{"id":50424,"date":"2025-07-17T04:31:49","date_gmt":"2025-07-17T08:31:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiosanctispiritus.cu\/es\/?p=50424"},"modified":"2025-07-16T22:15:02","modified_gmt":"2025-07-17T02:15:02","slug":"para-enfrentar-los-problemas-hay-que-reconocerlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiosanctispiritus.cu\/es\/para-enfrentar-los-problemas-hay-que-reconocerlos\/","title":{"rendered":"Para enfrentar los problemas hay que reconocerlos"},"content":{"rendered":"<p>En Francia hay mendigos. Tambi\u00e9n en Estados Unidos y, por supuesto, en Cuba, que pertenece a esta aldea global, marcada por polarizaciones sociales.<\/p>\n<p>Asumir esa realidad con todos sus matices, sus nombres y apellidos propios, evitar\u00eda que desaciertos de alto nivel como el de la ministra de Trabajo y Seguridad Social ante los parlamentarios cubanos, se repitan.  <\/p>\n<p>El propio presidente cubano Miguel D\u00edaz-Canel Berm\u00fadez lo dijo con todas sus letras: Para enfrentar y resolver los problemas hay que reconocerlos. La Revoluci\u00f3n no tiene que sentir verg\u00fcenza de los problemas porque ha demostrado fehacientemente que tiene una vocaci\u00f3n humanista para enfrentarlos y resolverlos\u201d. Fin de las citas<\/p>\n<p>Y los mendigos cubanos existen hace rato. Solo que en los \u00faltimos tiempos, en medio de nuestras carencias econ\u00f3micas, la inflaci\u00f3n galopante y otras torceduras, han aumentado y se han visibilizado m\u00e1s por obra y gracia de Internet.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos mendigos hay en Cuba? Nadie lo sabe. Primero, porque nunca los hemos contado desde esa perspectiva. Segundo, porque, aliados al eufemismo, los  hemos disfrazado bajo otras denominaciones, la m\u00e1s com\u00fan, la de deambulantes. Tercero, porque ha faltado la sensibilidad institucional, como en el caso que nos ocupa, para mirarlos tal cual son; esa sensibilidad por la que aboga el mandatario cubano <\/p>\n<p>Y no son exactamente lo mismo porque la mendicidad es una condici\u00f3n m\u00e1s abarcadora, al margen de quienes vagan sin rumbo de un lado a otro. <\/p>\n<p>Los mendigos, los nuestros, no son un invento de los enemigos. Existen m\u00e1s all\u00e1 de la voluntad gubernamental para enfrentar el fen\u00f3meno y de las pol\u00edticas p\u00fablicas para mitigarlo, porque no todo se resuelve con el Sistema de Atenci\u00f3n a la Familia, ni con las ayudas de la Asistencia Social. De otro modo, no se hubiese hecho viral la reacci\u00f3n a las palabras de la ministra. Negarlos como hizo los borra como concepto y parte de la realidad cubana. Reducirlos a difrazados de mendigos, estigmatizarlos como alcoh\u00f3licos, buscavidas, oportunistas de ocasi\u00f3n&#8230; los criminaliza y, mucho peor, los generaliza, como si fuera, siempre, una elecci\u00f3n personal.   <\/p>\n<p>Si nos asimos al concepto de la Real Academia Espa\u00f1ola, la mendicidad est\u00e1 asociada a la marginalidad, los limosneros y hasta la pobreza y los necesitados. Entonces, nos debe preocupar no solo la imagen p\u00fablica de los que pernoctan en calles, paradas, terminales de \u00f3mnibus y rincones de cualquier lugar. Esos son apenas los visibles.<\/p>\n<p>Fuera de las calles, hacia dentro de sus hogares, a Cuba le han crecido los mendigos no declarados o, por lo menos, potenciales; los que no piden limosna, pero la reciben bajo el manto de la caridad o la solidaridad del vecino, ese don cubano que mitiga dolores y comparte un pedazo de pan o un plato de comida, no desde el basurero, sino desde la cocina.