Juan Emilio Hernández: un hombre de Ciencia
Más de cuatro décadas dedicadas a la docencia y la investigación avalan el desempeño del doctor en Ciencias Juan Emilio Hernández García, reconocido profesor de la Facultad Agropecuaria de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, quien recibió la Orden Carlos J. Finlay, en el contexto de la jornada por el Día de la Ciencia Cubana.
Este galardón se otorga a científicos e instituciones por méritos extraordinarios y valiosos aportes al desarrollo de las ciencias naturales o sociales en beneficio de la humanidad.
En la propia sede de la Facultad Agropecuaria de la universidad espirituana dialogamos con el reconocido profesor, quien ostenta, entre otros reconocimientos, las medallas José Tey, por la Educación cubana, Premio Nacional y Provincial del Citma, así como premios del Ministro y del Rector.
Cuando supo que recibiría esta condecoración, ¿que sintió?
Imagínese, no me lo esperaba, en primer lugar una fue propuesta de la Universidad donde hay tantos profesores con una vasta trayectoria y que pueden merecer esta orden y, en segundo, estar entre los seleccionados en el país para recibir tal condición es un grandísimo honor.
Para mí la Orden Carlos J. Finlay, más que un reconocimiento, constituye un compromiso de continuar investigando y seguir aportando al desarrollo de la ciencia en el país, es lo que he hecho siempre, y créame que lo amo y lo disfruto.
Cuando uno hace un análisis y ve cuántas personalidades en Cuba ostentan ese galardón, se dice: es un orgullo, es un honor, y se da cuenta que no han sido en vano los aportes a esta actividad.
Tuve el privilegio de compartir emociones con dos colegas de la Universidad de Sancti Spíritus, las doctoras en Ciencias Kolima Peña y María del Carmen Echevarría, que también fueron acreedoras de este reconocimiento.
Yo había estado en una oportunidad en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, volver allí ahora para recibir la Orden Carlos J. Finlay y compartir con otros colegas de todo el país que investigan en esta misma área fue extraordinario. Además, resultó un momento especial porque nos honró con su presencia el ministro de Educación Superior, el Dr. C. Walter Baluja, ya le digo, fue maravilloso, fue un momento de especial connotación para mí.
Usted ha tenido una larga trayectoria en la docencia. ¿Que asignaturas ha impartido a lo largo de estos años?
Me gradué en 1983 en la Universidad Central Marta Abreu de La Villas, allí me inicié en la docencia impartiendo la asignatura de Microbiología Infecciosa, luego fui para Nicaragua y allí impartí Microbiología de los Alimentos, y con posterioridad ofrecí Higiene de los Alimentos y Salud Pública Veterinaria, que es la que imparto en estos momentos.
Tengo entendido que es oriundo de la provincia de Villa Clara. ¿Cómo llega Juan Emilio a la Universidad de Sancti Spíritus?
Llego a esta provincia en el año 1989, recién terminado mi programa doctoral, en aquel momento me designan venir hasta aquí para dirigir una Unidad Docente, que radicaba en la Empresa Pecuaria de Managuaco, la cual acogía a estudiantes de la carrera de Medicina Veterinaria de las provincias centrales de Cuba. Así es que llego a esta provincia y, como se dice por acá, bebí agua del Yayabo y me aplatané en estos predios.
Una vez aquí, me vinculé en aquel entonces al Centro Universitario José Martí, devenido desde 2014 en la Universidad de Sancti Spíritus, que lleva el mismo nombre, a partir de la integración de ambas universidades.
¿Cómo ha sido su tránsito por esta casa de altos estudios?
Aquí he transitado por diferentes responsabilidades, sin apartarme nunca de la docencia y la investigación, que, reitero, son mi pasión.
Fui director de Ciencia Técnica, después vicerrector que atendía Ciencia y Técnica y Relaciones Internacionales, también me desempeñé como vicerrector de Universalización, de Investigación y Posgrado y ahora atiendo la Comercialización y Exportación de los Servicios Universitarios.
Como parte de mi trayectoria laboral, he tenido la oportunidad también de compartir desde el ámbito académico experiencias con profesores y estudiantes de otros países, por ejemplo, he estado en España, México, Inglaterra, Colombia y Argentina. Desde el punto de vista de colaboración, estuve tres años en Nicaragua y en Venezuela en tres ocasiones, impartiendo docencia.
¿Qué ha sido para usted lo más significativo dentro de la Universidad?
Para mí lo más significativo ha sido lo que he aportado a la formación académica y preparación de nuevos profesionales, tanto en la modalidad de pregrado como en posgrado, y también lo que podido contribuir desde la gestión de la ciencia a la Universidad de Sancti Spíritus y a la propia provincia.
En estos momentos soy miembro de la Filial de la Academia de Ciencias de Cuba en Sancti Spíritus, integro además la comisión de grados científicos en tribunales nacionales en programas doctorales y de maestrías que compartimos con otras universidades del país.
¿Retos en lo adelante?
Ya casi estoy a punto de la jubilación, sé que hay que ceder el espacio a las nuevas generaciones, cuando llegue ese momento no pienso alejarme por completo de las aulas y laboratorios de la Universidad de Sancti Spíritus, porque eso es lo que he hecho toda la vida: impartir docencia e investigar, y eso lo amo y lo disfruto.
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