jueves, 11 de marzo de 2010
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Olga Salanueva: trazos de una historia  
31/1/2010
Arelys García Acosta
La voz de Olga Salanueva deviene reclamo de justicia para los Cinco Héroes
La voz de Olga Salanueva deviene reclamo de justicia para los Cinco Héroes
La voz de Olga Salanueva llega para pintar de algún color sereno la historia de Cinco hombres, quienes sin delitos y sin pruebas permanecen retenidos injustamente en cárceles de Estados Unidos .

Todo el odio y la venganza del gobierno norteamericano ha caído sobre estos héroes, especialmente sobre Gerardo Hernández y René González , a quienes se les priva del derecho de ver a sus esposas Adriana Pérez y Olga Salanueva, respectivamente.

Una doble condena pesa sobre Olga, quien de manera permanente, la Oficina de Intereses de los Estados Unidos le negó la visa de entrada a ese país para visitar a su esposo, René González , condenado a 15 años de prisión. Tanto él como Gerardo Hernández, Antonio Guerrero , Ramón Labañino y Fernando González , penetraron organizaciones terroristas radicadas en el sur de la Florida para alertar sobre posibles actos terroristas contra Cuba.

Historias con tintes por momentos trágicos quedan en la memoria y en el tiempo.

Periodista: Los tres meses que estuvo Olga detenida en Estados Unidos dejaron recuerdos demasiados vivos, nunca definitivamente dormidos.

Esos momentos nunca se olvidan. La última vez que visité a Rene, él me hizo saber de la existencia de esa carta donde le proponían traicionar sus ideales a cambio de que a mí no me deportaran. Era realmente una amenaza, una amenaza que pronto se cumplió con mí detención. Cuando me arrestan comienzan hacerme proposiciones. Una de ellas era ir a ver a René.

Yo pensé inmediatamente que era el momento de verlo porque me daba cuenta de que realmente estaban planificando algo muy siniestro contra nosotros. Les dije que sí, claro, las intenciones de ellos era presentarme ante René en el estado deplorable en que me encontraba. Imagínate, una persona que estaba acabada de levantar, que no le permiten siquiera asearse, que por demás la llevan a una cárcel y le ponen un traje, el más sucio y deteriorado que pudieron encontrar, todo con el objetivo de presionarlo a él.

P: René ha calificado como un “detalle macabro” el hecho de haberle mostrado a usted con aquel uniforme naranja sucio y deteriorado.

Fue macabro, es cierto. Nos presentaron en un salón que tienen ellos preparados para las personas que deciden tener algún tipo de arreglo con la Fiscalía. Un salón muy bien preparado con un podio, un micrófono. Hasta allí condujeron a René, llegó rodeado de oficiales y cuando lo veo se me acerca, nos damos un beso y me dice: “¿Quién te detuvo?”, le dije: me detuvo Inmigración. Me dice: “Bueno, esta será la última vez que nos veamos en mucho tiempo porque están decididos a deportarte. Tenemos que enfrentar esta dificultad”. Luego, para levantarme un poco los ánimos me mira y me dice: “Te vez muy bien, te queda muy bien el color naranja”.

Llegó un momento que el naranja no lo soportaba porque durante esos tres meses todo era naranja, naranja era el traje que yo vestía, naranja era todo.
P: Tres meses de encarcelamiento fueron suficientes para perpetuar en su memoria la horrible realidad de las cárceles norteamericanas.

Suficiente. Viví un tiempo corto en ese mundo horroroso que son las cárceles norteamericanas. Yo estuve recluida en una cárcel estatal, y dentro de ella en una celda donde retienen a las personas que cometían indisciplinas graves, los aislaban en esa especie de hueco. No tenía ventanas, no te dejaban salir ni siquiera a coger sol, había muchísimo frío. Una gran parte del tiempo estuve sola, otra en compañía de personas nada confiables.

No tenías tranquilidad, era una celda donde existía una cámara que te vigilaba todo el tiempo. Al final de la celda existía un muro muy alto, después del muro estaba la tasa sanitaria y para hacer tus necesidades tenías que estar agachada todo el tiempo porque por la cámara te estaban observando; la ducha medía un metro cuadrado y con un muro y una cortina, era mucho la incomodidad.

Las cartas que hice durante estuve allí, ninguna se la entregaron a René, era una forma de aislarlo para que no supieran lo que estaba sucediendo conmigo. Las que él me escribía sí me llegaban. Entonces al darnos cuenta que querían establecer esa incomunicación, él decide escribirme diariamente, de ahí surge el diario. Coincide que ya iba a empezar el juicio.

En esas cartas previas al juicio me dice que me va a seguir escribiendo, incluso durante el juicio, ya en la Corte él me sigue escribiendo y me narra todo lo que está sucediendo allí.

Yo tenía la esperanza de estar presente en el juicio; pero el Gobierno de los Estados Unidos no lo quiso. Ellos querían presionar con esto a la familia para que René claudicara; pero no sucedió así.

Durante esos tres meses rebajé 30 libras, era una comida muy mala, que por demás le echaban mucha pimienta por arriba y yo tenía mis problemas de gastritis y me hacía mucho daño esa comida.