<\/p>\n<p>Y lo de la pobreza entendida tambi\u00e9n por mendicidad es preocupante. M\u00e1s all\u00e1 de lo que conciben per c\u00e1pitas oficiales, no es secreto que muchos cubanos viven debajo del umbral de la pobreza, bien porque dependen solo de una baja pensi\u00f3n o porque el salario no cubre las demandas de todos los miembros de la familia, mucho menos cuando hay ni\u00f1os, ancianos, enfermos; ya sea por la p\u00e9rdida de valor de la moneda nacional acentuada con la dolarizaci\u00f3n parcial, ya sea por el encarecimiento ascendente de la vida.<\/p>\n<p>No es secreto que no pocos cubanos padecen hambre porque sus ingresos no les permiten enfrentar los precios de la comida, mientras la canasta familiar est\u00e1 lejos de cubrir necesidades de alimentaci\u00f3n cotidianas y la mayor\u00eda no tiene para gastar m\u00e1s de cien pesos diarios solo en un pan. No es secreto que las familias tienen que ingeni\u00e1rselas para garantizar todo el componente diet\u00e9tico normal de un ser humano desde desayunos, meriendas, almuerzos, hasta comidas. No es secreto que miles de ancianos quedaron a la deriva ante la emigraci\u00f3n de quienes tienen la responsabilidad familiar de atenderlos. <\/p>\n<p>Absolutizar visiones nos hace da\u00f1o tambi\u00e9n. No todos los que bucean en los basureros lo hacen para evadir el fisco y no quiero pensar que nuestra pol\u00edtica tributaria sea tan fr\u00e1gil que precise hasta de los desperdicios y las latas escachadas. Tampoco creo que lo hagan en busca de comida porque en Cuba por pr\u00e1ctica no se bota el alimento que a veces ni siquiera alcanza. Porque los veo de cerca compruebo que buscan un pedazo de lata, una botella vac\u00eda, un equipo con desperfecto, una ropa sobreusada, con el prop\u00f3sito, no siempre de tomarse un trago de alcohol, sino de utilizar lo recogido o de buscarse unos quilos para comprar el alimento del d\u00eda, si lo logra vender.<\/p>\n<p>En medio de todo ello, est\u00e1n los ni\u00f1os, no los que limpian parabrisas, que deben ser menos, sino los que hacen vendutas en las calles, lo mismo aguacate que mamoncillo, lo mismo mango que ciruela para buscarse el dinero que sus padres no pueden darle.  <\/p>\n<p>Pero tanto como la existencia de los mendigos preocupa que desde la cartera ministerial que debe enfrentar el fen\u00f3meno se niegue su existencia, lo cual crea un problema conceptual: si no lo asumes, no lo atiendes, aunque menos mal que a\u00fan en Cuba la pol\u00edtica de la Revoluci\u00f3n es m\u00e1s grande que la estrechez de un ministerio y, en medio de un f\u00e9rreo bloqueo, ha podido mirar a sus vulnerables extremos.  <\/p>\n<p>Algo m\u00e1s preocupa: los aplausos de los diputados ante una declaraci\u00f3n fuera de lugar que revolvi\u00f3 con razones a una naci\u00f3n entera, sobre todo porque son ellos los traductores de la realidad nacional, los que representan el sentir de la mayor\u00eda y, como tal, deben reaccionar cuando algo lesiona el inter\u00e9s colectivo. Preocupan las falsas unanimidades si tambi\u00e9n se disfrazan de insensibilidad o no son capaces de discrepar en el momento que ocurre tal desconexi\u00f3n con la realidad nacional, aunque tranquiliza la postura inmediata del Presidente cubano sobre el suceso en particular.<\/p>\n<p>El episodio cerr\u00f3, desde mi punto de vista, con una salida decorosa: la renuncia de la ministra, quien reconoci\u00f3 su error tras un acto sin precedentes en la historia parlamentaria de la isla, pero no es este el \u00fanico acto de tal \u00edndole en relaci\u00f3n con la realidad social de la isla. <\/p>\n<p>Entonces habr\u00e1 que enfrentar con respuestas concretas el incremento de la mendicidad sin ropaje, tanto como a los insensibles disfrazados de ministros o funcionarios p\u00fablicos que se alejan del pueblo all\u00ed donde no suelen poner ni sus pies ni sus o\u00eddos.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Francia hay mendigos. 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