{"id":76176,"date":"2026-07-31T05:17:59","date_gmt":"2026-07-31T09:17:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiosanctispiritus.cu\/es\/?p=76176"},"modified":"2026-07-30T21:52:05","modified_gmt":"2026-07-31T01:52:05","slug":"miguel-alexander-concepcion-la-cirugia-como-destino-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiosanctispiritus.cu\/es\/miguel-alexander-concepcion-la-cirugia-como-destino-video\/","title":{"rendered":"Miguel Alexander Concepci\u00f3n: La cirug\u00eda como destino (+ Video)"},"content":{"rendered":"<p>La puerta del sal\u00f3n de operaciones se cierra lentamente y, durante unos instantes, el silencio parece imponerse sobre los pasillos del Hospital Provincial Camilo Cienfuegos. Del otro lado queda una familia pendiente de cualquier noticia; dentro comienza otra batalla. All\u00ed no importan la hora, el cansancio acumulado ni los problemas personales. Sobre la mesa de operaciones hay un ser humano cuya vida depende de un equipo m\u00e9dico que debe actuar con precisi\u00f3n, rapidez y serenidad.<\/p>\n<p>Ese escenario ha acompa\u00f1ado a Miguel Alexander Concepci\u00f3n L\u00f3pez durante m\u00e1s de un cuarto de siglo. Especialista de Segundo Grado en Cirug\u00eda General y jefe del servicio de esa especialidad en el principal centro asistencial de Sancti Sp\u00edritus, ha construido una carrera marcada por la disciplina, el estudio permanente y una profunda vocaci\u00f3n de servicio.<\/p>\n<p>No habla de heroicidades ni pretende engrandecer una profesi\u00f3n que considera, ante todo, un compromiso con la vida. Quiz\u00e1 por eso sorprende cuando confiesa que la cirug\u00eda no fue un sue\u00f1o de infancia ni una meta trazada desde los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como muchos j\u00f3venes, comenz\u00f3 la carrera con la aspiraci\u00f3n de convertirse en m\u00e9dico. El camino hacia la cirug\u00eda apareci\u00f3 despu\u00e9s, casi de manera natural, mientras avanzaba por las aulas universitarias y descubr\u00eda la complejidad del cuerpo humano. \u00abNo fue algo que tuviera previsto antes de estudiar Medicina. A medida que fui progresando me di cuenta de que lo que realmente me gustaba era la cirug\u00eda general\u00bb, recuerda. Aquella decisi\u00f3n terminar\u00eda definiendo el resto de su vida profesional.<\/p>\n<p>Hablar con Miguel Alexander es descubrir a un hombre que prefiere explicar antes que impresionar. Escucha cada pregunta con atenci\u00f3n y responde sin dramatismos, incluso cuando aborda asuntos que para cualquier persona resultar\u00edan estremecedores. Tal vez esa serenidad sea una de las herramientas invisibles que todo cirujano aprende a desarrollar con los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Alrededor de la profesi\u00f3n sobreviven innumerables mitos. Uno de los m\u00e1s populares asegura que las manos de un cirujano jam\u00e1s pueden temblar. \u00c9l sonr\u00ede discretamente antes de responder. Explica que la precisi\u00f3n constituye un requisito indispensable, porque cualquier movimiento durante una intervenci\u00f3n puede marcar la diferencia entre el \u00e9xito y el fracaso de un procedimiento. Sin embargo, desmonta la idea de que el cirujano sea un ser inmune a las emociones.<\/p>\n<p>\u00abYo creo que a todos los cirujanos nos ha temblado la mano alguna vez\u00bb, dice con absoluta naturalidad. No habla \u00fanicamente del movimiento f\u00edsico provocado por la tensi\u00f3n, sino del respeto que impone enfrentarse por primera vez al cuerpo humano.