Hachikō, el perro de raza Akita nacido en Japón en 1923, se convirtió en emblema de fidelidad al esperar durante casi diez años a su dueño fallecido en la estación de Shibuya. Su historia conmovió al país y al mundo, inspirando estatuas, homenajes y películas como Hachi: A Dog’s Tale. Hoy sigue siendo recordado como el perro más querido de Japón y un símbolo universal de amor incondicional.