Yosdany Morejón, el cazador de historias devenido noticia
Foto: Tomada de su perfil en Facebook
«Los huesos en los olivos. El lamentable asesinato en Guayos, Cabaiguán, donde el cadáver fue encontrado debajo de la losa de un baño. Me gusta sobre todo que las personas presten atención a lo que yo digo. Y la mejor forma de lograrlo es con ese tipo de temas».
Es Yosdany Morejón Ortega una de las firmas periodísticas más habituales de nuestro éter.
«La prensa cubana necesita eso. Y además el pueblo confía en mí para esclarecer estos temas que son difíciles. Pero sí, a veces busco ese sensacionalismo, pero para eso, para que las personas presten atención, no se vayan por la bola de trapo, como se dice, y tomen de primera mano de los medios oficiales la verdad de lo que ha sucedido».
Con ese estilo, crea historias, hurga en sucesos menos visibles en los medios públicos, desafía no haber salido de la academia periodística, se reinventa.
«Me licencié en Español Literatura, que me dio mucha cultura general. Un día me proponen en Radio Vitral que hacía falta periodista, que si me interesaba asumir como periodista, y siempre me gustaron los retos profesionales. Matriculé aquí en Radio Sancti Spíritus en un curso de formación periodística con Elsa Ramos, de habilitación periodística, y poco a poco fui aprendiendo con el paso del tiempo. Yo creo que la primera información que logré escribir, que yo dijera me quedó bien, me demoró un año aproximadamente. Dominar esta profesión es muy difícil, ni siquiera me atrevo a decir que la domino ni nada, pero hay algunas cosas que quedan mejor que otras, algunos géneros que se me dan mejor que otros. Y lo que he encontrado en la profesión sobre todo fue, o es, una forma de eliminar mi timidez».
De Radio Vitral, en el corazón de la ciudad de Sancti Spíritus, a la República Bolivariana de Venezuela. Yosdany Morejón Ortega se volvió la voz de Cuba desde esa otra latitud latinoamericana.
«Fue una escuela, indudablemente. Tenía que grabar para todas las emisoras nacionales y hacer una versión para Radio Reloj. Nunca dejé de entrar ni un solo día. Me decían que era la primera vez que un periodista lo lograba. Que lo logré porque salí de una emisora municipal, que había que trabajar todos los días y te haces ese hábito y traté de mantenerlo en Venezuela. Disfruté muchísimo, aprendí mucho de Gianni López Brito. Tuve un gran colega al lado, un gran maestro».
Y una anécdota imborrable:
«O sea, salí a buscar comida realmente, tienes que comprarte la comida, tienes que vivir, tienes que comer. Y había un tiroteo bien cerca, había un enfrentamiento entre la policía local y allá en Venezuela dicen los malandros. Y una bala de ese tiroteo, una bala perdida, me rozó la oreja. Imagínate, ese sonido jamás se me va a olvidar. Parecía una tormenta que venía de atrás así hasta que impactó contra la reja del local donde yo estaba esperando al frente».
De regreso a casa, con ese susto, otras anécdotas y muchas enseñanzas, su firma se abrió paso por varias emisoras nacionales, Cubadebate y más tarde se afincó en Radio Sancti Spíritus, no solo con publicaciones para la antena, sino en su sitio web.
«A mí me interesó sobre todo seguir colaborando con Radio Reloj, porque si algo me enseñó en Venezuela, además lo que te dije, fue escribir ese minuto de Radio Reloj, que es tan, tan, tan sencillo, pero tan difícil a la vez, que una vez que lo logras es como que te enamoras, es como crear una obra todos los días, ese minuto, contar una historia, una noticia en 959 caracteres. Y además, esa es la verdadera escuela de un periodista, diría yo. Radio Reloj, esa escuela, ahí toqué. Las demás emisoras me llamaron, quisieron mantener el vínculo conmigo. Luego fui a Escambray un año y medio. Y cuando finalmente terminé ese año y medio en Escambray, pues ahí sí tuve que volver, ahí sí toqué todas las puertas porque tuve que decirles a todos que había terminado y que estaba de regreso en la radio. Entonces, bueno, todo el mundo me volvió a abrir las puertas, cosa que agradezco».
«Me fue gustando escribir, fue como otro reto que me planteé. Bueno, si hago radio, puedo escribir, nunca imaginé. Para mí es el más difícil de todos esa prensa escrita. Es pasarte cinco, cuatro, seis horas para lograr un reportaje y hasta más. Y entonces me gustó ese lenguaje audiovisual que fui aprendiendo desde Venezuela y quise probar. También vi que la forma de hacer audiovisuales, no solo en la provincia, en el país, hace un tiempito atrás era como muy rígida, como muy esquemática, que hacía falta otra cosa, tipo plan youtuber, más cercano a la gente. Y eso es lo que traté de llevar. En Escambray fue un tanto serio al principio, pero me fue dando esa confianza que gané para después entonces llegar al mochilero acá en Radio Sancti Spíritus, que es más desenfadado».
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