<\/p>\n<p><iframe title=\"Miguel Concepci\u00f3n: el cirujano que se gan\u00f3 el coraz\u00f3n de su pueblo\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/muD2Zpscoio\" width=\"825\" height=\"464\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>La imagen de abrir una cavidad, descubrir \u00f3rganos y tejidos o intervenir estructuras vitales produce un impacto que ning\u00fan estudiante olvida. Con el tiempo, explica, esa impresi\u00f3n inicial deja paso al conocimiento y a la comprensi\u00f3n del verdadero prop\u00f3sito de cada procedimiento.<\/p>\n<p>\u00abAl principio existe esa sensaci\u00f3n porque uno est\u00e1 descubriendo la anatom\u00eda humana, pero despu\u00e9s entiendes que todo lo que haces tiene un objetivo: ayudar a una persona y resolver un problema de salud\u00bb. Es en ese momento cuando el bistur\u00ed deja de ser un simple instrumento y se convierte en una herramienta para devolver oportunidades.<\/p>\n<p>La cirug\u00eda, insiste, exige mucho m\u00e1s que destreza manual. Obliga a estudiar constantemente, a mantenerse actualizado y a tomar decisiones en escenarios donde apenas existen segundos para actuar. Cada paciente representa un desaf\u00edo diferente y ninguna operaci\u00f3n es exactamente igual a otra, incluso cuando el diagn\u00f3stico parece repetirse.<\/p>\n<p>Las mayores exigencias aparecen durante las urgencias. Son pacientes que llegan sin previo aviso, muchas veces despu\u00e9s de accidentes o con lesiones que comprometen \u00f3rganos vitales. En esas circunstancias no existe el privilegio de planificar durante horas ni de analizar cada detalle con calma. El cirujano debe interpretar r\u00e1pidamente lo que ocurre dentro del organismo y actuar con la mayor eficacia posible.<\/p>\n<p>\u00abHay ocasiones en que tienes que encontrar de inmediato el sitio donde un paciente est\u00e1 perdiendo sangre porque sabes que detener esa hemorragia puede salvarle la vida\u00bb, explica. Son momentos en los que la experiencia acumulada adquiere un valor incalculable y donde el entrenamiento recibido durante a\u00f1os se convierte en el principal aliado.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-76178\" src=\"https:\/\/www.radiosanctispiritus.cu\/es\/wp-content\/uploads\/Dr-Alexander-Escambray.jpg\" alt=\"\" width=\"514\" height=\"771\" \/><\/p>\n<p>Aunque muchos consideran que la Cirug\u00eda General constituye una de las especialidades m\u00e1s dif\u00edciles de la Medicina, Miguel Alexander evita establecer comparaciones. Prefiere reconocer la complejidad de todas las ramas m\u00e9dicas. Un neurocirujano, un ortop\u00e9dico, un traumat\u00f3logo o un anestesi\u00f3logo enfrentan desaf\u00edos enormes cada d\u00eda. Sin embargo, admite que el quir\u00f3fano impone un nivel de tensi\u00f3n muy particular porque las consecuencias de una decisi\u00f3n incorrecta pueden manifestarse de manera inmediata.<\/p>\n<p>\u00abLo que hace compleja a la cirug\u00eda es el nivel de estr\u00e9s y las decisiones que tienes que tomar en ese momento\u00bb, resume.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de esa responsabilidad tambi\u00e9n existe una relaci\u00f3n muy especial con las familias. Mientras el equipo m\u00e9dico trabaja intensamente dentro del sal\u00f3n de operaciones, en los pasillos se libra otra batalla silenciosa. Padres, hijos, esposas o hermanos esperan noticias aferrados a la esperanza de escuchar que todo ha salido bien.<\/p>\n<p>El cirujano conoce perfectamente esa ansiedad. Sabe que los minutos parecen interminables para quienes aguardan del otro lado de la puerta y comprende la necesidad casi desesperada de recibir informaci\u00f3n cuanto antes. \u00abNuestra gente siempre quiere saber c\u00f3mo sali\u00f3 todo. A veces la ansiedad hace que los familiares intenten acercarse antes de tiempo, pero uno procura localizarlos y explicarles el resultado de la operaci\u00f3n tan pronto como es posible\u00bb.