Edel Espinosa, el guajiro que hace de la tierra su vida


Edel es un dirigente campesino que predica con el ejemplo. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Edel Espinosa Martínez se afincó a la tierra por sucesos que su memoria no quieren recordar, pero que en La Cuchara nadie olvida. Corría el año 1998 y el vandalismo se ensañó en la finca de la familia, suceso del que el padre jamás pudo recuperarse.

Por decisión familiar en lo adelante sería Edel el responsable de que aquel escenario agrícola, enclavado camino a Pojabo y cerca de los predios agrícolas de Banao.

“De aquel instante a ser seleccionado para dirigir la Cooperativa de Créditos y Servicio (CCS) Ernesto Valdés Muñoz medió un suspiro, una decisión que provocó en mi interior un miedo enorme por la responsabilidad, pero mi anhelo de guajiro, de siempre de querer ver parir la tierra me tranquilizó”, dice con un verbo pausado, pero cargado de energía y sinceridad.

Desde hace casi dos décadas, Edel no conoce el descanso. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Cada palabra que regala lleva un manantial de enseñanzas. Cada palabra revela a un guajiro que siente un amor infinito por la tierra y los hombres que la cultivan.

De ello dan fe los más de 180 asociados de la cooperativa del municipio de Sancti Spíritus, que dirige desde hace casi dos décadas, una responsabilidad a la que llegó con apenas 24 años de edad. 

Atrás había quedado la Universidad Central de Las Villas donde se graduó de Ingeniero Mecánico Industrial y se adentraba en el ejercicio de la especialidad en la hoy Empresa Agroindustrial de Granos Sur de El Jíbaro.

Edel Espinosa Martínez nunca le ha exigido a sus productores lo imposible. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

 “Y ya voy por casi veinte años dirigiendo la cooperativa y fajado con la producción de la finca, suficiente tiempo para estar convencido de que en el ajetreo de hacer parir la tierra podrá escasear mucho de lo material y lo humano, como sucede hoy, pero nunca puede faltar  el trabajo”, refiere el dirigente campesino, un eterno insatisfecho.

“Se habla hoy  de muchas limitantes para producir, de problemas muy viejos que persisten pero los guajiros tienen sugerencias, ideas, conocimientos, todos imprescindibles para concretar soluciones, mas no se les escucha lo suficiente y el diálogo con ellos es intermitente. Nosotros sí asumimos el intercambio permanente con los productores, vital para un mejor trabajo, con resultados palpables en los surcos”.

La cooperativa que Edel dirige es altamente productora y con una economía sólida. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

La Cooperativa de Créditos y Servicio (CCS) Ernesto Valdés Muñoz fue creada con el triunfo de la Revolución y produce desde siempre viandas, granos, vegetales, hortalizas, frutales y desarrolla la ganadería mayor y menor y dentro de esta la actividad porcina, con resultados productivos positivos y una economía fortalecida.

“Aquí lo distintivo es que lo logrado es fruto del quehacer de muchos, sobre todo de los hijos y nietos de los fundadores, una herencia fuerte y segura con sangre joven que asumió el incremento de las áreas de producción y todos los programas, sumando las experiencias de los abuelos con los conocimientos y las nuevas maneras de hacer de esta generación”, expone Espinosa Martínez, para quien el ejemplo es la mejor forma de demostrar cuánto es posible lograr.

Para Edel, sembrar todo el universo de tierra es tarea primordial para él y sus guajiros. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

“En estas casi dos décadas dirigiendo la cooperativa nunca le he pedido a mis guajiros hacer lo imposible y mucho menos si no he sido capaz de materializarlo. Estimulo todas las variantes para labrar la surquería y sacarle alimentos, siempre que el destino final sea potenciar la producción de comida y defiendo el sudor de la gente que a diario abona la tierra con el trabajo.

“Al menos en esta CCS, cuando los campesinos cosechan y venden, la cooperativa les paga al momento, por la fortaleza financiera que tenemos. Lo demás es responsabilidad de la junta, encargada de que las empresas paguen y vuelve el dinero a la cuenta de la CCS. Eso suma estabilidad en el trabajo y confianza, vitales hoy”, refiere.

Edel es un convencido de que el sudor de cada día es la sangre vital para la tierra. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Con sus campesinos de la Ernesto Valdés Muñoz batalla para que todo el universo de tierra quede sembrado este año, “porque tierra vacía no da comida” – dice – cuando esboza la situación actúala del país, muy necesitado en estos momentos del empeño de los productores.

“Aquí el saludo de mis guajiros todos los días es la pregunta de qué hace falta y la respuesta te la dan desde el surco, actitud que dice mucho de estos hombres, en quienes confío plenamente. Con ellos sufro los traspiés y disfruto los logros”, refiere Edel, un presidente de cooperativa que con el respeto a sus guajiros logra una fortaleza en el colectivo para crecer desde todas las aristas.

“Un productor es bueno cuando abastece de la mejor comida salida del campo a su familia, la manera elemental para entregar entonces alma y sudor a los compromisos restantes, una de las enseñanzas que abrazo desde la cuna.

“Lo heredé de mi padre, quien fue un hombre laborioso de punta a punta. Nos dio con su sudor a mí y a mis seis hermanos  lo imprescindible para la vida y nos inculcó la importancia de estudiar como prioridad, por eso me gradué de Ingeniero Mecánico Industrial, profesión que me ha servido de mucho para dirigir y solucionar problemas en la cooperativa”.

Los hombres que dirige reiteran que Edel es campesino trabajador, honesto, justo e incansable.

“Los casi veinte años en estos ajetreos, con ese roce permanente con mis guajiros y con lo que desde muchacho siempre aprendí de mi progenitor y de toda la familia puedo afirmar una y otra vez que el sudor de cada día es la sangre vital para la tierra”.


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