El corazón de un pueblo que late junto a su deporte
Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 cerraron sus imaginarias cortinas. Fueron muchas horas de café y desvelos, madrugadas interminables, horarios dislocados, y rutinas quebradas. Pero el sacrificio es una palabra que no comprendemos, porque no es trabajo cuando hacemos lo que nos place y nos motiva.
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