<\/p>\n<p>No existe satisfacci\u00f3n comparable con ese instante. Despu\u00e9s de varias horas de tensi\u00f3n, abrir la puerta del sal\u00f3n de operaciones y anunciar que el paciente evoluciona favorablemente transforma por completo el ambiente. Donde antes hab\u00eda incertidumbre aparecen l\u00e1grimas de alivio, abrazos y sonrisas.<\/p>\n<p>Para Miguel Alexander ese contin\u00faa siendo el mayor reconocimiento que puede recibir un cirujano.\u00bbCuando ves la alegr\u00eda de la familia y sabes que la persona va mejorando, sientes una satisfacci\u00f3n enorme. Ese es el mejor pago que existe para nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa misma profesi\u00f3n tambi\u00e9n obliga a convivir con derrotas que ning\u00fan m\u00e9dico consigue olvidar.<\/p>\n<p>La experiencia acumulada durante 26 a\u00f1os no ha logrado convertirlo en un hombre indiferente frente al dolor. Miguel Alexander Concepci\u00f3n sabe que la Medicina tiene l\u00edmites y que, incluso cuando se emplean todos los recursos disponibles, existen enfermedades y circunstancias que escapan a la voluntad del m\u00e9dico. Esa es, precisamente, una de las cargas m\u00e1s dif\u00edciles de llevar para quienes dedican su vida a intentar salvar a otros.<\/p>\n<p>Cuando se le pregunta por el momento m\u00e1s complejo de su carrera, no necesita buscar demasiado en la memoria. La respuesta aparece de inmediato: perder un paciente.<\/p>\n<p>Para un cirujano, explica, no existe una derrota m\u00e1s dolorosa que aquella en la que la persona no logra superar la enfermedad o las consecuencias de un trauma, a pesar del esfuerzo desplegado. Cada intervenci\u00f3n comienza con el prop\u00f3sito de resolver un problema de salud, pero no siempre el desenlace depende \u00fanicamente de la preparaci\u00f3n, la experiencia o la voluntad del equipo m\u00e9dico.<\/p>\n<p>\u00abCuando no puedes solucionar un problema porque las condiciones propias de la enfermedad no te lo permiten, es algo muy triste\u00bb, reconoce.<\/p>\n<p>Entre los recuerdos que conserva con mayor intensidad aparece la historia de un amigo cercano que sufri\u00f3 un accidente de tr\u00e1nsito. La gravedad de las lesiones oblig\u00f3 a realizar una intervenci\u00f3n compleja, pero el resultado no fue el esperado. En aquella ocasi\u00f3n, la responsabilidad profesional se mezcl\u00f3 con el v\u00ednculo personal, haciendo todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil aceptar el desenlace.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la operaci\u00f3n lleg\u00f3 uno de los momentos que m\u00e1s pesan en la vida de cualquier m\u00e9dico: comunicar una noticia dolorosa a una familia.<\/p>\n<p>Hay experiencias que no desaparecen con el paso de los a\u00f1os. Algunas permanecen como una marca silenciosa que acompa\u00f1a al profesional mucho despu\u00e9s de abandonar el hospital. Miguel Alexander reconoce que existen casos que recuerda especialmente, no por la complejidad t\u00e9cnica del procedimiento, sino por la historia humana que hab\u00eda detr\u00e1s de cada paciente.<\/p>\n<p>Pero si la profesi\u00f3n le ha ense\u00f1ado a convivir con la p\u00e9rdida, tambi\u00e9n le ha regalado momentos capaces de renovar cada d\u00eda la decisi\u00f3n que tom\u00f3 cuando era estudiante de Medicina. Para \u00e9l, esa recompensa tiene un valor imposible de calcular.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s por eso recuerda con tanta emoci\u00f3n uno de los homenajes m\u00e1s inesperados que ha recibido en su trayectoria profesional. No ocurri\u00f3 en una instituci\u00f3n cient\u00edfica ni en un acto oficial. Sucedi\u00f3 en su propia comunidad, en Santa Luc\u00eda, Cabaigu\u00e1n, durante uno de los per\u00edodos m\u00e1s complejos que ha vivido la humanidad reciente.