2026: El desafío de los espirituanos que aman y fundan
Queda atrás el 2025, un año difícil en demasía; que intentó arrebatarnos todo: hasta la esperanza. Es una realidad que duele, y a la que no está ajena la máxima dirección del país, como lo reconoció Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del Sexto Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura, donde señaló:
“Vivimos un momento extremadamente complejo para la economía y la vida cotidiana del pueblo, que exige respuestas más profundas, rápidas y responsables”.
Y a seguidas, también el presidente cubano subrayó: “No se trata de una crisis más: es la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo, en un contexto incierto y peligroso para los objetivos de proteger la paz, promover la cooperación y avanzar en la justicia social, entre otros asuntos vitales de la agenda internacional”, manifestó el Presidente Díaz-Canel.
En medio de todo este panorama, la mayoría de los cubanos y de los espirituanos, en particular, confirmamos durante el 2025que no deponemos las armas. Y sépase, no son meras palabras, como hay quien pudiera pensar. La práctica, siempre sabia, demostró de qué madera estamos hechos los cubanos que amamos y fundamos, ante la mirada de quienes odian y deshacen; esos dos bandos los conoció perfectamente José Martí, durante la organización de la Guerra Necesaria.
Y en aquella pelea del Maestro a favor de la unidad, y por construir puentes entre los probados guerreros y los paladines por nacer, encontró en el Mayor General Serafín Sánchez Valdivia un hombro firme adonde asirse, mientras batían los vientecillos mezquinos de la traición.
Sin minimizar, en modo alguno, nuestros errores y deficiencias; vale acentuar que durante 2025 el Gobierno de Estados Unidos, como tantas veces, nos la volvió a poner difícil con un propósito bien sabido: pulverizar la Revolución cubana. Y en función de ese avieso objetivo, la administración de Donald Trump tensó las cuerdas del bloqueo económico, comercial y financiero como le vino en ganas, y la evidencia la conocemos de memoria: interminables apagones, carencia de medicamentos, inflación desbocada…
A lo interno, la máxima dirección política de la isla caribeña convocó al debate y análisis del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía. Este proceso, extendido desde mediados de noviembre hasta el 30 de diciembre a nivel de país, cedió la palabra a la participación popular, que aportó ideas valiosas en aras de su perfeccionamiento.
Queda atrás el 2025; un año en extremo complejo para la economía cubana y, por extensión, para nuestras familias, que durante el 2026 seguirán dando pelea a favor del proyecto de país que nos quisimos dar y construir. Y en la consecución de ese empeño, aún inconcluso, estaremos bajo la mirada de Fidel, cuyo centenario conmemoraremos el 13 de agosto. Para los cubanos dignos, deviene aliento y privilegio contar con el legado del líder, del guerrillero que nos enseñó que es posible vencer los imposibles.
¡Bienvenido el 2026!
¡Espirituanos y espirituanas, FELICIDADES!
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