Los “zapatos de loto” eran el calzado usado por mujeres chinas con los pies vendados, una práctica que comenzó en el siglo X y se mantuvo durante casi mil años. Eran pequeños, de unos 13–14 cm, confeccionados en seda o algodón y decorados con bordados, diseñados para acomodar los pies deformados por el vendado.