<\/p>\n<p>En medio de la pandemia de la covid-19, cuando el personal sanitario enfrentaba jornadas extenuantes y una presi\u00f3n extraordinaria, sus vecinos decidieron agradecerle de una manera que jam\u00e1s imagin\u00f3. <a href=\"https:\/\/www.escambray.cu\/2021\/santa-lucia-le-regala-una-moto-a-su-medico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\">Organizaron una colecta y compraron una motocicleta para entreg\u00e1rsela como muestra de reconocimiento por su entrega.<\/a><\/p>\n<p>Miguel Alexander todav\u00eda recuerda aquella escena con emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hab\u00eda salido de una guardia en el hospital y, al llegar a su comunidad, encontr\u00f3 a los vecinos esper\u00e1ndolo. Ellos hab\u00edan preparado todo en secreto. La motocicleta estaba all\u00ed, rodeada por quienes hab\u00edan querido convertir la gratitud en un gesto concreto.\u00bbCuando llegu\u00e9 ya ten\u00edan todo preparado. Sent\u00ed algo en el pecho que hasta me costaba pronunciar palabras\u00bb, cuenta.<\/p>\n<p>La sorpresa tuvo un significado especial porque, desde su perspectiva, no hab\u00eda realizado nada extraordinario. Simplemente hab\u00eda cumplido con el compromiso que asumi\u00f3 como m\u00e9dico: estar donde hac\u00eda falta y ayudar a quienes necesitaban de \u00e9l en un momento particularmente dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Esa manera de entender la profesi\u00f3n explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 aquel reconocimiento lo conmovi\u00f3 tanto. No recibi\u00f3 el agradecimiento por una operaci\u00f3n espec\u00edfica ni por un caso determinado, sino por la huella dejada durante a\u00f1os de trabajo cotidiano.<\/p>\n<p>Hoy contin\u00faa utilizando aquella motocicleta para trasladarse al hospital. En apariencia es un medio de transporte; en realidad, representa una memoria permanente de la relaci\u00f3n que puede construirse entre un m\u00e9dico y la comunidad a la que sirve.<\/p>\n<p>Cuando la conversaci\u00f3n termina, no queda la imagen de un especialista distante detr\u00e1s de una bata blanca. Queda el retrato de un hombre que ha aprendido a combinar la firmeza necesaria para tomar decisiones dif\u00edciles con la sensibilidad imprescindible para comprender el dolor ajeno.<\/p>\n<p>Miguel Alexander Concepci\u00f3n L\u00f3pez seguir\u00e1 entrando a los salones de operaciones, atendiendo urgencias y enfrentando los desaf\u00edos de una especialidad que no concede demasiadas pausas. Cada paciente traer\u00e1 una nueva historia y cada intervenci\u00f3n renovar\u00e1 la responsabilidad asumida hace 26 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La cirug\u00eda le ense\u00f1\u00f3 que no todas las batallas terminan con una victoria, pero tambi\u00e9n que cada esfuerzo tiene sentido cuando al otro lado queda una persona con una nueva oportunidad.<\/p>\n<p>Porque para este m\u00e9dico espirituano operar nunca ha sido solamente intervenir un cuerpo.Ha sido acompa\u00f1ar una esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La puerta del sal\u00f3n de operaciones se cierra lentamente y, durante unos instantes, el silencio parece imponerse sobre los pasillos del Hospital Provincial Camilo Cienfuegos. Del otro lado queda una familia pendiente de cualquier noticia; dentro comienza otra batalla. All\u00ed no importan la hora, el cansancio acumulado ni los problemas personales. 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