¿Mares en miniatura de Sancti Spíritus?
En el corazón de Cuba, lejos de las costas y del salitre, Sancti Spíritus guarda sus propios “mares en miniatura”. Ríos, embalses y presas configuran un paisaje donde la pesca de agua dulce deviene actividad económica relevante y tradición arraigada en la vida de sus habitantes.
La provincia cuenta con importantes recursos hídricos que han favorecido el desarrollo de la acuicultura y la pesca, entre ellos, embalses como Zaza —el de mayor capacidad en Cuba—, Lebrije y Felicidad, donde se concentra buena parte de la producción pesquera. Estas aguas interiores, cuidadas y aprovechadas durante décadas, permiten la captura de especies como la tilapia, la claria y la carpa, fundamentales para la alimentación de la población.

La pesca de agua dulce en Sancti Spíritus tiene un carácter dual. Por un lado, se encuentra la actividad organizada, vinculada a empresas estatales y cooperativas que garantizan la extracción, procesamiento y distribución del pescado; por otro, persiste la pesca recreativa y de subsistencia, practicada por pobladores locales que encuentran en esta actividad una fuente adicional de alimentos y, en muchos casos, un espacio de recreación y contacto con la naturaleza.
Para quienes viven en comunidades cercanas a ríos y presas, la pesca es, más que un oficio, una herencia que se transmite de generación en generación, donde el conocimiento de las corrientes, las temporadas y las técnicas se aprende desde edades tempranas. Las jornadas de pesca, muchas veces compartidas en familia o entre vecinos, refuerzan los lazos comunitarios y mantienen viva una identidad ligada al entorno natural.

En los últimos años, la acuicultura ha ganado protagonismo como alternativa sostenible para incrementar la producción de alimentos. La siembra controlada de especies, el manejo adecuado de los ecosistemas acuáticos y la incorporación de prácticas científicas han permitido mejorar los rendimientos en varios embalses espirituanos. Estas estrategias responden a la necesidad de diversificar las fuentes de proteína y fortalecer la seguridad alimentaria en el país.
Sin embargo, la pesca de agua dulce también enfrenta retos. Las variaciones climáticas, la sequía y el uso inadecuado de los recursos naturales pueden afectar la disponibilidad de agua y la calidad de los ecosistemas.
En este contexto, la educación ambiental y la participación comunitaria resultan esenciales. Diversas iniciativas en Sancti Spíritus promueven el cuidado de los cuerpos de agua, la protección de las especies y el uso responsable de los recursos.
El aporte de la pesca de agua dulce a la economía local es significativo. Además de abastecer mercados y centros de consumo social, genera empleo y dinamiza otras actividades asociadas, como el transporte y la comercialización. En un escenario económico complejo, cada kilogramo de pescado representa una contribución concreta al bienestar de la población.
Asimismo, la pesca se inserta en la cultura espirituana como símbolo de resistencia y adaptación. Frente a las dificultades, los pescadores han sabido reinventarse, aprovechar mejor los recursos disponibles y mantener viva una tradición que forma parte del patrimonio intangible de la región.
Fuentes: Escambray, Radio Sancti Spíritus, Cubadebate
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