COVID-19: Cuba en el colimador imperial


La Casa Blanca sigue teniendo a Cuba en el centro de su colimador imperial. Ha sido así durante más de 60 años, y no acaba de deponer las armas; de estas, la más cruel es, a no dudar, el cerco económico, comercial y financiero, recrudecido desde que el presidente Donald Trump llegó al Despacho Oval en enero de 2017.

Hoy, cuando el planeta vive la zozobra impuesta por la COVID-19; hoy, cuando el Papa Francisco ha llamado a flexibilizar las sanciones internacionales, la administración de Donald Trump le impide a Cuba la adquisición de medicamentos, insumos y equipos para enfrentar la pandemia.

Cada día llueven las evidencias al respecto. En días recientes, organizaciones suizas denunciaron que sus bancos se vieron obligados a bloquear las transferencias de donaciones destinadas a aliviar la situación de emergencia existente en Cuba, ocasionada por el coronavirus.

Los obstáculos vividos por nuestro país para acceder a medicinas y otros recursos sanitarios confirman que el lado más inhumano del bloqueo estadounidense se corporiza en la Salud Pública.

¿De cuál otra forma interpretar la imposibilidad de Cuba de comprar ventiladores pulmonares con varios de sus proveedores tradicionales, al ser adquiridas dos firmas fabricantes de estos equipos médicos por una compañía estadounidense? Duele saber que esos aparatos son imprescindibles para salvar la vida de los pacientes graves y críticos, víctimas del SARS-CoV-2.

A inicios de abril pasado, el embajador de Cuba en China, Carlos Miguel Pereira, denunciaba que el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos impedía a la empresa Alibaba llevar hasta la isla un donativo para combatir la Covid-19.

Según el diplomático, la firma norteamericana contratada para transportar hacia Cuba un lote de mascarillas faciales y kits de diagnóstico del nuevo coronavirus, declinó su encomienda bajo el argumento de las regulaciones del cerco hostil.

“El noble, descomunal y encomiable esfuerzo del fundador de Alibaba y de la Fundación Jack Ma, que había logrado llegar a más de medio centenar de países en todo el mundo, no pudo tocar suelo cubano, sin importar cuán necesarios podían ser esos recursos en apoyo a la batalla que libra la pequeña isla antillana asediada y bloqueada”, expuso en aquel momento Carlos Miguel Pereira.

Vale preguntarse, ¿a dónde fue a parar la exhortación de la dirección de la Organización Mundial de la Salud de poner la política en cuarentena? A la luz de los hechos, la administración de Donald Trump padece de sordera congénita, como sus predecesoras.

No obstante, gracias al empeño de Cuba, el Ministerio de Salud Pública cuenta con los recursos materiales para enfrentar la pandemia del coronavirus. Particularmente, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del MINSAP, ha asegurado que su país tiene disponibilidad de equipos, como los respiradores artificiales, para afrontar la situación actual.

El Gobierno de Estados Unidos sigue teniendo a Cuba en su colimador imperial, incluso en tiempos de pandemia. Por ello, la Humanidad volverá a sentarlo en el banquillo de los acusados. No lo duden.


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