P: La lectura del diario de René debió parecerle una historia por momentos dantesca. ¿Qué pasajes de ese documento más le conmovieron?

Todo lo que está escrito en ese diario algún día se hará público para que realmente el mundo se dé cuenta de la tamaña injusticia que se ha cometido contra los Cinco y cómo se manipularon todas las evidencias, los testigos, el jurado y cómo fue el ensañamiento a la hora de dictar sentencia. En ese recuento no sólo están recogidos los hechos, también están los sentimientos de estos hombres.

El diario está con la narrativa de René, con el apoyo de todo ellos; pero también está con la parte humorística de Gerardo que nunca perdió el optimismo a pesar de saber que iba a ser severamente condenado, nunca perdió ese humor, esa picardía tan cubana y tan propia de él. El diario es una obra de arte hecha por los Cinco y en condiciones extremadamente difíciles.

P: ¿Cuál es la palabra que más se ha repetido Olga en estos últimos 10 años?

Resistir, es la palabra que más he repetido en los últimos 10 años, siempre tengo en cuenta que la resistencia de los Cinco y de nosotros los familiares ha sido ya una gran derrota para el enemigo, ellos son los que han sido derrotados.

A pesar de las condiciones difíciles en que se encuentran ellos, están ahí más firmes que nunca y con buena salud, no porque los hayan cuidado, no porque hayan tenido una atención médica especializada; sino porque han logrado tener una preparación física buena, para ellos es una prioridad estar física y mentalmente bien y con un optimismo muy grande.

P: A raíz de la visita de Ivette a su padre, René expresó: “Hay puertas que sólo un niño puede abrir y eso fue lo que hizo Ivette”. ¿El volver a verla fue como una medicina?

Su voz después de la visita de Ivette era mucho más alegre, más llena de vida. En las fotografías la mirada era diferente. Yo le decía a él: Las fotos antes de la visita de Ivette son diferentes a las que te tomaste después, veo una luz en tus ojos. Y me respondió: “Si tú supieras que todo el mundo me lo dice aquí, que me veo diferente”.

P: Alguien ha dicho que estar en familia es un derecho bendito. ¿El declararla inelegible no le parece que es una técnica de tortura psicológica muy refinada?

En la familia de René ellos vieron la oportunidad que no vieron en las demás, nosotros vivíamos allí. Aún no se conforman con la actitud de René. De una parte ha estado el ensañamiento y de la otra el amor, y ha triunfado el amor. Si bien nos han separado durante todos estos años, si bien me han negado la posibilidad de visitarlo y mirarle a la cara sólo unos minutos, no han alcanzado dañar nuestra esperanza, nuestro amor.

Como no han logrado amedrentarnos dicen: vamos a mortificarlos, vamos a lacerarlos hasta que René cumpla su sentencia, y 15 años en la cárcel son 15 años de la vida de una persona que se tiran por la borda.

Y cuando hablo de ensañamiento, también me refiero a Gerardo, estamos ante un caso aún más duro. Gerardo no ha tenido la posibilidad de ver a su esposa Adriana y es que tiene la condena más larga y extrema.

P: Los padres necesarios, los que hacen falta en la cotidianidad son los que se extrañan en su hogar y en el de Ramón y Antonio.

Esa ha sido la infancia que le ha tocado vivir a esos niños, conocer por qué sus padres son héroes y por qué no pueden ser esos padres que todos los días están en la casa, que te ayudan a estudiar, que están en los momentos más agradables de la vida, como los 15, los cumpleaños, los viajes a la playa, esos son los padres que ellos necesitan; pero que no ha sido posible.

P:¿Cuán difícil ha sido para Olga convertirse en el horcón de la familia y tener sólo dos brazos y un corazón para soportar esta sacudida del destino?

Para ninguna mujer es fácil conducir ella sola la educación de los hijos, dedicarse a la casa, ser fuerte y al mismo tiempo tierna. Reclaman todo de ti y no tienen para donde virarse. He tratado de que crezcan siendo personas no rencorosas, no llenas de odio, ni de temores; sino llenas de optimismo y de amor a pesar de todo lo que han hecho con su padre y sus compañeros de causa.

A medida que Ivette fue creciendo las preguntas que hacía fueron más difíciles de responder. Ella fue tratada por especialistas, por psicólogos. A veces me decía: “Mami, tengo miedo de que te lleven presa”. Estas son cosas que son muy dolorosas y que yo preguntaba ¿cómo puedo salir de esta situación, qué explicación voy a darle a sus dudas, a sus temores? Y de ninguna manera podía aislarla, tuve que empezar a darle respuestas razonables. ¿Cómo era posible, para ella que una persona buena estuviera presa?

P:¿Cómo definiría las familias de los Cinco ?

Nosotros somos ante todo seres humanos hechos de la misma química que están hechos todos los cubanos, que hemos aprendido de las generaciones que nos han antecedido, de la generación de nuestro Comandante en Jefe, Fidel. La realidad que nos ha tocado vivir ha sido y es dura; pero sobre todo las cosas lo que no podemos perder es la esencia de ser un buen ser humano.

   

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