, después, nunca se despojó de los atuendos de madre. Aquellos niños eran sus hijos también.
Su misión de enseñar la llevó a los parajes del Escambray, a desandar caminos intransitables, cruzar ríos, subir y bajar lomas. Frágil solo en apariencia: su fuerza interior se escondía en la dulzura del carácter. Con su verbo elocuente acusó sin reparos a los asesinos de su único hijo de sangre, al muchacho que le enseñó amar las nobles causas.

Elena Marta García Adlington es la madre del mártir José Mendoza García, Pepito. Pedagoga consagrada. En su casa de Casilda, donde vivió gran parte de la existencia, Nelly se rodeó de niños y adolescentes, las anécdotas llovían en cada encuentro, los consejos también, guiaba por las sendas de la virtud humana.
La Maestra de Casilda fue el título que le dio ese afán de educar. En su libro testimonio “Mi escuela de Polo Viejo” de su puño y letra se puede leer la dedicatoria a una persona que hasta el final de sus días estuvo a su lado.
“A la directora de la secundaria básica Victoriano Brito Prieto, de Casilda, Pastorita Nieves Madrigal, a quien admiro por la consagración contante a la escuela, cariñosamente, Nelly”.

Pastorita Nieves Madrigal.
“Tengo el orgullo, la satisfacción de haberla acompañado hasta el día de su muerte, de haberla apoyado en sus días más difíciles, y de haber sentido que me llamaba, aún muy enferma buscaba mi apoyo, yo le leía los libros que a ella le gustaban, conversábamos de todo, la pedagogía nos unía mucho, la escuela, la educación”, refiere Pastorita.
Y continúa con voz entrecortada acercándonos a la Maestra de Casilda.
“Muy ancianita, con 90 años, Nelly educaba con su palabra, educaba en la escuela cuando nos visitaba, en el círculo infantil, en las Asambleas del Poder Popular, educaba a su pueblo, yo pienso que Madre y Nelly y Maestra y Nelly es lo mismo, no hay diferencia”.
Hasta el final de sus días Nelly, la madre de José Mendoza García vivió aferrada a la estrella que defienden los hombres de buena voluntad. Vivió aferrada a su estirpe de maestra. Tanto es así que la escuela primaria Mario Guerra Landestoy, de Casilda, acogió sus honras fúnebres. Se cumplía su voluntad final.
“Todos los casildeños debemos recordarla, no solo como la madre de un mártir, sino como la madre de todos los casildeños, como la educadora ejemplar que llevaba en su corazón las dos cosas juntas: Madre y Maestra”.
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